Elogio de la estupidez

Si el pueblo más ignorante del planeta es EEUU (y esto es literal: no saben situar un país en el mapa más allá de Canadá o México), el pueblo más tonto del planeta es Rusia...



Hoy me he levantado más trascendental que nunca y he decidido emular a los grandes pensadores. Como lo leéis. He decidido que no voy a ser menos que ellos. Y como acabo de comenzar mi camino como gran pensador, voy a retrotraerme a Erasmo de Roterdam (siglos XV-XVI de nuestra era). Bien podría haberme ido un poco más atrás, pero 500 años ya me parece bien para este nuevo tránsito.

Erasmo escribió "Elogio de la locura" (1511) y dice que los discursos solemnes, la locura de los pedantes, hacen en realidad un elogio de la ceguera y de la demencia al tiempo que establece una relación entre las ventajas de la locura sobre la razón de la que no escapa nadie, ni papas, ni filósofos, ni reyes, ni nadie. Esto agrada al auditorio, provoca sonrisas y, sobre todo, reparte beneficios.

Y como le elijo como mi primer maestro a quien emular, estoy comenzando a escribir "Elogio de la estupidez". Diréis que es una copia de lo de Erasmo. Pues sí, para qué negarlo. Pero como estamos en una etapa en la que la ignorancia es la norma, ¿quién sabe quién era Erasmo y qué decía? Así que pasaré a la historia como un pensador tan agudo como Erasmo.

Mi obra tiene como sujeto a los rusos. Si el pueblo más ignorante del planeta es EEUU (y esto es literal: no saben situar un país en el mapa más allá de Canadá o México), el pueblo más tonto del planeta es Rusia. Para agradar a mi auditorio, diré que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. Y los rusos lo acaban de hacer: dos intentos de envenamiento, los dos con Novichok, y los dos fallidos. ¡Diablos, no me diréis que no es de estúpidos! Tienen el gas más letal del mundo, el Novichok; durante años y años la OTAN ha proclamado a diestro y siniestro que era el más letal de todos los tiempos y que solo por eso los soviéticos, que son quienes lo crearon, eran los más pérfidos de la galaxia. ¡Y ahora resulta que es de chiste!

Años y años creyéndose que eran lo más de lo más y lo mucho de lo mucho (los soviéticos, y ahora los rusos) en guerra biológica con el Novichok y resulta que no sirve ni para envenenarse como bebiendo un simple desinfectante. ¡Hace falta ser tonto!

Dicen que han envenado a un nadie, a un tal Navalny, que dentro de Rusia representa lo que yo en mi barrio, que en las elecciones una y otra vez es repudiado y rechazado por los rusos y que únicamente representa los intereses occidentales. Pero por eso resulta que es tan peligroso. Porque los intereses occidentales son buenos y todo lo demás es malo (Bielorrusia, verbi gratia) y Putin, que es un ser pérfido, le tiene entre ceja y ceja.

Así que por aquí va mi obra. Los soviéticos eran estúpidos y los rusos lo son aún más. El tan temido KGB se hubiera cargado sin problemas a este encantador muchachito, o eso decían, y Putin, que proviene del KGB (el, no la, porque KGB es Comité de Seguridad del Estado) con sus sofisticados métodos lo sabe sin duda. O eso nos contaba un espía como Le Carré. O es que tal vez estoy muy influenciado por James Bond. El caso es que hubiese bastado cualquier accidente de tráfico, cualquier caída desde un quinto piso (como pasó con el fundador de los famosos "Cascos Blancos" de Siria) o un atraco cualquiera con navajas.

Como gran pensador que soy ya, recuerdo un caso del que no tendréis ni idea: David Kelly*, británico, como Le Carré y James Bond. Pero David Kelly sí era real. Era porque está muerto. Kelly era bioquímico, uno de los más importantes de Gran Bretaña si no el que más. Tenía conciencia y, sobre todo, sabía de lo que hablaba. No era ni papa, ni filófoso, ni rey. Y cuando EEUU, Gran Bretaña, España y Portugal -enrtre otros- insistían en que Saddam Hussein escondía armas de destrucción masiva en Irak él dijo que no, que era mentira y que no era más que un pretexto para la guerra. Tanto dio la vara con ello que un día apareció muerto, suicidio fue el diagnóstico oficial, en un bosque de Londres. ¿Por qué se iba a suicidar un hombre en la cima de su carrera profesional, eminencia respetada por sus conocimientos y sin problemas familiares? La pregunta quedó sin respuesta porque menos de una semana después de aparecer el cuerpo el caso se cerró pese a los intentos de la familia de continuar investigando qué pasó realmente. 

