Magia para el cornavirus

Poeversos para niños-no-ñoños

 

La verdad, estoy hartita de mirar por la ventana.

Se me hace pequeño el cuarto,

y eso que mi madre, todo el día,

insiste en que puedo jugar a un videojuego,

poner los pies descalzos sobre la alfombra de nubes,

regalo de navidad de la tía Clara,

e, incluso, no abrir el libro de matemáticas

que está encantado de dormir en mi mochila.

Esto, todo esto, es muy-muy raro.

Parece que todos los días son domingo,

aunque sin la alegría del domingo,

sin las magdalenas de choco del domingo

y sin abrazos, que es lo que peor llevo.

Parece ser que hay un bicho tremendamente bicho

que se pega a las bocas,

las manos,

los pulmones

y nos quita la vida, porque él quiere.

Es un bicho que no merece,

Seguro que imaginas porqué,

el nombre que le han puesto.

¿A quién se le ha ocurrido coronarlo

y hacerle un rey déspota que nos ha sacado de las calles

y nos hace odiar las paredes de colores de las casas?

Ellos no quieren que lo sepa,

pero mis papis tienen miedo…

Como yo, como mis abuelos, mi hermano…

Como todo hijo de vecino

y el correspondiente el padre, ese “vecino”.

Yo no lo digo, porque decirlo es un poco hacerlo verdad,

hacerlo realidad,

aceptar que nos gana la partida,

pero le tengo tal asco al coronado bicho

que, si pudiera, llamaría a los magos y magas del planeta

y les diría: ¿Pero a qué esperáis? ¿Empezad ya?

¡Sacad la varita mágica, vuestra negra chistera

y hacer que el bicho este, ya de una,

se quede confinado, él, debajo de una inmensa piedra.

¡Que vuelvan los abrazos, jolines!

¡Y los besos!

¡Y las peleas inocentes entre hermanos!

¡Que los guantes, de nuevo, solo sean

para abrigar en invierno nuestras manos!

 

https://poeversos.wordpress.com/2020/03/22/magia-para-el-coronavirus/

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