Pandemia, crisis y perspectiva socialista

Agudización de las contradicciones entre las clases sociales

Debaten: Massimo Modonesi , historiador y sociólogo italiano y Pablo Oprinari, sociólogo editor de la revista mexicana “Ideas de Izquierda”

 

¿Qué relación hay entre crisis económica y crisis sanitaria? ¿Desde qué ángulo se puede entender las estrategias de las clases dominantes en esta crisis?

Massimo Modonesi: La crisis sanitaria ha puesto en evidencia los límites del capitalismo, ha desnudado el sistema. Pero como la crisis no es una crisis típica del capitalismo los defensores del sistema tratan de explicarla como si fuera solo una catástrofe ambiental.

Entonces es muy importante atar bien los cabos. Los socialistas y los anticapitalistas, debemos poner de relieve no sólo que capitalismo no está en condición de atender la crisis, sino que también el capitalismo crea las condiciones para que se creen crisis de este tipo.

Nadie duda que como consecuencia de la pandemia habrá una crisis económica. Sin embargo, los defensores del capital están construyendo el mito que el sistema fue trastocado por un agente externo, su objetivo es restablecer el orden perdido.

Esta es una primera cuestión. Hay que explicar cómo la crisis sanitaria se produce por mecanismos que son propios de las sociedades capitalistas. La causa directa obviamente es biológica, pero la propagación es producto de la globalización, la destrucción del medio ambiente y otra elementos propios de esta fase histórica

La segunda cuestión es que habrá una variedad de propuestas conservadoras. Algunas pretenden un retorno al capitalismo como antes de la pandemia, y otras quieren hacerle un lavado de cara al capitalismo.

Hasta la fecha, las medidas que se están tomando sólo pretenden resolver la crisis dentro del marco del neoliberalismo. No creo que una mayor intervención estatal per se modifique el patrón neoliberal de producción. Me parece que es propio del neoliberalismo aplicar ciertas medidas paliativas, recurrir a cierta intervención estatal para salvar al sistema.

No se debe olvidar que el estado es un estado de clase y que en estos casos interviene en favor del capital, aún cuando redistribuya en momentos de desborde del sistema. Esto lo hace estimulando la oferta y la demanda, sosteniendo a los productores capitalistas, evitando que las contradicciones y los conflictos se conviertan en algo insostenible.

El retorno del estado no es de por sí un signo anti-neoliberal, aún menos anticapitalista. El sistema cuidará que la intervención estatal no se salga del patrón neoliberal.

Pablo Oprinari : Me parece que la propagación de estos nuevos virus son también consecuencia de la expansión del agrobusiness y de la ruptura de los equilibrios ecológicos, provocado por la voracidad del capital.

El neoliberalismo no solo está destruyendo nuestra relación con la naturaleza también ha destruido sistemáticamente los conquistas de los trabajadores.  Destruyó la salud pública provocando un colapso sanitario en Nueva York, Roma,  Madrid, México y en toda América Latina.

La crisis sanitaria ha puesto al descubierto una crisis económica similar a la depresión de 1929. Las previsiones de la caída del PIB a nivel mundial para este año andan por el 10 %

Ahora , la crisis económica lo que ha hecho es profundizar la tendencia que se venía desarrollando desde 2008. La clase dominante no dió solución a esa crisis, lo que hizo fue rescatar a la banca y favorecer a los grandes accionistas. El sistema nunca logró recuperarse totalmente.  Desde entonces lo que se observa es una estancamiento que ahora puede transformarse en una depresión.

Por otra parte, se están profundizando las rivalidades entre los países capitalistas, la guerra encarnizada por el acceso a los insumos médicos es sólo una muestra de estos conflictos. Y la disputa entre Estados Unidos y China sobre el origen del COVID es parte de una lucha cada vez más intensa por la hegemonía mundial .

Sin embargo, nuevamente los gobiernos, en casi todo el mundo, lo primero que han hecho es rescatar a las grandes empresas. Todo esto da una señal del mundo que viene. Seguramente veremos más guerras comerciales con una regionalización de la producción y del intercambio. Estos fenómenos ya se venían incubando, lo que a hecho la emergencia sanitaria es acelerar los tiempos.

