Capitalismo salvaje

Covid 19 y capitalismo

 

El principal fin del capitalismo es acumular capital y poder, y en consecuencia, crear enormes desigualdades. Aunque en su discurso lo niegue aplicando lo que históricamente viene haciendo, su cinismo y falsedad, porque forman parte de sus señas de identidad.

En EEUU, donde el capitalismo tiene uno de sus templos más genuinos, se niega tácticamente a respetar un derecho tan fundamental como es el derecho a la vida. No a la propia, sino a la de quienes considera sus siervos asalariados o simplemente esclavos, llegándose al extremo de privar de tests básicos a los ciudadanos trabajadores.

Su abuso es de tal magnitud, que incluso hay personas que prefieren no someterse al mismo, u ocultar sus síntomas, ya que si son ingresados en un hospital, puede ser su ruina económica.

Los costes del tratamiento alcanzan cifras totalmente desorbitadas para sus posibilidades económicas.

PROMEDIO DE LOS COSTES DE LOS POSIBLES TRATAMIENTOS POR CORONAVIRUS EN EEUU

 

NO ASEGURADOS

ASEGURADOS

Análisis de sangre completo

36 $ 

11 $ 

Panel metabólico completo

58 $ 

16 $ 

Tests gripe A o B

43 $ 

16 $ 

Visitas a consultas externas  15 min

149 $ 

74 $ 

Visitas a consultas externas  25 min

222 $ 

110 $ 

Visitas a consultas externas  40 min

327 $ 

161 $ 

Visitas a urgencias no hospitalarias

239 $ 

129 $ 

Visitas a urgencias hospitalarias de gravedad moderada

441 $ 

169 $ 

Visitas a urgencias hospitalarias de gravedad alta

708 $ 

280 $ 

Visitas a urgencias hospitalarias de gravedad alta y tratamiento

1151 $ 

443 $ 

Teniendo en cuenta que la mayor parte de la ciudadanía americana viven al día, una estancia de 15 días en un hospital, les dejaría hipotecados para el resto de su vida. Los pobres tampoco tienen las coberturas necesarias de seguro.

El coronavirus, que es una gran pandemia letal, y posiblemente no será la última viendo su actual desarrollo, le ha quitado la careta a todo el poder económico mundial.

Donald Trump, elegido presidente por millones de norteamericanos, no duda en atentar contra la vida de miles de personas, con el fin de preservar las grandes fortunas de unos pocos. En su país, hay tres personas que poseen entre los tres lo mismo que el 50% de los americanos; los más pobres.

Trump, no oculta que los asalariados que viven de su trabajo, o van a trabajar, o se morirán, no de coronavirus, sino de hambre.  Es la opción que les ofrece el capitalismo.

Pues ese mismo modelo, se diga o no, es el que la derecha pretende potenciar en el estado español. Recortando derechos y libertades; degradando la democracia y amordazando las denuncias de abusos flagrantes modulando la justicia; privatizando y recortando la sanidad; encareciendo la educación y dotándola de ideologías consustanciales; machacando el sector primario en favor de las multinacionales;  favoreciendo el acceso a los datos de salud de la ciudadanía; precarizando el empleo; destrozando el medio ambiente; poniendo inmensas cantidades de fondos públicos al servicio intermediario de la banca privada; militarizando la vida pública; tolerando que las grandes corporaciones se burlen de la ciudadanía; y, creando auténticos clanes de delincuentes que llegan a gobernarnos.

Nada tiene pues de extraño que quienes son partidarios, declarados o camuflados, de tales prácticas, se sientan muy molestos con la presencia en el gobierno de partidos que han demostrado con creces que se oponen a tales prácticas, y de ahí su insistencia en querer a toda costa desalojarlos de La Moncloa.

La genuina derecha española, la que se incrusta y milita bajo variadas siglas y es sucesora del Nacional Catolicismo Capitalista, iza su bandera nacional como símbolo no de la unidad nacional de los valores constitucionales, sino como estandarte del gran poder económico privatizador expuesto en ventanas y balcones.

Sus políticas de gobierno se conocen por recluir a las personas mayores en residencias indecentes, por su nepotismo y por realizar transferencias masivas de recursos públicos a farmacéuticas y sectores privados, además de ejercer la delincuencia administrativa. Y no dudan en recurrir al bulo y el golpismo telemático para evitar que parte de los fondos públicos sean destinados a la protección de los más desfavorecidos.

El capitalismo es insolidario y cruel por naturaleza, y tan pronto como barrunta la posibilidad de acceder a créditos blandos y ventajosos avalados por el estado, emulan el modelo de Trump en su afán de poner fin al confinamiento, presionando para que miles de trabajadores expuestos al virus vuelvan a su puesto de trabajo, pero eso sí, con la boca bien tapada, aunque el virus pueda seguir causando estragos.

Y por último, una reflexión en voz alta. ¿Cuántos de los votantes de partidos que han destrozado el sistema público de salud, por distintas vías, estarían dispuestas, en caso de contraer el coronavirus, a renunciar ante notario a la Sanidad Pública y a dejar a expensas de sus recursos económicos la curación de su enfermedad?

Es el momento ya de que perdamos el respeto a un modelo de sistema insolidario que nos subyuga a sus decisiones, que está destrozando nuestras vidas y nuestro planeta.

Cándido González Carnero, Exsindicalista

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