¿Existe la izquierda?

 

Es una pregunta que llevo varios años haciéndomela, por dos motivos: El primero porque considerando que debiera ser una opción transformadora de la sociedad no la veo por ninguna parte de nuestro planeta, es decir, en ningún partido político o cualquier otro tipo de organización; el segundo porque es imposible que con tantos partidos autollamados de izquierda y con posiciones tan dispares entre todos ellos, puedan ser todos de izquierdas. La izquierda no puede ser un cajón de sastre donde podamos meter todo, porque eso siembra mucha confusión. A los trabajadores nos interesa claridad.

Muchos autores vienen manifestándose, en el sentido de que, en el sistema capitalista ya no caben soluciones a los graves problemas que padece la sociedad y que de no cambiarlo, podemos entrar en un camino sin retorno, como por ejemplo el cambio climático. Pero nos encontramos con otros muchos que tampoco tienen solución. Pongamos los mal llamados paraísos fiscales. En ellos se esconden 20 billones de dólares que no pagan al fisco y que justifican dinero que proviene, entre otras cosas, del tráfico de seres humanos, armas y droga, por nombrar solo los que me parece más graves.

 Es una fuga de dinero que se escapa de las arcas de los  estados, de tal dimensión, que si no se termina con ellos es imposible tener bienestar social. Solo habrá incremento en la desigualdad social y de género.

Lo mismo ocurre con las crisis económicas y el desempleo, inherentes al sistema capitalista.

Este sistema se encuentra en una situación de crisis generalizada a la que, no le está dando otra salida que la guerra y la desestabilización de países y gobiernos. El resultado inmediato, hambre, desesperación, refugiados a los que nadie quiere dar refugio y los encarcelan, hacinados en campos de concentración. No quiero ni pensar que pasaría si en ellos penetra el coronavirus u otra epidemia cualquiera.

Pero esta vía no parece tener fin. Todos los días nos encontramos con nuevas y escalofriantes noticias y la situación no para de agravarse.

No hace mucho me encontré con un artículo de Agustín Velloso Santisteban sobre el crecimiento del fascismo y termina preguntándose ¿Qué llegará antes, un número más o menos grande de países gobernados por fascistas o el deshielo del Polo Sur?

Este avance fascista forma parte de esa “salida” totalitaria, auspiciada, ponderada y potenciada por el sistema capitalista, con la que, además de mantenernos a raya, pretenden arrebatarnos todos los derechos conseguidos y en la que nos dejado demasiados muertos en el camino.

Es decir, se mire por donde se mire todo está yendo a peor. Por eso, la izquierda no puede conformase con intentar ganar las elecciones y hacer, en el mejor de los casos, lo que buenamente puedan, o le dejen, en favor de la clase obrera.

Independientemente de lo que cada cual entienda o considere sobre la izquierda, a la clase trabajador no le queda otra salida que la de acorralar y derrotar el sistema capitalista.

Sin sacudirse ese yugo es imposible arrebatarle el poder económico, es decir, expropiar las grandes fortunas (expropiar a los expropiadores), para que nuestro trabajo no esté en función de los beneficios de unos pocos, si no del bienestar de los ciudadanos, de los pueblos. Esto, queridos lectores no pasó de moda, por el contrario cada día es más necesario. El poder financiero no puede seguir siendo el dueño de nuestras vidas.

Para ello, la clase trabajadora debe recuperar su espíritu internacionalista y solidario. Alejarse de ese horizonte cortoplacista al que se nos tiene acostumbrados, batiéndose el cobre  todos los días, como siempre, contra las arbitrariedades a las que este sistema nos somete. Pero sin perder de vista su acorralamiento y derribo.

Sumar fuerzas, alrededor de este planteamiento, debiera ser su primordial tarea. Es de prever que será un proceso largo, pero imprescindible.

A modo de conclusión:

1) Los problemas graves que padecemos mundialmente no tienen solución dentro del sistema capitalista;

2) la política desarrollada hasta ahora, por este sistema, no hizo más que empeorar nuestra situación, todo está yendo a peor;

3) con la potenciación del fascismo, además de nuestros derechos sociales, también pretenden quitarnos los derechos democráticos, parlamentarios e individuales. Los españoles de eso, ya sabemos mucho;

4) la política de la lucha parlamentaria, exclusivamente y limitada a las frontera de cada país, está demostrándonos, cada día, que ya no sirve;

5) es imperiosamente necesario una lucha internacional, para acorralar y derrotar el sistema capitalista;

6) solo así podremos arrebatarle el poder económico y expropiar a las grandes fortunas;

7) para que nuestro esfuerzo y nuestro trabajo esté en función de las necesidades de los pueblos, no de los beneficios de unos pocos;

8) la lucha de la clase trabajadora es la única con capacidad de conducir a todos en esta dura pelea;

9) y, para eso, ha de dotarse de esa organización, (partido, coordinadora política, o como se le llame), capaz de conducirla a la victoria, pues creo que carecemos de ella.

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