Desde una perspectiva socialista la clase dominante está aprovechando la crisis para generar una nueva relación entre capital y trabajo, mucho más desfavorable para la clase trabajadora. Sólo en este trimestre ha aumentado en 195 millones el número de desempleados. Mientras tanto los empresarios – en todas partes-  impulsan la precarización del empleo y las rebajas salariales. Su intención es imponer una contrarrevolución laboral.

En Estados Unidos y en otros países capitalistas la rebaja salarial y la precarización es presentada por los empresarios como un “esfuerzo para combatir el desempleo”. De esta manera se cimentó la fortuna del dueño de Amazon o de la familia Walton.

En muchos lugares las medidas que reducen los salarios temporalmente (ERTES en España) está favoreciendo a la clase capitalista mientras decenas de miles de trabajadores de la industria y del sector de los servicios son obligados a trabajar sin mínimas condiciones de seguridad. En casi toda el mundo la clase dominante exige reiniciar la producción – en actividades no esenciales – a pesar que la pandemia no ha sido superada.

En este sentido el poder económico tratará de consensuar con los gobiernos – muchas veces  en la complicidad con las direcciones sindicales – la imposición de  peores condiciones para los trabajadores. La clase capitalista necesita para salir de la crisis iniciar un ataque en profundidad a las conquistas del trabajo asalariado.

¿Cuáles son las perspectivas de la lucha de clases en las nuevas circunstancias?

Massimo Modonesi : Se producirá una agudización de las contradicciones de clase en el periodo pospandemia . La clase dominante quiere aprovechar la crisis y no pagar su costo. Esta es la típica conducta de la racionalidad capitalista.

Ahora, parece que la extensión de esta crisis está trastocando los equilibrios internos en el bloque de poder. Percibo que hay tensiones al interior de las propias clases dominantes, sobre todo entre los sectores ligados a lo público, al aparato estatal.

Cuando hablamos de luchas de clases, esta lucha también existe al interior de los distintos sectores que componen el bloque social que tiene el poder. Es muy probable que sus distintas estrategias se enfrenten de alguna manera.

La crisis creará una oportunidad para aquellos políticos que son partidarios de la intervención del estado y de suavizar los conflictos sociales.  Este sector impulsará soluciones paliativas, de carácter asistencial y un retorno muy limitado de lo público.

Esta estrategia es lo que Gramsci llamó una “revolución pasiva”, Posiblemente no alcance ni a eso, en el mejor de los casos serán pequeñas o medianas transformaciones sin la participación de las clases subalternas. No quieren una redistribución del poder, sino una gestión desde arriba.

De tal manera que el símil con la crisis de 1929 puede calzar con una gestión que modifique en algo patrón capitalista, aunque no estoy seguro de esta sea esta la política que triunfe.

Una política reformista sólo tendrá viabilidad si  hay un gran movilización de los trabajadores. Cuantitativamente la presión va a ser grande. Pero desde el punto de vista de la subjetividad política y del programa me parece que no tenemos fuerza suficiente para introducir una cuña e influenciar en el desenlace.

Es un hecho que con la crisis económica aumentará la conflictividad desde abajo, en el primer momento, quizás se de forma espontánea. Pero en medio de una crisis orgánica de la hegemonía burguesa debemos tratar de llevar la lucha de clases hacia un terreno político-estratégico. Hacia un proyecto que tenga una clara intencionalidad anticapitalista, un proyecto socialista.

En la crisis de 1929 pre-existía una acumulación de fuerzas no sólo cuantitativa. También había un cierto nivel político y una condensación ideológica fuerte que permitió a los trabajadores incidir en los acontecimientos.

Hoy la crisis puede desatar una gran conflictividad, pero estas luchas pueden no producir efectos políticos duraderos. Para decirlo “gramscianamente”, todavía no hay una guerra de posiciones que nos permita tener una incidencia real.

Veremos qué lugar logra ocupar la izquierda anticapitalista. Hoy hay sectores de la clase trabajadora que se encuentran confundidos con determinadas propuestas progresistas. Los medios difunden la idea que cierta dosis de intervención estatal en favor del capital nos sacará de la crisis . De esta manera las revoluciones pasivas  dificultan objetivamente la acumulación de fuerzas.

Pablo Oprinari : Creo que efectivamente pueden abrirse brechas en el bloque dominante. Esta crisis puede exacerbar los conflictos. Sin ir más lejos, en México en las últimas semanas hubo entre el gobierno y la patronal un pequeño enfrentamiento. El gobierno de López Obrador lanzó medidas asistencialistas que fueron criticadas por sectores de la patronal.

