La teoría marxista de la acumulación y crisis (4)

 

La teoría marxista de la acumulación y crisis (3)

 

En la entrada anterior de esta nota (aquí) discutimos la idea de Sweezy, de que el aumento de la plusvalía relativa –a consecuencia del aumento de la productividad- deja indefinida la dirección en que se mueve la tasa de ganancia. Sin embargo, Sweezy no niega que exista una tendencia de la tasa de ganancia a descender, pero plantea otra causa: la presión de los salarios sobre las ganancias a medida que avanza la acumulación.

La explicación de la caída de la tasa de ganancia a consecuencia de la suba de los salarios reconoce dos versiones principales: por un lado, la que dice que la presión salarial induce a la suba de la composición orgánica del capital, lo que provoca la caída de la tasa de ganancia. Maurice Dobb adelantó esta explicación en los años 1930, y luego fue adoptada y profundizada por otros marxistas, o corrientes cercanas (por ejemplo, Lipietz, de la escuela regulacionista), que trataremos más adelante. La otra versión sostiene que la suba de los salarios, a la que puede agregarse el conflicto en los lugares de trabajo, afecta directamente a las ganancias, provocando la recesión; es lo que sostuvieron los teóricos del profit squeeze en los 1970.

Composición orgánica y tasa de ganancia según Dobb

Algunos años antes de la publicación del libro de Sweezy Teorías del desarrollo capitalista, Maurice Dobb expuso, en Economía política y capitalismo, una explicación de la caída de la tasa de ganancia también basada en el efecto de la acumulación sobre los salarios.

Según Dobb,  al desarrollar la LTDTG Marx no definió si finalmente se impone la tendencia a la caída de la tasa de ganancia, o si prevalecen las tendencias en sentido contrario (véase p. 78). Es cierto que Marx creía que la tasa de ganancia caía a medida que se desarrollaba la acumulación, pero Dobb plantea que, deliberadamente, nunca brindó una prueba de cuál de las dos influencias prevalecería. Y esto se debía al método histórico de Marx, que le impedía dar una solución “en forma abstracta” (p. 79). Es que Marx consideraba que los cambios en los valores (y en la tasa de ganancia) resultaban de la interacción entre cambios técnicos y “de la particular configuración de las relaciones de clase que prevalecían en un momento y fase determinados” (p. 79). Entre esos factores vinculados a las relaciones de clase estaban las condiciones de la oferta de la fuerza de trabajo y el grado de organización de los trabajadores. De esta forma Dobb introduce en la discusión de la LTDTG el factor lucha de clases, la lucha entre el capital y el trabajo. Un enfoque que será tomado posteriormente por muchos marxistas.

Por lo tanto, el resultado de la interacción de esos factores en conflicto podía ser diferente según las situaciones concretas.  En este punto Dobb critica las interpretaciones mecánicas de la LTDTG, que conciben la tasa de ganancia decreciendo continuamente hasta llegar al punto en que el sistema se detiene. “La verdadera interpretación parece ser que Marx consideró la tendencia y las fuerzas en sentido contrario como elementos en conflicto de los cuales surgía una dirección general del sistema” (p. 79).

En segundo término, distingue entre dos tipos de desarrollo de la inversión, el extensivo y el intensivo. El desarrollo extensivo es el que procede incorporando mano de obra y medios de producción sin elevar la inversión en capital constante por obrero (o sea, manteniendo igual la composición orgánica del capital). Piensa que esta acumulación es la que tenía presente Marx en el capítulo 23 del tomo 1 de El Capital. Según Dobb, en la medida en que el capital disponga de reservas de mano de obra, no habría motivo para que caiga la tasa de ganancia. En ese contexto, un cambio tecnológico que sustituyera mano de obra por maquinaria, tampoco llevaría a la caída de la tasa de ganancia. Es que el aumento de la productividad provocará, si no existe presión para el aumento del salario real, el abaratamiento de la canasta salarial; y por otra parte, “reducirá en mayor o menor grado el valor de las máquinas y las materias primas” (p. 81).

