Tenemos que pensar un par de cosas o tres

 

Me siento muy perplejo por lo que ocurre y se me ocurren algunas reflexiones, o temas a dilucidar.

 El coronavirus no es el ébola. En cuanto a síntomas se parece bastante a la gripe. Se contagia como con el doble o el triple de facilidad que la gripe, y causa una mortalidad superior a la gripe, pero no tremenda. La gran mayoría de personas infectadas se curan. De hecho, a cifras de hoy, cada año en nuestros países occidentales se contagia muchísima más gente de gripe que de Covid 19 y muere mucha más gente de gripe. Por no hablar de otras enfermedades muchísimo más mortíferas en cifras absolutas y relativas, especialmente en esos otros países en los que poco nos suele importar lo que pasa y deja de pasar.

 Dicho lo anterior, es cierto que el Covid 19 es un patógeno nuevo, cuya etiología y capacidad de propagarse todavía se desconoce en buena parte, cuya terapia aún no está establecida y para el que no hay vacunas. Entra dentro de lo razonable que, por prudencia elemental, se le tema y se tomen ciertas medidas excepcionales para minimizar su propagación.

 Pero, poniendo ambas cosas en una balanza, ¿no es desproporcionada la reacción mediática y la alarma social generada?

 Las y los seguidores de teorías que plantean permanentes y coordinadas acciones ocultas de misteriosas élites en pos de conseguir un control total de las sociedades, también dicen ver dicha mano negra en este contexto. Por mi parte, a mi, que soy como Santo Tomás, si no me evidencian de forma empíricamente comprobable la relación causa-efecto entre dichas conspiraciones y los sucesos de la actualidad, no me convencen: sus afirmaciones me resultan eso, meras especulaciones abstractas: quizá sea así, quizá no, quizá todo lo contrario.

 Dicho lo anterior, sí es empíricamente comprobable que, aquí y allá, con la intención sincera de frenar la epidemia o, ¿quién sabe? aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, se están implementando por doquier todo tipo de medidas fuertemente autoritarias, robustecedoras de los poderes "públicos", legitimadoras de los mismos con ayuda de la tele que, lejos de ser contestadas, son aceptadas e incluso aplaudidas por la población. Tiene pinta de que alguna que otra de estas medidas excepcionales, así como el estado de ánimo social que las acepta con gusto, han llegado para quedarse. Me inquieta este asunto.

Luego está el tema de la economía. Había una desaceleración en ciernes que en el actual contexto no puede sino agravarse. Se habla ya de una inminente recesión. Y tampoco queda tan lejos la última, que se inició en 2008 y duró varios años. A mi modo de ver, todo apunta a que van a tener razón, siquiera en parte, quienes alertan de que el capitalismo está tocando fondo por agotamiento de mercados y sobresaturación de su factor productivo. ¿Seremos capaces de imaginar y construir una sociedad postcapitalista? Como mínimo habría que ir empezando a pensar en ello.

Otra cosa más: ahora que vais a tener tiempo, deberíais leer mi libro "El ladrillo de cristal. Estudio de la sociedad occidental y de los esfuerzos para transformarla", en el que se reflexiona, mucho pero mucho, sobre cómo es esta sociedad, cómo ha llegado a ser así y porqué lo es. Por ejemplo, hay un capítulo en el que se estudia la viabilidad e inviabilidad de un modelo habitacional fundamentalmente urbano. Estos días estamos viendo lo que pasa a la hora de hacer la compra cuando, simplemente, la gente anda un poco preocupada por si acaso faltan víveres en unos días. Imaginad una situación en la que el desabastecimiento sea real, permanente y lo sea por causas económicas y no de mero pánico. Ahí lo dejo.

https://www.grupotortuga.com/Tenemos-que-pensar-un-par-de-cosas

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