"Una campanada tardía". Artículo de Javier Morán sobre la "jeta" que tienen algunos cuando explota la traca final en los astilleros de la bahía de Gijón

La municipalidad acaba de dar la campanada astillera: los repúblicos gijoneses Sariego y Montes Estrada, «Churruca», portavoces de PSOE e IU, se reunieron con el Comité de empresa de Juliana e inmediatamente después reclamaron que la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) -o sea, el Gobierno- expulse de la factoría del Natahoyo al empresario Fernando Santodomingo, presidente de Factorías Vulcano

Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Gijón, PSOE-IU

Toda una campanada, ya decimos, aunque manifiestamente tardía. La SEPI privatizó Juliana a favor de Vulcano en 2006, cuando se desmantelaba toda la industria astillera española pública, a excepción de las factorías que pasaron a Navantia, que construye buques militares y también civiles.

En aquel momento, uno de los astilleros españoles que disponía de certificación para construir barcos militares era precisamente Juliana. Sin embargo, en Navantia entraron factorías como la de Puerto Real, que no tenía ese certificado, gracias a la presión del presidente andaluz, Manuel Chaves.

En cambio, el papelón asturiano quedó patente: ni el Principado ni el Ayuntamiento ejercieron una presión visible semejante a la de sus conmilitones andaluces. Ahora, «Churruca» se acuerda de los ajos y cebolla de Egipto y nos dice que fue «precipitada la privatización» y que la junta de gobierno del Ayuntamiento tenía «todas las dudas del mundo de que pudiera llegar a buen puerto». Brillante confesión. Y muy oportuna.

En cuanto al estado real de Juliana, desde su privatización, o asunción por parte de Vulcano, el astillero gijonés ha acumulado una deuda de entre 20 y 30 millones de euros, según datos de los sindicatos. Además, las inversiones comprometidas con la SEPI no se han ejecutado, al tiempo que, cada poco, se habla de algún buque cuya construcción quieren llevarse a Vulcano-Vigo. Los problemas financieros del empresario Santodomingo agudizan también la inestabilidad del astillero gijonés.

Ahora bien, la SEPI ya ha dicho que la privatización de Juliana es irreversible. Conjeturamos además que al Gobierno del Estado no le importa mantener agonizando la factoría con tal de recolocar a los 44 trabajadores excedentes de Naval Gijón, cuando este astillero eche el cierre.

En resumen, la SEPI del Gobierno de Zapatero nos ha metido en un callejón sin salida, en la culminación del despropósito, en el posible hundimiento de Juliana, y con la impasible colaboración, hasta la fecha, de Ayuntamiento y Principado.

Eso sí, nos anuncian que la alcaldesa Paz Fernández Felgueroso está en contacto con la SEPI y con el Gobierno del Principado, y que se buscan soluciones, pero el toque a rebato que da el Ayuntamiento suena muy tarde, suena falso, y puede que resulte inútil.

lne.es

 

 

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