Mostrándose, como de costumbre, mentalmente desorientado,‎ el presidente estadounidense Joe Biden fue incapaz de decir el nombre del ‎primer ministro australiano al presentar el pacto bélico AUKUS.‎

El anuncio del pacto militar entre Australia, Reino Unido y Estados Unidos (AUKUS, según las ‎denominaciones en inglés de esos tres países) [1] ha tenido el efecto de un verdadero terremoto ‎en la región Indo-Pacífico. ‎

Ese anuncio no deja ya lugar a dudas sobre el hecho que Washington está preparando, a largo plazo, un ‎enfrentamiento militar contra China. ‎

Hasta ahora, el despliegue occidental, tendiente a “contener” política y militarmente a China, ‎implicaba principalmente a Estados Unidos y Reino Unido así como a Francia y Alemania. Pero ahora se deja de lado a los europeos y, en lo adelante, se tratará de poner la zona ‎bajo el control de los países miembros del grupo llamado Quad+ (Estados Unidos y Reino Unido secundados por ‎Australia, la India y Japón). Washington prepara una guerra para dentro de una o dos décadas. ‎

Aunque Francia y Alemania no fueron consultadas sobre esta estrategia –ni siquiera se les avisó ‎previamente de su anuncio público, mientras que otros países, como Indonesia, sí estaban ‎avisados–, el nuevo dispositivo debería ser presentado públicamente la próxima semana, en ‎Washington. ‎

Si bien resulta lógico que Londres y Washington se apoyen en Australia más que en Francia –‎Australia es miembro de la coalición para el espionaje de las comunicaciones internacionales ‎conocida como los «Cinco Ojos» (The Five Eyes) mientras que Francia sólo está asociada ‎a ella–, la incorporación de Japón y sobre todo de la India pone fin a un largo periodo de ‎incertitud. Más perturbador es el papel que se asigna a Alemania, país que podría convertirse ‎en miembro de los Cinco Ojos [2], lo cual no sucederá con los ‎otros miembros Quad. Eso implica que Alemania participaría en el espionaje de las ‎telecomunicaciones internacionales pero queda excluida de la acción militar.‎

El almirante John Aquilino es el comandante de las fuerzas militares de ‎Estados Unidos en la zona Indo-Pacífico.

Alianzas modificadas

Este nuevo panorama implica un reposicionamiento de cada alianza. ‎

La ANZUS –alianza de Australia y Nueva Zelanda con Estados Unidos– dejó de funcionar en 1985 ‎y hoy parece definitivamente enterrada. Nueva Zelanda había confirmado su política contra el ‎armamento nuclear y, por consiguiente, cerró sus puertos a todo navío portador de armas ‎atómicas o propulsado por energía nuclear. Como el Pentágono se niega a revelar esos ‎‎“detalles” sobre las características de sus unidades navales, ningún buque de guerra ‎estadounidense ha atracado desde entonces en Nueva Zelanda. Los submarinos nucleares que ‎Estados Unidos entregará a Australia también estarán excluidos de los puertos neozelandeses. ‎

Por el momento, la Unión Europea no ha reaccionado ante la creación de AUKUS. La presidente ‎de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quien pasaba revista al estado de la Unión Europea ‎‎ [3], precisamente el mismo día que se anunció el pacto AUKUS, se ha quedado sin habla. Mientras ella exponía su nueva estrategia en ‎la zona Indo-Pacífico, el gobierno británico del Brexit le sacaba la alfombra de debajo de ‎los pies. No sólo se confirma que la Unión Europea no es una potencia militar sino que ahora ‎se sabe, además, que los miembros de la UE que disponen de cierto poderío militar ni siquiera tendrán ‎derecho a opinar en lo adelante. ‎

Por su parte, la OTAN no se atreve a abrir la boca. La alianza atlántica, que esperaba ‎extenderse hacia la zona Indo-Pacífico, entiende ahora que ha quedado excluida del juego. ‎

Tampoco ha reaccionado la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), sólo Indonesia –‎país que alberga la sede de su secretario general– ha expresado abiertamente su decepción. ‎Concebida –al igual que la ANZUS y que la Unión Europea– durante la guerra fría y para ‎‎“contener” al bloque comunista, la ASEAN evolucionó con el paso de los años. Mientras que la ‎Unión Europea se ha convertido en una burocracia supranacional, la ASEAN –receptiva a la ‎ideología del Movimiento de los Países No Alineados– aspira hoy a conformar una gran zona de ‎libre comercio junto a China. Numerosos intelectuales indonesios denunciaron sin dilación que ‎AUKUS buscar torpedear ese sueño de paz. ‎

China y Rusia, los principales enemigos designados por los anglosajones, no han emitido aún ‎reacciones públicas. Contrariamente a la práctica de las potencias occidentales, Pekín y Moscú ‎no suelen hablar de sus intenciones y prefieren limitarse a anunciar decisiones… cuando ya las ‎han tomado y puesto en aplicación. ‎

