Basta ya de pagar esta crisis, con nuestra salud y con nuestros derechos

 

Llevamos meses tremendos en los que miles de personas están perdiendo la vida en nuestro país y el mundo. Ante tamaña tragedia mostramos, en primer lugar, un profundo respeto ante las víctimas y el dolor de sus familiares y amigos. Ignorar y menospreciar la gravedad de estas pérdidas es solo una demostración más de lo despreciables que pueden llegar a ser -y son-los miserables que anteponiendo los beneficios empresariales toman decisiones que nos cuestan la vida a miles y millones de personas.

Repiten desde sus tribunas -y en los medios de comunicación que les sirven-mantras tan manidos como falaces de que el virus nos afecta a todos por igual, o que nadie se va a quedar atrás, cuando la realidad es que, como siempre, somos los trabajadores y trabajadoras, las clases populares, quiénes estamos haciendo mayores sacrificios y pagando con nuestra salud y derechos las consecuencias sanitarias y sociales de esta pandemia.

Lo que está sucediendo hoy en los hospitales y centros de salud asturianos es una buena muestra de ello. Nuestro sistema público de salud no puede funcionar solamente apoyándose en la fuerza de voluntad de los trabajadores y trabajadoras que la sostienen. Ni mucho menos a costa de su salud y su vida (se habla de más de 73.000 profesionales sanitarios afectados).

Es preciso una intención firme y decidida de apostar por ella, de dotarla de personal suficiente y de recursos, no con palabras y discursos grandilocuentes, sino con hechos.

Desde el inicio, esta pandemia ha puesto sobre la mesa la importancia de lo esencial, como un buen sistema público de salud capaz de cuidar y proteger nuestras vidas. Al nuestro lo encontraba en marzo ya débil, consecuencia de años de venir sufriendo millones de recortes materializados en precariedad en las condiciones de trabajo del personal sanitario, listas de espera, sobrecarga de trabajo de los profesionales y personal sanitario, y privatizaciones, que so pretexto de mejorar la gestión y servicio no son sino una manera de encubrir los beneficios económicos de sinvergüenzas que no tienen reparos en anteponer su ganancia a nuestra salud.

En Gijón ejemplos hay muchos como el Servicio de Ayuda a Domicilio, cuyas trabajadoras/es vienen reclamando la remunicipalización y denunciando la gestión desastrosa de Aralia; la privatización del parking del HUCA, los servicios de restauración, limpieza, el servicio de ambulancias y un largo etc.

Ahora bien, desde marzo se tenían indicios suficientes de que afrontaríamos un incremento de los casos en el otoño y no se hizo absolutamente nada. ¿Cómo los sanitarios que en plena pandemia eran tratados de héroes y heroínas, ahora son los grandes olvidados/as? ¿Acaso no hubo tiempo de organizar la atención sanitaria, de reforzar las plantillas, adecuar los espacios, dotar de los recursos necesarios desde entonces?

Creemos que lo que no ha habido es voluntad. Vivimos en un sistema donde los políticos y sus decisiones sirven a los intereses de los capitalistas. Un sistema que tiene, por poner un ejemplo reciente, 475 millones para rescatar una empresa como Air Europa, que por supuesto, jamás repartió ni repartirá sus beneficios con los trabajadores y trabajadoras.

Nosotros respondemos que nos sobran 475 millones de razones para abogar por la salud y la vida.

Nosotros respondemos que queremos 475 millones -y los que sean necesarios- para servicios esenciales como la protección social, la educación, y por supuesto, la salud.

Nosotros respondemos que no es admisible que los pacientes del Hospital de Cabueñes esperen en un sofá en una tienda de campaña hasta tres días para ser atendidos; ni que se sobrecargue a un personal sanitario, ya exhausto, ni mucho menos que acaben pagando con su salud la negligencia y desprecio de quiénes solo nos venden humo y buenas intenciones.

Sólo la unidad del conjunto de la clase trabajadora podrá poner fin a su voracidad.

Sólo los trabajadores y trabajadoras unidos conseguiremos poner encima de la mesa una sanidad pública, universal y de calidad.

En apoyo de los trabajadores sanitarios de Asturies

Sólo el pueblo salva al pueblo.

O ellos o nosotros

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