ReCommons Europe: El impacto sobre el Sur de las políticas europeas y las posibles alternativas

El impacto sobre el Sur de las políticas europeas y las posibles alternativas

 

El año 2020 estuvo marcado por dos acontecimientos que una vez más indicaron los límites del sistema capitalista. En primer lugar, la pandemia de Covid-19 causada por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2, responsable de la muerte de varios cientos de miles de personas, puso de relieve la vulnerabilidad de las sociedades humanas ante la falta de servicios de salud pública dotados de los recursos necesarios. También ha permitido demostrar cuáles son las actividades esenciales para la vida de las sociedades humanas. En segundo lugar, la pandemia ha precipitado la mayor crisis económica desde la década de 1930. Al revelar la fragilidad de las sociedades sometidas a un intercambio comercial extremadamente rápido y a cadenas de producción internacionalizadas, la pandemia también reveló los aspectos más irracionales del sistema económico que rige y estructura las relaciones sociales en casi todas las partes del mundo. Así pues, el capitalismo parece ser incapaz no sólo de satisfacer las necesidades humanas básicas sino también de reproducir su propio funcionamiento. Todos los gobiernos que intentan proteger la ley del beneficio y la defensa de la vida de su ciudadanía se ven inevitablemente obligados a defender la primera contra la segunda.

Las políticas neoliberales de ajuste estructural, que han sido impulsadas durante décadas, han desempeñado un papel importante en el aumento de la desigualdad y, en última instancia, en la forma en que se ha propagado la epidemia. Una epidemia que, contrariamente a lo que se cree, distingue efectivamente entre orígenes y clases sociales, afectando especialmente a quienes están en la parte inferior de la escala social. También ha afectado a los países que, con el pretexto de mantener una estricta disciplina fiscal, han renunciado o no han tenido acceso a la construcción de un sistema de salud pública eficiente y accesible. Así pues, mientras que muchos de los llamados países del Norte están experimentando las consecuencias perjudiciales de las privatizaciones y los recortes presupuestarios que se han aplicado en los últimos decenios, los países del Sur se encuentran con la imposibilidad de desarrollar sistemas de salud eficientes debido a la pesada carga de la deuda en sus cuentas públicas.

En la Unión Europea, la crisis ha estado marcada una vez más por la incapacidad de los Estados Miembros de coordinar sus respuestas y elaborar estrategias comunes. Mientras que la pequeña isla de Cuba -sujeta a un bloqueo por parte de los Estados Unidos desde hace 60 años-, fiel a su política de solidaridad internacional (que se ha manifestado recientemente en Haití o en África contra el virus del Ébola), envió equipos médicos a más de 20 países (entre los que se encuentra Italia, muy afectada por la pandemia) las políticas de los Estados miembros de la Unión Europea en esta esfera fueron más que tímidas, casi inexistentes. Ninguna reserva de máscaras o de equipo médico había sido previamente acordada en la UE. Ni tampoco de un equipo médico europeo. El repliegue nacional demandado por las fuerzas de extrema derecha llegó a su punto álgido cuando los distintos gobiernos cerraron sus fronteras (de forma muy desordenada). Tras meses de evasivas, los estados miembros de la eurozona parecen haber acordado, en retrospectiva, mutualizar una parte de sus deudas soberanas, una decisión que los más fuertes harán pagar a los más débiles continuando la feroz competencia que caracteriza a la Unión Económica y Monetaria.

En cambio, en lo que respecta a la defensa de los intereses de la clase capitalista y de sus empresas, los Estados miembros de la UE, al igual que los demás países del Norte, han desarrollado la misma orientación política destinada, como en el caso de los rescates bancarios que tuvieron lugar a partir de 2008, a socializar las pérdidas de las grandes empresas (sin garantías de mantenimiento de los puestos de trabajo) inyectándoles grandes sumas de dinero público. Para ello, los Estados miembros de la Unión Europea no han dudado en abandonar de manera conjunta el dogma de la disciplina fiscal y presupuestaria sobre cuya base Grecia y otros países de la periferia europea habían sido designados como malos alumnos y obligados a adoptar severas medidas de austeridad durante la crisis anterior. Así, los gobiernos europeos acuerdan una vez más aumentar su deuda pública para ayudar a los grandes capitales y hacer así que la gente pague por la crisis.