Sin duda este es un elemento que hay que tener en cuenta desde el punto de vista político. Desde nuestra perspectiva la política gubernamental y la política de la patronal no resuelven la terrible situación en la cual están millones de trabajadores. Ahora mismo en México se está despidiendo a miles de trabajadores y las industrias no esenciales siguen laborando sin respetar el confinamiento.

Me parece que ninguna de las distintas alternativas políticas de las clases dominantes son una respuesta favorable a la situación que atraviesan millones de trabajadores a nivel internacional.

Ya hay resistencias en el panorama mundial . Han empezado en sectores esenciales como son los trabajadores de la salud, estos se están manifestando no sólo en México y en Estados Unidos. Y no debemos olvidar que los sanitarios cuentan con un gran prestigio social. Están en la primera línea de lucha contra la pandemia en momentos en que la política sanitaria de los países capitalistas ha sido desastrosa.

Por otra parte, los repartidores, los trabajadores precarizados, los de supermercados, del transporte, de las industrias maquiladoras se están organizando y han empezado a hacer huelgas parciales. Exigen cuestiones tan elementales como equipos de protección y remuneraciones adecuadas.

También hay experiencias en sectores con mejores condiciones laborales; en Italia hicieron una huelga el 25 de marzo; en Francia los empleados de Airbus exigieron la reconversión de la industria; en Estados Unidos han paralizado por momentos  las plantas automotrices .

Pero, luchas no expresan una radicalización generalizada porque todavía la cuarentena mantiene a gran parte de la clase trabajadora recluida . Sin recientes rebeliones de masas en Chile y en Francia, pueden estar anunciando una nueva oleada de lucha populares.

Los sectores que protagonizaron esas protestas son los mismos sectores que han realizado grandes manifestaciones y huelgas en México, en la región de Matamoros y en Ciudad Juárez .

En el desarrollo de los procesos revolucionarios siempre hay que considerar lo que está pasando en el mundo, donde hay experiencias previas, como se produce la polarización, que contradicciones hay en las alturas. Necesitamos analizar la lógica de la situación actual y estudiar las posibilidades que se desarrollen procesos de corte revolucionario.

¿Cuál es el lugar del neoliberalismo en la actualidad y cuál es la posibilidad de  un desarrollo político que tenga  una perspectiva socialista?

Massimo Modonesi: Pareciera que hoy en día nadie se autocalifica de neoliberal. Pero más allá de la denominación, en el futuro cercano habrá tantos demonios sueltos que el conflicto estará plagado de aprovechadores políticos y financieros

Es un momento de reacomodo de las relaciones de fuerza. En este sentido creo que hay que tener cuidado, porque está actuando un autoritarismo de derecha que intenta una reconducción hegemónica en clave represiva. Habrá que ver cuál será la tendencia general de la política y que pasa en cada país en particular.

No es evidente que el neoliberalismo haya entrado en una crisis terminal . Será defendido a capa y espada con medidas compensatorias del estilo socialdemócrata o con políticas de confrontación neofascistas .

Respecto de la perspectiva socialista no soy optimista, pero sí creo que hay una oportunidad importante . Dependerá de acumulación de fuerzas que logremos. Pero la lucha se va a producir, será inevitable. La izquierda socialista y anticapitalista – que todavía no se ha recuperado de su derrota histórica- puede que recuperar el terreno perdido. La posición que ocupe dependerá de su trabajo.

La perspectiva socialista será una tarea de reconstrucción lenta y progresiva. Tendremos que salir al paso a las soluciones socialdemócratas y al mismo tiempo deberemos participar activamente en las luchas populares, sin sectarismos y sin concesiones .

Es una tarea complicadísima. Politizar la lucha de masas siempre es complicado. En las grandes movilizaciones en Chile y en Francia, se logró politizar el combate pero, en este último tiempo muchas luchas no pasaron de ser luchas solo reivindicativas . Lo digo no por pesimismo sino como un ejercicio de realismo. La tarea es difícil , pero hay que emprenderla.

La oportunidad es crucial y estratégica. Hay que tomarla . La izquierda socialista tiene una oportunidad para avanzar, este avance no será rápido ni contundente. Todavía  no me imagino una irrupción de masas que nos lleve rápidamente a tomar posiciones radicales.

