De la vergonzosa excursión africana de Areces y su séquito

Estamos alimentando a una pléyade de inútiles personajes, sin más oficio que aprovecharse de sus cargos y pasearse en coche Fhaetón, los mismos que tuvieron su primer ordenador portátil y teléfono móvil de última generación a cargo del erario regional
Intentamos partir de aquello de la aldea global, la alianza de civilizaciones y pamplinas parecidas, pero ni con ésas. Llueve sobre mojado. Tal parece como si periódicamente al Gobierno de Areces le entrase un síndrome escapista, eso sí, a cargo del erario de todos los asturianos. Pero es que además no les sirve una excursión por alguno de los países punteros de Europa, lo que equivale a decir del mundo, entiéndase Francia, Alemania, etcétera, no, qué va. Hace un par de años fue China, ahora Sudáfrica. Y ya se sabe, no hay mejor fórmula para convencer a la oposición que invitarla a subirse a la excursión. ¿Y esa falacia que los políticos llaman fuerzas sociales? Pues también, hombre, también, ¡todos invitados! ¡Será por perres! ¿Quién dijo crisis?

Nada importa que el Parlamento asturiano quede paralizado durante más de cuatro meses; al fin y al cabo, ello demuestra que da lo mismo. Seguimos treinta años después a la cola de los peores registros económicos, sociales, educativos y políticos del Estado. Da lo mismo. Nuestros padrastros de la patria cobran alrededor de un millón de pesetas mensuales, cuando ninguno de ellos cobraría un tercio de esa cantidad fuera de la política. El resto de los asuntos pueden esperar. ¿Que el presupuesto del Hospital de Asturias se quintuplica?, da lo mismo, para eso está el impuesto revolucionario del céntimo de la gasolina. ¿Que otro tanto pasa con el puerto de El Musel, sin saber ni siquiera para qué va a servir?, no importa. ¿Que el AVE no llegará a Asturias hasta el siglo que viene? o ¿que continúa el engaño zapateril del peaje del Huerna?, ¿qué más da?
Lo cierto es que la penúltima excursión montada por el Gobierno de Areces ha sido a Angola y Sudáfrica, ya se sabe, dos de los más punteros países del mundo en todos los órdenes, y que además ocupan el 68.º lugar de nuestras relaciones comerciales con Asturias. Pues eso, que en la excursión de marras, y con Areces de jefe de centuria, también participaron la presidenta de la Junta, María Jesús Álvarez; la consejera María José Ramos, el viceconsejero Herminio Sastre, el director del IDEPA, Víctor Marroquín; los diputados Pelayo Roces (PP), Benjamín Gutiérrez y Fernando Lastra (PSOE), Jesús Iglesias (IU-Los Verdes); el vicepresidente primero de la mesa, Aurelio Martín; la secretaria, Mercedes Álvarez (PSOE); el presidente de la FADE, García Vigón; los sindicaleros Justo Braga (UGT) y Antonio Pino (CC OO), así como los presidentes de las autoridades portuarias de Avilés y Gijón, ¿qué menos? Sólo faltó Manolo el Gitano. La verdad es que daríamos algo por saber cuántos países y continentes conocen estos personajes pagados de su bolsillo, y no riéndose de todos los asturianos.
Pero queremos hacer un esfuerzo por ser realistas, dejarnos de ironías y pensar en los resultados finales de esta vergonzosa excursión africana a cargo de todos los asturianos. ¿Es mucho pedir? Ya sabemos del argumento facilón de los resultados a largo plazo y demás. ¿Cuál ha sido el resultado a tres años vista de aquella otra excursión por China, igualmente de muy variado pedigrí? ¿Qué beneficios ha reportado a Asturias? ¿Cuáles serán las ventajas a partir de ahora respecto de la reciente excursión por África?
Alguien debería exigir responsabilidades por estos desmanes nauseabundos. Estamos alimentando a toda una pléyade de inútiles personajes, sin más oficio que aprovecharse de sus cargos, riéndose a mandíbula batiente delante de nuestras narices. Son los mismos que consensuaron pasearse en coche Fhaetón (de 16 millones de pesetas), los mismos que tuvieron su primer ordenador portátil y su primer teléfono móvil de última generación a cargo del erario regional. Los mismos que cada diciembre se autorregalan una cesta de Navidad con productos ibéricos y bombones de Peñalva (donde comparaba doña Carmen Polo). Sólo hay una desgracia mayor que un desgobierno como el de Areces: tener una oposición que se deja comprar por excursión. Y es que ya lo dice la canción: «Que más da que tú gobiernes / y yo sea la oposición, / si comemos del mismo duernu / cuando vamos de excursión.

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