El impacto específico de la pandemia de Covid-19 en los países del Sur es un ejemplo notable del aumento de las desigualdades entre las diferentes regiones del mundo. Se trata de una situación en la que la Unión Europea y muchos Estados europeos tienen una gran responsabilidad, en lo que respecta a las políticas aplicadas ayer y hoy hacia los países del Sur. Cualquier fuerza que aspire a encarnar una ruptura con el orden capitalista dominante en el continente europeo debe actuar para poner fin a la explotación de los pueblos del Sur.
El presente trabajo es el fruto del proyecto ReCommonsEurope, que llevamos a cabo en el marco del consorcio Citizens for Financial Justice desde 2019. Anteriormente, a partir de 2018, este proyecto ha involucrado al CADTM, en colaboración con la Red Europea de Investigación sobre Política Social y Económica (EReNSEP) y el sindicato vasco Eusko Langileen Alkartasuna (ELA), en un trabajo dirigido a alimentar el debate sobre las medidas que un gobierno popular en Europa debe priorizar. Este trabajo de redacción concierne a todos los movimientos sociales, a todas las personas, a todos los movimientos políticos que quieren un cambio radical a favor del 99%. Fieles a nuestra voluntad de elaborar propuestas concretas en relación con los problemas inmediatos, hemos optado por llamar a este proyecto «El impacto de las políticas europeas en el Sur y las posibles alternativas».

Con esta segunda fase, queremos definir un conjunto de propuestas claras que un gobierno popular debería poner en práctica para lograr un cambio real y profundo en las relaciones injustas entre los Estados europeos y los pueblos del Sur global. Con este fin, estamos llevando a cabo un proceso de elaboración de textos, sobre la base de un trabajo común entre activistas, políticos e investigadores de países del Sur y del Norte. Este trabajo concierne las siguientes áreas: las deudas reclamadas por los países del Norte, especialmente los países europeos, a los países del Sur; los acuerdos de libre comercio; las políticas de migración y gestión de fronteras; el militarismo, el comercio de armas y las guerras; y las políticas de reparación en relación con el expolio de bienes culturales. En este documento, con el fin de establecer un marco general, retomamos y adaptamos el capítulo internacional del «Manifiesto por un nuevo internacionalismo de los pueblos en Europa», firmado en 2019 por más de 160 personas de 21 países europeos. Este manifiesto, publicado en cuatro idiomas (francés, castellano, inglés y serbocroata), presenta las medidas más urgentes en relación con las siguientes cuestiones: la moneda, la banca, la deuda, los derechos laborales y sociales, la transición energética para construir un ecosocialismo, los derechos de las mujeres, la salud y la educación, así como, de manera más amplia, las políticas internacionales y la necesidad de promover procesos constituyentes.

Más que nunca, creemos que es esencial alimentar y desarrollar debates sobre alternativas a un sistema que muestra cada vez más su incompatibilidad con un derecho tan fundamental como el de tener una vida digna.

ReCommonsEurope es un proyecto iniciado por dos redes internacionales, CADTM y EReNSEP, así como el sindicato vasco ELA, para contribuir a los debates estratégicos que tienen lugar en la izquierda popular de Europa hoy en día. El «Manifiesto por un nuevo internacionalismo de los pueblos» fue redactado en un año por dieciséis personas activas en seis países diferentes (Bélgica, Bosnia, el Estado español, Francia, Grecia y Gran Bretaña), militantes en diferentes organizaciones y movimientos (sindicatos, partidos políticos, movimientos activistas) y con conocimientos diversos y complementarios (economía, ciencia política, filosofía, antropología, derecho, ecología, sindicalismo, feminismo, solidaridad Norte/Sur, etc.). Tres generaciones están también representadas. El Manifiesto cuenta con el apoyo de más de 160 signatarios de 21 países europeos diferentes. Entre estos 160 firmantes, las mujeres son la mayoría. Fue publicado por primera vez el 21 de marzo de 2019, en francés, inglés y español.

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