Sin embargo, llega un punto en que la acumulación extensiva agota la “sobrepoblación relativa”, los salarios se elevan y la tasa de ganancia se reduce. Una situación que Dobb consideraba “bastante frecuente cuando se acerca el pico de un auge industrial” (p. 82). Ahora el capital reemplaza mano de obra por maquinaria, y la composición orgánica se eleva, empujando a la caída de la tasa de ganancia. Se frena entonces la inversión, y la economía se precipita a la crisis; “… el progreso se detiene y las crisis ocurren debido a que los salarios son ‘demasiado altos’” (p. 89).

Cuatro características de la tesis de Dobb

En primer lugar, en el enfoque de Dobb la composición orgánica del capital aumenta porque baja la tasa de ganancia. En la explicación de Marx la tasa de ganancia baja porque aumenta la composición orgánica del capital. Esta inversión es destacada por Shaikh (1991, p. 304).

En segundo término, la explicación tiene un sesgo ricardiano, como señala el mismo Dobb. Es que el desarrollo extensivo de la inversión es una situación “dorada del capitalismo”, del tipo que describe Ricardo: la acumulación crece “repitiendo y ampliando los procesos productivos precedentes extrayendo estratos adicionales de fuerza de trabajo a un precio no mayor que los anteriores y sujetando estos nuevos estratos a una explotación del mismo tipo de plusvalía que antes” (p. 80). Siempre según el enfoque de Ricardo, la acumulación sin cambio tecnológico termina encareciendo la canasta salarial (porque se explotan tierras cada vez menos fértiles); lo que lleva al aumento de salarios y la caída de la tasa de ganancia. Por lo tanto, se supone que el nivel de salarios es controlado por la relación entre la acumulación y la reproducción de la población obrera. La sustitución de la mano de obra por la máquina no juega un rol en la oferta de la mano de obra. En el planteo de Dobb la tasa de ganancia también cae por el aumento de los salarios: por eso, el reemplazo de la mano de obra por la maquinaria recién cobra importancia cuando los salarios han aumentado.

En tercer lugar, Dobb distingue dos tipos de crisis, las correspondientes a los inicios del capitalismo; y a su forma desarrollada. Explica que en las primeras etapas del desarrollo capitalista era fácil reclutar el ejército industrial de reserva, ya que el capitalismo se expandía expropiando a los campesinos y artesanos.  Las crisis entonces eran “de corta duración y susceptibles de fácil curación” (pp. 89-90). Pero no queda claro si esas crisis también se producían por compresión de las ganancias a causa del aumento salarial. En cualquier caso, a medida que el capitalismo se desarrolló, aumentó la organización del trabajo y crecieron los conflictos de clase. Por lo tanto, la explotación intensiva del trabajo encontró crecientes obstáculos. Esto explicaría que, a diferencia de lo ocurrido en sus etapas tempranas, en el capitalismo maduro habría más dificultades para compensar la caída de la tasa de ganancia. Por eso, una respuesta a esas dificultades sería la explotación colonial.

Por último, Dobb sostiene que una característica central de su tesis es que explica las crisis por las contradicciones al interior de la producción, y no por contradicciones que pudieran surgir entre la producción y la realización (venta): “… para Marx la contradicción dentro de la esfera de la producción – la contradicción entre la creciente capacidad productiva… y la rentabilidad decreciente del capital… es la parte esencial del problema” (p. 86, énfasis nuestro). Marxistas como Grossmann y Shaikh también hicieron todo un punto en explicar las crisis por las contradicciones internas a la producción. De todas formas, la tesis de Dobb también era pasible de ser criticada por hacer foco en las luchas por la distribución del ingreso, y no en las contradicciones “internas”, o esenciales, del modo de producción capitalista.

La presión salarial en Teoría del desarrollo capitalista

Si bien en Teoría del desarrollo capitalista Sweezy puso el énfasis en los problemas de demanda por bajo poder adquisitivo de los trabajadores –o sea, una tesis subconsumista- también consideró que la presión salarial, a medida que avanza la acumulación, lleva a la caída de la tasa de ganancia. Dado, además, que la acumulación es inherente al modo de producción capitalista, “se sigue que de este solo hecho surge una tendencia persistente de la tasa de ganancia a caer” (p. 124). Pero los capitalistas responden a la presión de los salarios introduciendo la maquinaria “y otros recursos para economizar trabajo”. El aumento de la composición del capital restaura la tasa de plusvalía. Esta última, si bien no baja, tampoco aumenta. En consecuencia, no contrarresta la caída de la tasa de ganancia provocada por el aumento de la composición de capital.

