La visita de Guaidó a España ha dejado en evidencia a la "triple derecha" y a la "izquierda complaciente"

- El conocido ex entrenador, Ángel Cappa, denuncia en un demoledor articulo, la actitud mantenida por una "izquierda" con complejos de serlo.

- ...bochornoso espectáculo protagonizado por la "izquierda", ...se trata del precio que hay que pagar por compartir el gobierno,... Pablo Iglesias, Alberto Garzón, Izquierda Unida o el Partido Comunista,...

 

 

La pasada semana visitó España el autonombrado "presidente" de Venezuela Juan Guaidó. Quien fuera un conocido entrenador de fútbol, y ahora brillante articulista, Ángel Cappa, ha escrito que este periplo europeo protagonizado por una suerte de tahur de la política venezolana, ha servido para poner de manifiesto no sólo la hipocresía de la derecha tripartita española, sino también a una izquierda vergonzante que ha sido incapaz de pronunciarse ante el acontecimiento, como consecuencia de sus propias servidumbres.

 

     Según el conocido ex futbolista, ex entrenador, comentarista y escritor argentino Ángel Cappa,  la  visita de Juan Guaidó a España, ha servido para dejar en evidencia no sólo la derecha española en su triple versión,  sino también a lo que él denomina  la "izquierda complaciente".

 

    En un brillante  artículo de Cappa titulado "Venezuela, Guaidó y la hipocresia del poder",  quien  fuera entrenador del Club Deportivo Tenerife, además de describir la bochornosa visita del títere  Guaidó por España, desenmascara igualmente el papel hipócrita desempeñado por la derecha política,  poniendo asimismo en evidencia la actitud cobarde por parte de esa "izquierda" española que se avergüenza de serlo.

 

     "Guaidó vino a España  - escribe Ángel Cappa -  y recibió los honores que corresponden a un personaje impuesto por EEUU que les sirve para dar un paso más en la guerra declarada contra la impertinencia de Venezuela de querer resolver sus problemas como le parezca. Recibió el enviado estadounidense la misma llave de la ciudad de Madrid que en otros tiempos Gallardón le dio a un tal Gadafi. Tiempos en los que el líder libio intercambiaba regalos y cariños con la cúpula del PP, Aznar incluido, antes, por supuesto, de que dejara de ser útil y finalmente tuvieran que asesinarlo. Democráticamente, eso sí".


    Y no hablo del PSOE que hace mucho, desde el felipismo más o menos, que dejó de ser izquierda para convertirse en un partido progresista. Es decir, capitalista bueno. Claro, no siempre, cuando se puede".

 

Y agrega:

     "Pedro Sánchez, en un arranque de prepotencia colonialista propia de hace siglos , le dio al gobierno de Venezuela ¡5 días de plazo!, para que convocara a nuevas elecciones o reconocía al tal Guaidó.

 

     Para entender esa actitud bochornosa de Sánchez, supongamos que Venezuela hubiera tenido la osadía de dar al gobierno español 5 días de plazo para que convocara un referéndum en Catalunya o reconocía a Puigdemont presidente de la república catalana. Inconcebible, ¿no?

 

   Ahora, ante el compromiso de tener que recibir a quien reconoció como presidente de Venezuela, Pedro Sánchez se refugió en diferentes excusas evidentes. No estoy. Estoy reunido. Y designó a la ministra de Relaciones Exteriores para tal compromiso. Es decir, no pero sí. Sí pero menos.

 

    La Ministra de Relaciones Exteriores en el breve e ignominioso acto de recibir a un opositor, digámosle así, como si fuera presidente, no perdió la oportunidad de volver a reclamar en Venezuela elecciones “libres y democráticas”. Nadie le dijo que ya se celebraron esas elecciones que fueron democráticas y libres según los observadores internacionales, Zapatero entre ellos".

 

Y concluye describiendo el bochornoso espectáculo protagonizado por la "izquierda" y preguntándose que

 

     "Si esta no es la izquierda, la izquierda dónde está. Pablo Iglesias, en tiempos olvidados defensor de la revolución bolivariana, apenas ensayó una tímida declaración diciendo lo que todos sabemos. Que en todo caso, Guaidó es un opositor al gobierno de Venezuela.

 

     No sé si Alberto Garzón o Izquierda Unida o el Partido Comunista hayan tomado alguna postura. Si es así no ha sido difundida convenientemente.

 

     No es para menos. Se trata del precio que hay que pagar por compartir el gobierno. No se puede contradecir al PSOE para no entrar en molestas discrepancias. En otras palabras, no se puede tener una posición de izquierda ante este hecho tan vergonzoso. Solo se admiten actitudes que generen unidad para reclamarle al poder real, una limosnita por el amor de dios, como Galeano reclamaba una buena jugadita al fútbol actual.

 

       Me viene a la mente una estrofa de una canción brasileña: “tristeza nao tem fin, felicidade sim”, que cantaba Vinicius.

 

      Al parecer solo los jubilados y las feministas no se consuelan con el “no se puede” que interpone el progresismo ante cualquier reclamo que vaya más allá de los límites que marcan los que mandan de verdad. Y son ellos y ellas, precisamente, quienes señalan el único camino posible para una izquierda sin complejos".

 

http://canarias-semanal.org/art/26755/angel-cappa-la-visita-de-guaido-a-espana-ha-dejado-en-evidencia-a-la-triple-derecha-y-a-la-izquierda-complaciente

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