¿Militarización de la Marina Civil y Gobierno pregresista? No son compatibles

- Las causas de la alta siniestralidad pesquera

- La militarización no resuelve

- Neofranquismo y progreso, no es posible

El pesquero 'Rúa Mar'

 

La flota pesquera española, especialmente la artesanal, hace décadas que está perdiendo unidades y en consecuencia hay menos pescadores. Las políticas del bipartidismo han sido muy irresponsables en esta materia. El neoliberalismo, activo o camuflado, es tolerante con la contaminación marina y con el esquilme de caladeros, propicia la devastación de las zonas de desove y conduce a las pesquerías de extenuación.

El nivel de deterioro del sector pesquero en su conjunto es de tal calibre que a pesar de que la flota y los pescadores han sufrido una gran pérdida de efectivos, los accidentes y las lesiones siguen alcanzando índices intolerables.

El abandono de la actividad o el rechazo por parte de los jóvenes a trabajar a bordo, va en progreso. La sustitución de españoles por pescadores de países pobres, con dificultades idiomáticas y formación no siempre homologables contribuye, entre otros factores, a la siniestralidad en la pesca.

La reducción de tripulaciones realizada en la etapa de Rajoy ha sido de pura temeridad y está teniendo consecuencias serias para los pescadores, aunque, no se quiera establecer oficialmente la relación entre reducciones de tripulación y número de accidentes, pero la siniestralidad y las estadísticas confirman el descalabro. Muertes y accidentes se suceden y se entremezclan. La pesca se convierte en muchos casos en un sector laboral de actividad marginal, pero el Estado no se entera o no se siente concernido por ello. Y cuando llega la tragedia, todo se queda en funerales y pésames nutridos de autoridades, pero nada más. Como ejemplo de esto último, ayer día 27 de enero de 2020 en el programa de revisión TVE1, “La Mañana”, una serie de invitados al programa, los habituales del programa, realizaron comentarios sobre el accidente del pesquero "RUA MAR", sin los más mínimos conocimientos. Para los profesionales de la mar algunos de los comentarios caían en la ridiculez, llegando a plantearse si no sería posible que el "RUA MAR" debido al mal tiempo se hubiera ido a un puerto extranjero por ejemplo en Marruecos. Y si eso fuera así los pescadores no habrían contactado a sus familiares?. Otros de los invitados realizaron comentarios que no son ciertos sobre el funcionamiento de las radiobalizas de localización de siniestros (EPIRBS). En donde están los expertos que conozcan de estos asuntos? Porqué no se les invita al programa? En donde está el Director General de la Marina Mercante? Porqué no se le invita al programa?

Y como remate, el sistema se lava la cara con investigaciones a base de fluida literatura tecnoburocrática absolutamente vacua o cínica. Los culpables de oficio siempre resultan ser los mismos, las víctimas de un sistema viciado y cada día más desprofesionalizado. Los principales promotores del actual modelo pesquero parecen gozar de impunidad, y por el contrario se responsabiliza a quienes navegan, que pueden cometer errores o irregularidades, pero su responsabilidad siempre debería ser ponderada y matizada teniendo en cuenta las características del modelo impuesto.

No cabe duda que quienes pagan las más graves consecuencias son las víctimas de los accidentes, sus familias y sus descendientes directos.

Las causas de la alta siniestralidad pesquera

Cuando surge el naufragio, no faltan los protagonistas vanidosos dispuestos a señalar como causas principales de los mismos las deficiencias del sistema de alarmas y comunicaciones, que siendo importantes, pero generalmente secundarias, en ningún caso deben desplazar o sustituir a las causas principales de los accidentes, como lo son:

 

Diseño deficiente de los buques, las reformas introducidas vía chapuza para tratar de corregir deficiencias de diseño, mandos sin titulación adecuada, tripulantes con certificados obtenidos por vías o procesos insuficientes, equipamientos que no se corresponden con las exigencias propias de la actividad pesquera específica, drásticas reducciones de tripulación, exceso de horas de trabajo y fatiga de navegación, inspecciones técnicas tolerantes o fraudulentas, despachos para hacerse a la mar o exclusivamente burocráticos, cierta temeridad en las faenas de pesca, balsas salvavidas atadas a la cubierta en algunos casos, maniobras de gobierno arriesgadas, deficiencias en sistema de control y comunicaciones.

