La alcaldesa de Gijón continúa demostrando no estar a la altura de esta ciudad que, por desgracia, no sabemos si rige ella

El conflicto del colegio Jovellanos ha sacado, de nuevo, los peores instintos políticos de la alcaldesa Felgueroso que, bajo esa careta de paz y fotoshock, se transforma con cada encontronazo que provocan sus erróneas y autoritarias decisiones con la ciudadanía y, en pleno delirio, ha considerado un "sinsentido" la situación del colegio Jovellanos -cómo si ella no fuera parte del problema- ha acusado a los padres de "utilizar" a los niños para cortar la circulación y poner así su seguridad en peligro. El problema se creó desde que se inhabilitó el patio, a finales del año pasado, por la ejecución de las obras de ampliación y reforma integral del centro

Mario Suárez, director del Colegio Jovellanos

El pasado 29 de septiembre el Consejo Escolar del colegio Jovellanos decidió trasladar los recreos al Cabrales, una solución provisional que ha alimentado la polémica por las medidas de seguridad de los traslados. La consecuencia es que los escolares no podrán salir al recreo hasta que ésto no se solucione. Mario Suárez del Fueyo, director del colegio Jovellanos ha declarado, "El acuerdo alcanzado con el Ayuntamiento y la Consejería era que la Policía debería cortar el tráfico durante cinco minutos en la calle Casimiro Velasco y en los cruces de San Bernardo y Cabrales, para facilitar el paso de los niños". Con esta medida se quiere evitar que caminen por unas aceras "muy estrechas, que, en algunas zonas, están en obras".

El director del centro público indicó que la situación detonante de la suspensión de los recreos explotó el pasado lunes 20 de octubre. A las once menos cinco de la mañana, cuando los escolares de Primaria se dirigían al Colegio Cabrales, agentes de la Policía Local intentaron evitar que se desplazasen por la carretera. “Se negaron a cortar el tráfico para realizar un traslado seguro y trataron de obligar a los niños a transitar por las aceras". Un agente amenazó verbalmente a Mario Suárez del Fueyo cuando éste le intentó explicar la dificultad de caminar con niños de tres a cinco años por aceras tan estrechas.

Suárez relata que, "Intentamos hablar con la Consejería y con el concejal de Educación, Justo Vilabrille, que nos dijo es lo que hay, con el argumento de que la Policía hace lo que estima oportuno para garantizar la seguridad", como si la policía local, en un ataque de locura, hubiera decidido por su cuenta, sin que existiera algún tipo de "orden", poner en peligro la seguridad de los niños.

Mario Suárez, director del Colegio Jovellanos, ya había trasladado la propuesta, de proteger el traslado de los niños hacia el colegio Cabrales mediante efectivos de Protección Civil, a la Consejería de Educación el pasado viernes 3 de octubre. Desde entonces, lamenta, no ha obtenido respuesta y resalta que intentó contactar en más de una ocasión con los responsables de la Administración para que se materialice la disposición de efectivos de Protección Civil, sin éxito. El 7 de Octubre, los alumnos salieron al recreo y no los acompañó ningún voluntario. “El concejal de Educación, Justo Vilabrille, garantizó la seguridad de los traslados, y, a día de hoy, no tengo noticias suyas a pesar de que le he pedido explicaciones”, afirma Suárez. Como se ve la actuación de Felgueroso no es aislada, se corresponde con una estrategia de incumplimientos perfectamente orquestada desde diferentes administraciones del PSOE e IU, que también manda en el Ayuntamiento de Gijón y próximamente en el Principado.

 

En un principio la Policía Local facilitaba el traslado de los pequeños y evitaban los posibles problemas de seguridad, recordemos que los alumnos deben cruzar tres calles con tráfico. El director del Jovellanos, recuerda que la disposición de voluntarios de Protección Civil “es fundamental para ayudar a los niños de 3 a 5 años que necesitan compañía; el respaldo de los profesores y padres no es suficiente porque tienen que ir todos juntos, de la mano, y se necesita apoyo”, el primer día si hubo apoyo de la policía municipal, miembros de la Policía Local cortaron el tráfico en la calle de la Merced, a la altura del antiguo teatro Arango; en Casimiro Velasco y en los cruces de San Bernardo y Cabrales.

 

Creemos que nuestra querida alcaldesa ha dado la orden a la policía local de no cortar el tráfico para que crucen los alumnos, es una decisión monstruosa que la inhabilita para seguir ejerciendo el cargo; en cualquier país "civilizado", se habilita a alumnos como policías, provistos de señales de "Stop" protegen al cruzar las calles a sus compañeros, señales, que los automovilistas están obligados a respetar. En este caso, al tratarse de niños de 3 a 5 años, eso no es posible y por eso se pide la protección de "Protección Civil".

 

Pues bien, el equipo de gobierno PSOE-IU, de forma demagógica "alertó ayer sobre el hecho de llevar a los niños hasta el Cabrales sin medidas de seguridad", cuando él mismo la retiró. La policía Local, señora Felgueroso, está para proteger a los ciudadanos, no para llevarle a usted la bolsa de la compra ni convertirla en su guardia pretoriana, por poner un ejemplo.

 

Ayer el sindicato independiente de la enseñanza pública ANPE propuso que la calle de la Merced sea el nuevo escenario de los recreos. "Para garantizar la seguridad de los niños se podría desarrollar el recreo en esta calle, que estaría protegida por cuatro vallas de seguridad desmontables", defendió Paco Redondo, representante de esta agrupación en el Consejo Escolar municipal. Ante la imposibilidad de mantener la carpa en la calle de Francisco Tomás y Valiente por las obras de construcción de un parking subterráneo en El Parchís y los problemas del traslado al Cabrales, ANPE opta por la Merced, porque "mantener la situación actual no es sostenible, ya que perjudica a los alumnos y a la imagen de la escuela pública".

 

Todos los elementos de esta nueva salida autoritaria y esperpéntica de la regidora, deben ser resueltos diligentemente por el equipo de gobierno del PSOE-IU que deben trabajar más, para poder ofrecer soluciones aceptables -teniendo en cuenta que hablamos de la seguridad de niños escolarizados obligatoriamente por ley de edades comprendidas entre los 3 y 5 años-; utilizarlos como arma arrojadiza para defender posiciones irracionales, peregrinas y “bunquerianas” sólo hará que se agrande la brecha que, cada día se hace más perceptible, entre los ciudadanos y el poder político.

 

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