Ante las elecciones de Madrid del 4M: “Las necesisdades del Capital marcan las políticas variables”

“Libertad” para morirnos de hambre antes de acceder a la más mínima prestación social

   Todo apunta a que en 2021 se ha recompuesto suficientemente el sistema de representación política en el Estado Español. La esencia económica y de clase de este sistema nunca llegó a estar en entredicho, pues el desgaste de la crisis de 2007 fue asumido al nivel de los partidos y de las personalidades que habían jugado papeles protagonistas en la ilusión democrática (son unos corruptos”, “no nos representan”, etc.).

 

En la última década fue necesario crear varios partidos políticos para que recondujeran el desencanto con la “clase política” de vuelta al mismo sistema de representación que había llegado a no representar a nadie, y para que actuaran como granero de votos para las mismas corrientes ideológicas que la democracia española importó de Europa.

 

La necesidad de obtención de beneficios por parte del capital privado es lo que marca a medio plazo las políticas viables, tanto a nivel del Estado central como de las Comunidades Autónomas

 

 

Una vez remozadas las cúpulas -incluida la de la jefatura del Estado- y dejados atrás – que no superados – los efectos de la crisis de décadas pasadas, parece que el bipartidismo tradicional PSOE-PP deja de necesitar muletas. El primero de los comparsas en caer ha sido Ciudadanos, y la recomposición necesaria de todo el tinglado ha hecho necesario convocar elecciones en Madrid.

 

En los diez años transcurridos desde el 15 de mayo de 2011, se han apañado para arreglar la fachada sin que nadie haya cuestionado la validez de lo que ésta escondía detrás.

 

El EEC ha expresado en varias ocasiones -y no es vano repetirlo- que no hay una esfera política que funcione de manera autónoma respecto a la esfera económica, pues el Estado capitalista es un Estado de clase y no un instrumento neutral.

 

La necesidad de obtención de beneficios por parte del capital privado es lo que marca a medio plazo las políticas viables, tanto a nivel del Estado central como de las Comunidades Autónomas, así como la intensidad con la que tienen que apretarnos las clavijas a nosotros, trabajadores y trabajadoras.

 

Tanto el gobierno central como el autonómico de Madrid han asumido los contagios y las muertes diarias como algo normal

 

Lo estamos viendo meridianamente claro en más de un año que llevamos de pandemia de COVID-19. El gobierno central, autodenominado “el más progresista de la historia de España”, no sólo ha incumplido las promesas electorales de derogar “los aspectos más lesivos de la reforma laboral de Rajoy” y de continuar subiendo el salario mínimo, sino que la máxima de “salvar la economía” ha pasado por encima de la propia salud de las familias trabajadoras.

 

Esto ha sido especialmente grave en la Comunidad de Madrid, donde su gobierno dejó morir a multitud de ancianos en las residencias, donde los centros de atención primaria y los de mayores siguen cerrados y los hospitales infradotados, mientras la presidenta, Isabel Díaz Ayuso, se ha dedicado a construir macro-hospitales con dinero público, que han supuesto una lluvia de millones para el sector privado.

 

En la Comunidad de Madrid, donde el Partido Popular aspira a revalidar su mandato el próximo 4 de mayo, la dejación en la gestión de la sanidad y su acelerado proceso de privatización han provocado que, a día de hoy, la región esté a la cabeza en número de contagios y mortandad por Covid-19 en todo el país.

 

Tanto el gobierno central como el autonómico de Madrid han asumido los contagios y las muertes diarias como algo normal, rechazando tomar medidas que pueden perjudicar una economía basada en la pequeña y mediana empresa y la hostelería, sectores que requieren la máxima explotación para mantener la rentabilidad.

