La polarización de la riqueza sigue aumentando

Patrimonios cada vez más dispares entre los hogares

Enriquecimiento masivo de un sector menor

Empobrecimiento también masivo de la cuarta parte de los hogares

Precarización de los hogares jóvenes

Trasvase de rentas a través de los alquileres

Una política económica que genera exclusión social

 

Número de desahucios y juicios por usurpación iniciados anualmente en España de 2001 a 2018

 

La sexta Encuesta Financiera de las Familias confirma un reforzamiento de la desigualdad en el reparto de la riqueza: los hogares ricos acumulan cada vez más patrimonio financiero e inmobiliario a costa de los hogares pobres, que cada vez tienen menos casas en propiedad y pagan alquileres más altos.

El Banco de España acaba de publicar la sexta Encuesta Financiera de las Familias (EFF), correspondiente a 2017.[2] Esta encuesta se realiza cada tres años desde 2002 a una muestra de 6.000 hogares y proporciona la información más completa sobre la distribución de la riqueza entre las familias.[3] Como el día de la marmota, cada nueva edición de la EFF vuelve a mostrar la misma tendencia estructural al ensanchamiento de la desigualdad y fluctuaciones particulares asociadas a las sucesivas coyunturas económicas.

La riqueza o patrimonio de los hogares es un valor de stock e incluye el valor monetario de sus activos (inmuebles, acciones y propiedades de todo tipo) menos sus pasivos o deudas; en cambio, la renta es un valor de flujo y recoge los ingresos de los hogares obtenidos a lo largo de un año (salarios, beneficios, prestaciones monetarias, etc.). Los informes publicados por el Banco de España distribuyen los hogares por tramos de patrimonio en cinco lotes, de más a menos riqueza: el 10% de hogares con más patrimonio neto ocupan los percentiles 90-100  y nosotros los definimos como “muy ricos”; el siguiente tramo, entre los percentiles 75 y 90, son los relativamente “ricos”; entre los percentiles 50 y 75, los “intermedios”; entre 25 y 50, los relativamente “pobres”; y los situados por debajo del percentil 25, los “muy pobres”.[4] Estas categorías serán las que utilicemos en el presente texto.

Recogemos primero la evolución general de la desigualdad patrimonial en España, destacando las trayectorias opuestas de los hogares muy ricos y muy pobres. Nos fijamos después en las diferencias de patrimonio en función de la edad, la actividad y el nivel de estudios del cabeza de familia. Y analizamos, por último, el trasvase de rentas ligado a la desposesión de la propiedad de muchos hogares pobres, vía desahucios, y su dependencia de alquileres en alza que revierten en el capital inmobiliario la cuarta parte de sus ingresos.

Patrimonios cada vez más dispares entre los hogares

En los últimos quince años la polarización en el reparto de la riqueza se ha extremado entre  el 10% de hogares muy ricos, que se han vuelto mucho más ricos, y el 25% de hogares muy pobres, que ahora son mucho más pobres. En los tramos restantes se reproduce la misma lógica: aumentan su patrimonio los relativamente ricos y lo reducen los relativamente pobres, mientras se estancan los hogares con patrimonio intermedio (Gráfico 1).

Seguir leyendo...

Top