¿Qué empresas se están haciendo de oro con la pandemia?

Una crisis sanitaria y económica sacude el planeta, ¿quién está sacando tajada de esto? Algunas de las empresas que juegan con las vidas de los trabajadores están obteniendo beneficios récord a costa de la pandemia.

 

Cerca de 4 millones de trabajadores y trabajadoras han sido incluidas en ERTEs desde que comenzó la pandemia. Durante este período, todos han visto sus salarios reducidos en un 30%, y muchos llevan sin cobrar nada desde la primera quincena de marzo. Mientras tanto, las patronales no pagan un céntimo de las nóminas de sus trabajadores, son eximidas de pagar impuestos o las cuotas de la Seguridad Social, y reciben ayudas como créditos con aval del Estado. A todas estas ventajas, ahora le suman la posibilidad de despedir una vez que finalicen los ERTEs.

Pero además de este rescate encubierto a una patronal que sigue despidiendo de forma acelerada, hay sectores para los que las ganancias no cesan. Estos son algunos de ellos:

Residencias: la factura mortal de los beneficios empresariales

"Los sobrecostes derivados de la crisis han sido de 7,2 millones de euros durante estos dos meses y medio"

Así exigía el empresario Florentino Fernández una indemnización de dinero público por los "gastos extra" del COVID19 en las residencias que controla a través del Grupo Clece, de su conglomerado ACS. La principal cabeza de la patronal de las residencias pasa la factura a las arcas públicas de "los sobrecostes" tras ser el principal foco de mortalidad.

La situación en las residencias ha sido dantesca durante toda la crisis sanitaria y ejemplo claro de la criminal gestión capitalista de la crisis sanitaria frente a las necesidades básicas de las poblaciones más vulnerables. Un tercio de los fallecidos se han dado en las residencias de Madrid, un 93% de los mismos en privada y concertadas. La facturación de este sector alcanzó en 2018 los 4.500 millones de euros.

A tal punto ha legado la situación que la Fiscalía General del Estado mantiene abiertas a día de hoy 121 diligencias civiles y 110 penales contra residencias de ancianos; 42 de las investigaciones han partido de las denuncias directas de los familiares y pacientes de dichas residencias.

En estas residencias no se pusieron los medios necesarios para evitar los contagios y las muertes acaecidas, en favor de los beneficios empresariales. Sin mascarillas y guantes ni para los ancianos ni para los y las trabajadoras y sin ningún tipo de EPI. Sin la realización de test masivos tanto al personal como a los y las ancianas residentes. Así resultó imposible frenar el contagio y actuar una vez producido, separando y tratando médicamente tanto a los ancianos contagiados con síntomas moderados como desde luego a los graves.

Sanidad privada y farmacéuticas: el lucrativo negocio de la salud

Novacyt ha multiplicado su valor por 6 desde enero, Aytu BioScience lo ha duplicado y PharmaMar subió un 70% en un solo día. Siendo el 2,4% del PIB, este sector recibe más del 20% de las ayudas estatales a investigación para empresas privadas. Estas son algunas de las cifras de las farmacéuticas, que están obteniendo ganancias históricas desde que comenzó la pandemia.

Asimismo, ante la demanda masiva de mascarillas y geles desinfectantes es posible ver multiplicaciones astronómicas de los precios ante la demanda segura en muchas farmacias.

La sanidad privada se encuentra tratando al 19% de los hospitalizados y al 10% de los casos de UCI. Solicita acceso a líneas de financiación gratuita y a líneas de avales por el Ejecutivo por importe del 75% de su facturación. Estos empresarios de la salud prevén, asimismo, ERTE para 28.000 de sus trabajadores y reclama la exención de impuestos y cuotas de la Seguridad Social.

Mientras los test siguen siendo insuficientes, la sanidad privada oferta pruebas de coronavirus por 300 euros desde el comienzo de la crisis. Sólo la patronal sanitaria de HM Hospitales en 2018 facturó 415 millones de euros. Durante las primeras semanas de la pandemia envió personal de vacaciones “para ahorrar costes”.

Logística e Internet: la población confinada es una fuente de ingresos

El patrimonio que más aumento desde el inicio de la crisis es el que ya era el mayor del mundo: Jeff Bezos, dueño de Amazon. Su fortuna creció más 12.000 millones de dólares desde el comienzo de la pandemia solo en Estados Unidos y en 25.000 millones desde que empezó el año.

En casi todos los centros de distribución de Amazon se han dado casos positivos de COVID19, con varias muertes de trabajadores. Lo lógico hubiera sido cerrar de inmediato las instalaciones, higienizarlas y darle licencias pagas a sus empleados. Pero la compañía de Bezos no solo no implementó medidas similares a esas sino que además castigó a los trabajadores que las reclamaron.

El uso de plataformas como Netflix o HBO aumentó considerablemente, pero especialmente se ha notado en las herramientas informáticas para hacer videollamadas, tanto para poder contactar socialmente como por obligación laboral.

Eric Yuan, el dueño de Zoom ganó 2.580 millones gracias a la pandemia, siendo uno de los más beneficiados en tiempos de aislamiento social, porque millones de personas en todo el mundo necesitan usar las videoconferencias para comunicarse.

Otras dos grandes fortunas aumentaron su piscina de billetes gracias a las videoconferencias y otro aspectos de Internet: Steve Ballmer, que ganó 2.200 millones de dólares con buena parte de las acciones de Skype y Teams; y John Albert Sobrato, que aumentó 2.070 millones de dólares al ser dueño de las localizaciones de Google, Facebook, Netflix y Apple.

¿Quién debería pagar los costes de la crisis?

La pandemia de coronavirus promete un escenario de depresión sin precedentes desde la postguerra. Al mismo tiempo hemos visto como crecen aún más las fortunas más abultadas del mundo.

El aumento de las grandes fortunas en 2019, más de 30.00 millones, debería ser requisado en su totalidad e imponer un impuesto a los grandes patrimonios del 20%. Solo de los 100 primeros nos reportaría otros 30.000 millones. Para las empresas del IBEX35, que no pagan ni el 20% del impuesto de sociedades, un impuesto del 50% a sus beneficios de 2019, que reportaría otros 25.000 millones.

Estas empresas deben ser estatizadas y puestas bajo el control de sus trabajadores para garantizar los puestos de trabajo, condiciones dignas y que ni los suministros ni los bienes y servicios esenciales falten a nadie. Sólo la clase trabajadora, levantando un programa que dé salida al conjunto de los sectores populares, puede evitar que esta crisis se descargue sobre los de siempre y que esta vez la paguen a los capitalistas.

http://www.izquierdadiario.es/Que-empresas-se-estan-haciendo-de-oro-con-la-pandemia

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