Hablando sólo en su nombre, China expresó su indignación ante la mentalidad anglosajona, que ‎consiste en formar las alianzas más amplias y poderosas posibles ignorando las sutilezas ‎características de cada actor. Esto no es un truco de propaganda china. Los chinos consideran a ‎cada cual por igual y teniendo en cuenta sus características particulares. Por ejemplo, cuando el ‎presidente Xi Jinping realizó una gira por Europa para reunirse con dirigentes europeos pasó más ‎tiempo en el pequeño principado de Mónaco que en otros países más grandes de la Unión ‎Europea. ‎

Ahora, uniendo el gesto a la palabra, China presentó –al día siguiente de la creación de AUKUS– ‎un pedido oficial de adhesión al Tratado Integral y Progresivo de Asociación Transpacífico (CPTPP, ‎siglas en inglés correspondientes a Comprehensive and Progressive Agreement for Trans-Pacific ‎Partnership), surgido en lugar del proyecto de asociación transpacífica del presidente estadounidense Barack Obama. ‎En la práctica, Pekín está proponiendo intercambios comerciales a todos… mientras que ‎Washington propone la guerra. ‎

El espectro nuclear

Hasta ahora, y probablemente aún hoy, Estados Unidos estima que disponer de unidades navales ‎propulsadas por la energía nuclear abre rápidamente la puerta a la fabricación de bombas ‎atómicas. Por eso Washington había reservado la tecnología de la propulsión nuclear sólo a su aliado ‎británico. Por consiguiente –y digan lo que digan los australianos– la construcción de submarinos ‎atómicos prepara la entrada de Australia en el club de potencias nucleares. La guerra ‎contra China está llamada a ser una guerra nuclear. ‎

Visto desde esa perspectiva, la incorporación de Japón a los países del grupo Quad, después del ‎trauma histórico de Hiroshima y Nagasaki, tiene visos de proeza. ‎

Hasta ahora, sólo los 5 miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU disponen de ‎submarinos nucleares. La India se ha convertido en el sexto país poseedor de esos medios navales ‎y Australia sería el séptimo. ‎

Como Estados Unidos ya no puede mantener su retórica sobre las tecnologías nucleares de ‎doble uso (civil y militar), ya no podrá seguir afirmando que las investigaciones nucleares de Irán ‎son de naturaleza militar. Eso pudiera abrir la vía a una cooperación abierta entre Washington ‎y Teherán, posibilidad que Israel ha sabido percibir [4].‎

Los europeos se ven degradados

El primer perdedor en esta nueva arquitectura es Francia, que aún conserva su puesto de miembro ‎permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU pero pierde su estatus de potencia global. ‎

Desde que puso sus fuerzas armadas bajo las órdenes de Estados Unidos, al reincorporarse al ‎Mando Integrado de la OTAN, ya era previsible que Francia acabaría perdiendo terreno. ‎Las fuerzas armadas de Francia ya no son capaces de defender la totalidad del territorio ‎francés… pero envían tropas a defender los intereses de Estados Unidos en África. En efecto, al ‎no lograr implantar el AfriCom en suelo africano, Estados Unidos está utilizando allí tropas ‎terrestres francesas que mueve para aquí o para allá mediante el sistema estadounidense de ‎vigilancia aérea. ‎

La reacción de París consistió en… anular una gala organizada en la embajada de Francia ‎en Washington. En las horas siguientes al anuncio de AUKUS, el ministerio francés de Exteriores ‎exigió explicaciones al Departamento de Estado. El gobierno francés consideró finalmente que Australia le ‎escondió ese proyecto, instigado por Estados Unidos, y retiró sus embajadores de Camberra ‎y Washington. Francia ha optado por mencionar sólo el «contrato del siglo» anulado por ‎los australianos, pero esa venta de 12 submarinos por 90 000 millones de dólares ‎no representa gran cosa en relación con todo lo que estaba en juego… un juego que Francia ha perdido. ‎

El gobierno francés ha quedado profundamente aturdido en la medida en que creía haber ‎establecido una relación privilegiada con Londres. Incluso había negociaciones secretas para trasladar a Francia la base de submarinos nucleares británicos Trident si Escocia ‎decide separarse del Reino Unido [5]. ‎

En todo caso, Francia siempre podrá consolarse comprobando que ha sido rebajada de categoría ‎al mismo tiempo que los demás países de la Unión Europea. Sólo Alemania parece salir ‎relativamente airosa… pero eso es sólo por ahora: Berlín está autorizado a ser únicamente una ‎potencia económica, pero nunca –desde la Segunda Guerra Mundial– a ser una potencia política ‎global. ‎