La tesis del profit squeeze en los 1970

En la década de los 1970 muchos marxistas adhirieron a la explicación de la crisis por estrangulamiento de la ganancia. Los estadounidenses Boddy y Crotty (1975, 1976) son representativos del enfoque.

Su tesis es que en EEUU la participación de los beneficios en el ingreso, desde el fin de la Segunda Guerra, había caído en la segunda mitad de cada expansión, y que ello se debía al aumento de los salarios y de la participación de los salarios. Más precisamente, en cada una de esas expansiones había habido un alza de los costos laborales, a causa del aumento de los salarios. Esas alzas salariales se habían combinado con caídas de la productividad, provocadas por el mayor poder del trabajo al interior de las empresas. A su vez, durante las crisis y las recesiones los capitalistas aumentaban el ejército industrial de reserva, con la aprobación y el amparo del Estado. En este punto Boddy y Crotty citan el capítulo 23 del tomo 1 de El Capital, para mostrar que Marx consideraba que la acumulación capitalista se desarrolla a través de booms y quiebras cíclicas, gobernadas por el conflicto entre el capital y el trabajo en torno a las participaciones en el ingreso.

Desde este enfoque polemizaron con los poskeynesianos Michal Kalecki y Josef Steindl. Según estos, no había estrangulamiento de las ganancias durante el pleno empleo, debido al poder de los oligopolios de fijar los precios. Boddy y Crotty argumentaron que, si bien no negaban el poder para fijar los precios de los oligopolios, la evidencia mostraba que la caída de la ganancia se debía al alza de los costos laborales; lo cual era más compatible con un escenario de capitalismo competitivo que monopólico. Asimismo, se opusieron a la explicación de la crisis de Howard Sherman. Según Sherman, la crisis tenía por causa el lento crecimiento de los salarios, lo cual había dado lugar a un problema de realización. Boddy y Crotty plantearon que la contracción de las ganancias se reflejaba en la subinversión en las últimas fases de la expansión, más que en el subconsumo, como sostenía Sherman.

Por otra parte, admitieron –véase Boddy y Crotty 1976- que el enfoque del profit squeeze no constituía una teoría de la crisis, y que era necesario tener en cuenta otros factores. Entre ellos, la competencia de las importaciones (que impiden a las empresas trasladar a precios las alzas salariales, y otros costos); costos por intereses; retrasos en los gastos de consumo; desproporciones entre sectores, pueden incidir en la crisis. Aunque, de todas formas, la causa fundamental de la crisis era la contracción de las ganancias por aumento salarial.

Señalemos por último, que estos textos están enfocados en el ciclo, más que en el largo plazo. Sin embargo, pensaban que la tendencia era hacia contracciones más severas y creciente inestabilidad cíclica de la economía. Es que la mayor intervención económica del Estado había amortiguado la amplitud “natural” del ciclo. Sin embargo, en ese proceso había interferido con las funciones correctivas de las recesiones y depresiones, exacerbando contradicciones seculares. La relación entre el ciclo y la tendencia del capitalismo será retomada, y ampliada, en Crotty (1986), que examinamos en más adelante, en relación a los enfoques de tipo institucionalista, o regulacionistas.

Textos citados:
Boddy, R. y J. R. Crotty (1975): “Class Conflict and Macro-Policy: The Political Business Cycle”, Review of Radical Political Economy, vol. 7, pp. 1-19.
Boddy, R. y J. R. Crotty (1976): “Wages, Prices and the Profit Squeeze”, Review of Radical Political Economics, vol. 8, pp. 63- 67.
Crotty, J. R. (1986): “Marx, Keynes and Minsky on the Instability of the Capitalist Growth Process and the Nature of Government Economy Policy”, en D. Bramhall y S. Helburn, (eds.), Marx, Keynes and Schumpeter: A Centenary Celebration of Dissent, Amonk.
Dobb, M. (1973): Economía política y capitalismo, México, FCE.
Shaikh, A. (1991): Valor, acumulación y crisis, Colombia, Tercer Mundo Editores.
Sweezy, P. M. (2007): Teoría del desarrollo capitalista, Barcelona, Hacer.

https://rolandoastarita.blog/2019/12/07/la-teoria-marxista-de-la-acumulacion-y-crisis-4/

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