Pero no. Los rusos, en su estupidez, volvieron a recurrir al Novichok. Ni siquiera han copiado esta forma tan limpia de hacer desaparecer a un crítico, si es que esta denominación hay que dar a Navalny. Y pongo este ejemplo porque fue en Gran Bretaña, el primer lugar donde dicen que los rusos usaron el Novichok según la retórica de papas, filósofos y reyes.

Y todos los propagandistas habituales (o sea, cobrando beneficios) dando y dando más cobertura al asunto. Y lo dicen en serio. En tiempo así se echa de menos a Erasmo, por lo que yo he decidido tomar su lugar y seguir su estela. Hace falta un pensador como yo, sin duda.

Cuando dicen que se utilizó la primera vez el Novichok contra un ex espía (ex, o sea, retirado) estaba en la bebida, en los pomos de las puertas, en las sillas, en todos los lados. Nada sirvió: se salvaron él, a quien estaba dirigido, y su hija que le visitaba en esos momentos. Los rusos debieron haber aprendido de su estupidez, seguro, y ahora se han limitado a ponerlo solo en el propio cuerpo del simpático chaval pro-occidental. Entonces no fueron cuidadosos, ahora si porque no lo han puesto en los asientos cercanos al suyo en el avión, ni en las manecillas de los portaequipajes, ni en la puerta del baño, ni en bar, ni en otros lugares que pudiesen afectar a terceros. Eso es decencia, no me lo negaréis. Pero también fallaron. ¡Diablos!

Menos mal que están los papas, los reyes y los filósofos para hacernos ver la luz. Pero al igual que Erasmo era el díscolo, ahora estoy yo. Igualitos.

En su pasmosa estupidez, los rusos actuaron ahora, justamente ahora, cuando está a punto de terminarse el gasoducto Corriente del Norte 2 para suministrar gas a Alemania pese a todos los intentos de boicoteo de EEUU. Merkel, que es la reina enana del Liliput que es la UE, está en su fase final. Se retira. Y salvo en Europa, es muy dubitativa en todo lo demás. Pero quería despedirse con algo grande, como hacer de Alemania el centro del tránsito del gas ruso hacia Europa y, de paso, evitar el estrangulamiento de los neonazis de Ucrania, que suelen enredar en invierno con el gas. De hecho, las empresas alemanas participan en la construcción del gasoducto junto a Gazprom. Miel para los grandes empresarios, su gran apoyo.

Pero en los últimos tiempos ha surgido una oposición dentro de su partido contra ella a quien consideran "demasiado prorrusa". Merkel mira siempre a todos los lados, pero su predilección es siempre hacia la derecha, o sea, a Occidente. Pero la patronal alemana lleva varios años criticando las sanciones a Rusia y abogando por un mayor acercamiento y ha hecho de Merkel casi como la niña del exorcista, que gire 180 grados la cabeza y hable una lengua extraña criticando a los rusos y pidiendo una normalización con ellos, aunque sea con la boca pequeña. Y van los rusos y dan una carta importante a sus oponentes. ¡Hace falta ser estúpido! ¡Y, encima, en el colmo de la estupidez, los rusos van y permiten que el chavalito sea llevado a un hospital alemán, militar para más señas, para que comprueben allí que ha sido envenenado con Novichok!

Os he dicho que acabo de comenzar mi camino como gran pensador, emulando a Erasmo de Roterdam, y os he adelantado algo de mi primera obra en ese sentido, pero no está terminada. Aún le quedan muchos capítulos. Pero os voy a adelantar una de las conclusiones: Merkel, a pesar de reconocer que los rusos son tontos por lo del Novichok, va a continuar adelante con el gasoducto porque aunque sea la reina del Liliput europeo sabe que hay alguien que tiene más poder que papas, reyes y filósofos: los banqueros y los empresarios. Y que son estos quienes mandan en papas, reyes y filósofos. Y quieren el gasoducto, incluso sabiendo que los rusos son tontos.


* Gracias a Agencia Tigris por la rectificación, había puesto John (la memoria aquí falló).

http://elterritoriodellince.blogspot.com/

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