Francia no es sólo una metrópolis europea, es también una constelación de territorios dispersos ‎por todas las regiones del mundo que constituyen el segundo conjunto de posesiones marítimas a ‎nivel mundial –después de Estados Unidos. En la región Indo-Pacífico, Francia posee los ‎departamentos de la Reunión y Mayotte, las colectividades de Nueva Caledonia y la Polinesia ‎Francesa, el territorio de Wallis y Futuna y las Tierras Australes y Antárticas Francesas (TAAF). En ‎todo ese conjunto de tierras viven 1,6 millones de franceses. ‎

Por lo tanto, Francia es realmente una potencia de la región Indo-Pacífico. Y como tal propuso ‎su contribución a sus socios de la Unión Europea, entidad que la misma Francia quiso preservar de ‎la rivalidad estratégica entre Estados Unidos y China. Francia es miembro de la Comisión del ‎Océano Índico, participa en las cumbres de los ministros de Defensa de la ASEAN, dispone de ‎su propia coordinación policial y en materia de inteligencia con esos países ‎(ASEANAPOL) y debería convertirse ‎dentro de poco en miembro de la Cooperación Regional Contra la Piratería (RECAAP). ‎En resumen, Francia, que debe asumir la presidencia del Consejo Europeo durante el primer ‎semestre de 2022, había previsto hacer de su presencia en la región Indo-Pacífico una carta de ‎triunfo para la Unión Europea. ‎

Taiwán, manzana de la discordia

Todos saben que los islotes que China reclama en el Pacífico no justifican ir a la guerra ya que ‎ninguno de los demás países que los reclaman están dispuestos a emprender un conflicto armado ‎para obtenerlos… y porque la Historia misma justifica los reclamos de Pekín. ‎

Pero el caso de Taiwán es diferente. ‎

Mao Zedong (Mao Tse-Tung) reunificó China derrotando uno tras otro a todos los señores de ‎la guerra que controlaban regiones enteras de ese enorme país. También recuperó el Tíbet, que había ‎proclamado la secesión y había establecido una alianza con Chiang Kai-shek (Jiang Jieshi) y con las ‎potencias occidentales. Pero fracasó con Formosa, donde Chiang Kai-shek instaló su propio ‎régimen. El régimen establecido en Formosa evolucionó con el tiempo, pasando de una ‎implacable dictadura a cierto tipo de democracia, lo que hoy conocemos como Taiwán. ‎

El pacto militar AUKUS parece concebido para socorrer a Taiwán si China tratara de recuperar ese ‎territorio por la fuerza. El general James Hockenhull, comandante de la Inteligencia Militar ‎británica, ha confirmado que las fuerzas armadas británicas están reclutando agentes asiáticos. La ‎ex jefa del gobierno británico, Theresa May, sacudió el bote al preguntar en la ‎Cámara de los Comunes si AUKUS tenía previsto o no entrar en guerra si China tratara de ‎recuperar Taiwán. ‎

Ante la Cámara de los Comunes, Theresa May preguntó si Londres creyó ‎hacer un buen negocio a expensas de los franceses sin darse cuenta de que está ‎comprometiéndose a meterse en una guerra contra China. ‎

En la Cumbre del G7, realizada en junio en Carbis Bay (Reino Unido), se vio a Japón imponer un ‎respaldo inquebrantable a Taiwán. Fue precisamente durante esa cumbre, a espaldas de los ‎demás participantes, cuando el presidente estadounidense Joe Biden, el primer ministro ‎australiano Scott Morrison y su homólogo británico Boris Johnson adoptaron el principio del pacto ‎AUKUS. ‎

Para responder a la pregunta de Theresa May habría que disponer del texto íntegro del pacto ‎AUKUS, incluidos sus anexos secretos. Pero, por el momento, no se conoce ni una línea de ese ‎texto. Hay que conformarse con la lectura de comunicados de prensa. ‎

Sólo se sabe, cuando más, que AUKUS incluye una cooperación muy amplia en materia de ‎armamento. No se trata sólo de dotar a Australia de submarinos nucleares sino de entregarle ‎también misiles Tomahawk y Hornet y de hacer participar ese país en el desarrollo de misiles ‎hipersónicos capaces de rivalizar con los misiles nucleares de la Federación Rusa.‎

[1Biden, Morrison & Johnson Announcing the ‎Creation of AUKUS”, por Boris Johnson, Joseph R. Biden Jr. y Scott Morrison, ‎‎Voltaire Network, 15 de septiembre de 2021.

[3«Discurso sobre el estado de la Unión Europea 2021», por Ursula von der ‎Leyen, Red Voltaire, 15 de septiembre de 2021.

[4«Israel acepta la política exterior de ‎Estados Unidos ante Irán», Red Voltaire, 15 de septiembre de 2021.

[5UK draws up plan to shift Trident subs abroad if Scotland ‎secedes, Sebastain Payne y Hellen Warren, Financial Times, 2 de septiembre de 2021.