En cuanto a SASEMAR, proceso de degeneración progresivo por deficiente gestión política, intrusismo profesional (la Guardia Civil es el único Cuerpo de la Administración que ha aparecido en los medios públicos dando explicaciones, en especial ante la TV) en la dirección de las operaciones de salvamento, devaluación de las misiones de los centros de control de tráfico marítimo, informes de investigación tecnoburocratizados y sesgados, y en definitva un marco inadecuado de gestión de la Marina Civil.

La mar es un escenario incomparable

La mar es un escenario abierto, accesible a todo el que quiera y pueda adentrarse en él, pero en determinadas circunstancias la mar es exigente al máximo, y se convierte en un espacio de actividad no apto ni para meritorios ni para aficionados, y como ocurre en otros campos de actividad humana, exige un alto grado de profesionalidad y de experiencia, no basta ni con el anhelo ni con las estrellas. En la mar los auténticos profesionales corren el riesgo de fracasar, pero los profanos son la garantía del fracaso y de sus trágicas consecuencias.

La historia naval de España, con Trafalgar a la cabeza, es el vivo ejemplo de una España que quizás confundió la mar con el salón de baile de la nobleza.

La militarización no resuelve

El artículo 8 de la vigente Constitución Española establece:

1. Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional.

2. Una ley orgánica regulará las bases de la organización militar conforme a los principios de la presente Constitución.

Así pues, la Constitución atribuye con claridad las competencias y funciones de las Fuerzas Armadas y ese debería ser la referencia y el límite entre lo civil y lo militar.

En España no existen razones para considerar las operaciones de búsqueda, salvamento y rescate en la mar deban de estar en manos de personas carentes de un bagaje náutico acreditado por una titulación superior y una experiencia profesional.

No hay argumentos racionales para acreditar que las operaciones SAR resultan más eficaces cuando son dirigidas por militares o por navales, más bien todo lo contrario, ya que existe un historial más que suficientes para refutar las supuestas excelencias del militarismo naval: “Urquiola”, “Marbel”, “Casón”, “Castillo de Salas”, “Prestige” etc, son solo algunos de los numeroso desastres registrados en nuestras costas..

 

Una auténtica burla

Queremos expresar nuestro máximo respeto, en lo personal, hacia el coordinador de la operación de salvamento del pesquero “RUA MAR”, pero rechazamos de plano que se pongan en manos de un teniente coronel de la Guardia Civil dichas operaciones.

Basta con prestar atención a los primeros acordes de su discurso en relación con este asunto para darse cuenta de que va por un rumbo totalmente equivocado: Se vuelve a recurrir al golpe de mar como azote insuperable, cuando lo que desvela son otras carencias estructurales u operativas

Se desplaza a Salvamento Marítimo, relegándolo a un segundo o tercer plano, lo que carece de sentido.

Se descartan hipótesis como la de la colisión del pesquero siniestrado con un mercante, como que los pesqueros solo colisionasen con buques de comercio. ¿No podrían haber colisionado con un contenedor, con un yate, con un buque de guerra. A este respeto, se debería haber invitado a un marino profesional de la mar a ese programa de TVE1 mencionado para dejar de especular sobre un asunto de esta seriedad y sobre todo para que, en este momento, en el que aún se debe esperar por el resultado de la investigación, explicase en los medios que las causas más probables del accidente fueron:

.- Colisión con otro bueque;

.- Colisión con contenedor u objeto flotante o semi-flotante;

.- Mal tiempo y vía de agua debido a fallo en estructuras y/o casco con posterior inundación y hundimiento;

.- Pérdida de estabilidad debido al peso exc esivo en el virado de redes.

El patrón es un marinero.

¿Pero qué botes llevaba ese barco que no se abrieron?

Un auténtico despropósito.

Nos preguntamos desde esta Asociación a qué conclusiones va a llegar la Comisión Permanente de Investigación de Accidentes e Incidentes Marítimos (CIAIM) en el caso de que el buque no sea reflotado. Con toda seguridad, los familiares de los marinos muertos desearán saber qué es lo que realmente ha ocurrido.

Neofranquismo y progreso, no es posible

Un gobierno progresista debería hacer un esfuerzo por sacudirse de encima cuanto antes le sea posible la herencia del modelo marítimo de talante neofranquista incapaz de dar respuesta a la degradación que sufre la Marina civil y las costas españolas.

 

http://marinacivil.com/index.php/articulo/general/13757-militarizacion-de-la-marina-civil-y-gobierno-progresista-no-son-compatibles

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