Habrá que ver cómo contribuir a esa radicalización sin esperar ser hegemónico en el corto plazo. Estos procesos no son repentinos. En los países donde ha habido revoluciones la acumulación de fuerzas fue larga. Esa es la historia del movimiento obrero y socialista.

Hay que hacer cuentas con las dificultades que hemos vivido en los últimos años y con el carácter reducido las corrientes revolucionarias al interior de la izquierda. No quiero decir que hay que bajar los brazos. Todo lo contrario hay que redoblar los esfuerzos.

Pablo Oprinari : Creo que el panorama para la clase trabajadora es muy complejo porque se combina la crisis sanitaria y económica con un ataque por parte de los capitalistas a las conquistas sociales. Esto hace muy importante discutir cuáles son las tareas que tenemos por delante para el desarrollo de una subjetividad revolucionaria en el seno del movimiento obrero.

El carácter convulsivo del momento actual es lo que hace que muchos intelectuales de la burguesía, alerten sobre posibles insurrecciones o levantamientos . Evidentemente, desde el punto de vista del pensamiento burgués el Estado debe fortalecer los mecanismos de control social para contener los movimientos de masas . La represión puede ser una de las tantas respuestas por parte de la burguesía.

Pero, la crisis del pensamiento neoliberal surge de su propia dinámica económica . La intelectualidad del sistema al perder su visión triunfalista y tiene ahora por delante ideólogos que sostienen perspectivas reformistas. Estas posiciones políticas van desde los neo-reformistas al estilo de Podemos (que hoy es parte del gobierno del estado español) hasta los gobiernos como el gobierno de López Obrador en México .

Las políticas reformista y de contención social de López Obrador tiene un panorama complejo porque la crisis económica va a agotar los recursos disponibles que tiene el Estado. Lo cual no quiere decir que no pueda mantenerse . En México y en España trataran de seguir haciendo su política pero ahora la situación económica pone límites a estos proyectos.

Ahora bien, es muy importante avanzar en la reflexión sobre las perspectivas socialistas. Pero para el marxismo las crisis políticas no se generan automáticamente, ni mucho menos revoluciones triunfantes.

Sin embargo la realidad actual está poniendo sobre la mesa la necesidad de aplicar medidas radicales. Cuando los marxistas planteamos estas medidas nos consideraron utopistas. Por ejemplo, en muchas países se están prohibiendo los despidos . Ahora cuando una empresa cierra se puede plantear sin grandes problemas que debe ser expropiada y puesta bajo control de los trabajadores. Hoy este tipo de medidas no son una consigna hueca, son una cuestión de vida o muerte para los trabajadores, particularmente  para los trabajadores del norte de México.

Otro ejemplo:  la nacionalización de los sistemas de salud, debe implicar también la expropiación de los hospitales y laboratorios privados. Estas medidas deben ponerse en la agenda para evitar la catástrofe humanitaria que está produciendo la pandemia.

La tarea que tenemos no es fácil. Por eso es importante la organización política. La clase trabajadora deberá retomar el legado de Marx, Engels, Lenin y de tantos revolucionarios del siglo XX. Necesitamos construir una alternativa política para se enfrentar a los capitalistas y sus partidos.

Para eso hace falta una estrategia y una conducción revolucionaria. Por eso es importante tomar partido políticamente. En un contexto donde millones de trabajadores y jóvenes están sufriendo la crisis en carne propia, la gente puede sacar conclusiones muy avanzadas. En ese camino la acción de los revolucionarios, el acercamiento, la fusión con la gente y un programa que dé respuesta, puede permitir que se desarrollen organizaciones revolucionarias superiores a las que hoy existen.

Se actualiza la necesidad y la vigencia de una perspectiva anticapitalista, socialista y revolucionaria, lo que implica acabar con este sistema de explotación y miseria. Es necesario luchar, construir y conquistar gobiernos de los trabajadores y sus aliados. Se trata es de reorganizar la sociedad sin explotadores y explotados.

Los trabajadores, los jóvenes, las mujeres, los intelectuales tenemos que estar conscientes del momento que se viene. Es importante organizarnos porque es la única forma de resolver de forma positiva la disyuntiva que nos planteó, Rosa Luxemburgo : socialismo o barbarie.

https://observatoriocrisis.com/2020/05/17/pandemia-crisis-y-perspectiva-socialista/

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