Sindicatos de policía en acción

 

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Algunos años atrás mantuve una polémica sobre si los socialistas debemos alentar la formación de sindicatos de la policía. El argumento de los que respondían afirmativamente decía, en esencia, que los policías son “trabajadores con uniforme”, y que en consecuencia es un deber de los socialistas defenderlos. Además, afirmaban que los sindicatos ayudarían a ganar a los policías para la defensa de los trabajadores y sus luchas.

En oposición a esas ideas sostuve que los policías no son “trabajadores con uniforme”, ya que su función represiva determina su carácter social. Así, en respuesta a una crítica que me hizo Miguel Sorans, dirigente de Izquierda socialista, escribí: “El policía, a diferencia del recluta, entra voluntariamente a un cuerpo represivo, siendo consciente, además, de que va a reprimir manifestaciones y luchas obreras y populares. Su existencia como policía depende de que cumpla a carta cabal con esta función. ¿Qué tiene que ver esto con el campesino u obrero que es incorporado al ejército?” También: “…el trabajo del policía es consustancial con la represión. En una sociedad dividida en clases sociales, esa represión no puede no estar al servicio de la clase dominante. De manera que el salario, las condiciones laborales, y temas relacionados, están atravesados por el conflicto social y por el rol que desempeña la policía en ese conflicto. El papel represivo del cuerpo policial es una luz que todo lo baña y todo lo determina” (aquí).

Y en una nota anterior: “Un sindicato puede contribuir al logro de un aparato policíaco más eficiente, consolidado y con alta moral, que no deja de ser un reaseguro para el sistema de explotación. Podemos imaginar incluso un sindicato pidiendo asistencia psicológica, mejores equipos y compensación económica para los “compañeros” que tienen que reprimir manifestaciones obreras o, tarea aún más penosa, picanear a un detenido para obtener información. ¿Por qué no, si se trata de “trabajadores asalariados”? El absurdo al que se llega es revelador de la inconsistencia del planteo, desde un punto de vista socialista” (aquí).

Así quedaron planteadas las cosas, con IS defendiendo los sindicatos de policías porque “son trabajadores”, y mis posiciones (y las de otros marxistas) criticando esa defensa.

Pues bien, la actitud de los sindicatos de policías de EEUU en relación al reciente asesinato de George Floyd, y lo que dice, o no dice, la izquierda sobre el asunto, parece echar nueva luz sobre la polémica que tuvimos.

Los argumentos en la prueba de los hechos

Por estos días numerosas publicaciones de EEUU se han hecho eco de la actitud de los sindicatos de policía con relación a sus miembros acusados de crímenes raciales. Aquí van algunos relatos:

Benjamin Sachs,“Floyd killing shows police unions abuse power. We need radical reform: Former union lawyer” (aquí):

“Entre los muchos ultrajes en la muerte de George Floyd aquí hay uno: Dereck Chauvin, el policía que mató a Floyd ha estado sometido al menos a 17 denuncias por mala conducta, y sin embargo permaneció como un miembro armado del Departamento de Policía de Minneapolis. ¿Cómo ha ocurrido esto? Parte de la respuesta es el acuerdo de negociación colectiva alcanzado entre el departamento de policía y el sindicato de Chauvin.

Como otros convenios policiales de este tipo, el de Minneapolis otorga una protección extraordinaria a los policías frente a la disciplina por conducta violenta. Establece un período de espera de 48 horas antes de que cualquier policía acusado de tal conducta pueda ser entrevistado. Una demora y un lujo… que da tiempo a los policías para desarrollar una estrategia para eludir responsabilidades.

Igual que muchos convenios policiales, incluyendo los de Baltimore, Chicago y Washington DC, el de Minneapolis también establece la eliminación de antecedentes de los registros disciplinarios de la policía luego de cierto tiempo.  Bajo este convenio cualquier acción disciplinaria que no resulta en un castigo debe ser borrada de los antecedentes del policía. Incluso en casos en los que el policía es despedido por mala conducta, el acuerdo requiere un proceso de apelación que frecuentemente lleva a su reincorporación, especialmente si el departamento que investigó cometió errores de procedimiento.

Samantha Michael, “Minneapolis Police Union President Allegedly Wore a “White Power Patch” and Made Racist Remarks”, (aquí): Señala que el presidente del sindicato policial de Minneapolis, Bob Kroll también ha sido acusado de usar excesiva violencia y de expresiones racistas. Kroll defendió a Chauvin. “No es el momento de apresurarse a juzgar y condenar inmediatamente a nuestros policías”.

Nota de autoría compartida, en The Gardian, “White US police union bosses protect officers accused of racism”, (aquí): Denuncia que los líderes de los sindicatos policiales han protegido desde hace mucho a los miembros acusados de brutalidad y racismo, “al establecer contratos laborales que hacen difícil, cuando no imposible, despedirlos o imponerles sanciones disciplinarias”.

O sea, hoy ocurre, en EEUU, el “absurdo” del que hablaba en mi nota de respuesta a IS, el sindicato defendiendo a los “compañeros policías” que se sacrifican reprimiendo, torturando o asesinando, por ejemplo, por motivos puramente racistas.

¿Qué dice, y no dice, IS?

 En la edición 463 de hoy, 10/06, de El Socialista, periódico de IS, se publica una nota “El estallido social en Estados Unidos continúa y resuena multitudinariamente / George, tu cambiaste el mundo”. Está firmado por Miguel Lamas.

Allí Lamas destaca la respuesta de sindicatos de choferes de buses urbanos que se negaron a colaborar con la represión trasladando policías. También las declaraciones de gremios que, presionados por sus bases, se pronunciaron en solidaridad con las movilizaciones anti-racistas. Por otra parte, y con toda razón, denuncia que los dirigentes de la AFL-CIO no dijeron palabra sobre el asesinato y el racismo policial. Todo muy bien, pero… ¿y sobre los sindicatos de policías? Reviso la nota por si me salteé algo, pero no encuentro ni palabra del asunto. Tampoco en el resto del periódico. ¿Qué pasó? ¿Carece de importancia? ¿Lamas no lo vio? ¿Se le olvidó? ¿Así se informa y se denuncia desde un periódico socialista?

Pero además, un marxista debe hacerse cargo de las caracterizaciones sociales y políticas que defendió en su momento. Por lo cual pregunto, ¿cómo encaja lo que está ocurriendo en la tesis “los sindicatos policiales defienden trabajadores como cualquier otro sindicato”? Así como cabe preguntar por las razones – ¿ideológicas? ¿políticas? – que llevan a Lamas, y a IS, a “no ver” lo que ha “visto” cualquier observador con un mínimo de honestidad intelectual. En definitiva, ¿no tienen nada que revisar los militantes de IS en los argumentos con los que han alentado la formación de los “sindicatos de trabajadores con uniforme”, y con que han criticado a sus críticos? ¿O todo pasa por barrer problemas y experiencias debajo de la alfombra?

https://rolandoastarita.blog/

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