 

Los principales partidos llamados de izquierdas que concurren a las elecciones presentan programas en la línea ya conocida de imprecisión y efectismo con que se presentaron a las Elecciones Generales

 

Que no se engañe nadie. La Comunidad de Madrid no ha dado ninguna ayuda a las empresas de hostelería y casi el 20% de sus trabajadores perdieron el empleo. Lo único que hizo fue dejar la máxima “libertad” que podía al mercado. Mientras tanto los pequeños negocios hosteleros que cierran dejan el espacio libre para las cadenas más grandes que pueden invertir enormes sumas en nuevos modelos de negocio.

 

A pesar de que la tasa de probreza severa en la Comunidad de Madrid se ha duplicado en la última década, pasando del 3% de 2008 al 7,8% en 2017, su sistema de Renta Mínima de Inserción es el más escaso de todo el país y las viviendas sociales son entregadas a fondos buitre.

 

Y es que la persona trabajadora tiene libertad de morirse de hambre antes que optar a la más mínima protección social, no vaya a ser que rechace alguna oferta de empleo en condiciones infrahumanas. Sin embargo, Isabel Díaz Ayuso ha entregado más de 800 millones de euros a los empresarios.

 

El plan de vacunación en la Comunidad de Madrid está siendo desastroso, como han denunciado ya asociaciones de científicos y sanitarios, aunque no para los intereses privados. En vez de abrir los centros de atención primaria u otras instalaciones de cercanía, se ha dado un paso más en la privatización de un servicio público fundamental al obligar a la población de toda la región a acudir a unos pocos espacios en la capital: es estadio Wanda Metropolinato, el hospital Isabel Zendal y el WiZink Center.

 

De cara a las elecciones autonómicas de 4 de mayo, el PP de Isabel Díaz Ayuso presenta su gestión como un gran logro, que lo es, sin duda, para el capital; pero no para una clase trabajadora que sufre los recortes en servicios básicos, el aumento de los alquileres, los desahucios, el desempleo y los empleos precarios. Madrid es la Comunidad Autónoma con mayor PIB, pero también la que presenta mayor desigualdad social.

 

La profundidad de la caída y la recuperación de la crisis económica va a depender en buena medida de los fondos que lleguen de Bruselas, que solo se harán efectivos si los gobiernos de turno aplican las “reformas” exigidas

 

Los principales partidos llamados de izquierdas que concurren a las elecciones -PSOE, Más Madrid, Unidas Podemos- presentan programas en la línea ya conocida de imprecisión y efectismo con que se presentaron a las Elecciones Generales.

 

No hay margen para esperar un cambio de rumbo. Debemos tener presente que la propia profundidad de la caída y la recuperación de la crisis económica provocada por la gestión del COVID-19 va a depender en buena medida de los fondos que lleguen de Bruselas. Unos fondos que solo se harán efectivos si los gobiernos de turno aplican las “reformas” exigidas, las cuales pasan por desproteger aún más a los trabajadores y las trabajadoras en las relaciones laborales, seguir privatizando los servicios públicos, acabar con las pensiones, despedir a empleados de la administración pública y dar carpetazo, en definitiva, a los derechos asocialdos al trabajo.

 

El abandono de las posiciones de clase por parte de la izquierda deja a la clase trabajadora carente de ningún referente que explique cuál es el problema. De ello se aprovecha la derecha más autoritaria, retrógrada y liberal que intenta ocupar ese hueco como falsos aliados de los trabajadores. Si triunfara el engaño de la ultraderecha, llevaría a la clase trabajadora por la senda de la sobre-explotación y la represión más descarnada.

 

No parece que el capital precise llegar a activar este resorte, pues tiene a todo el arco parlamentario trabajando satisfactoriamente a su servicio, pero no deja de ser una amenaza que hará aceptable cualquier solución “menos mala” que se nos ofrezca en los próximos años.

 

Como comunistas, debemos tener claro que lo prioritario es la organización de la clase. No podemos hacer hoy más incidencia en este punto. Si eres de Madrid, pensar en un voto táctico en función de las dificultades del momento está bien; si un o una camarada piensa con ese criterio, adelante. Pero no podemos caer en la ilusión de que por ahí vaya a venir ni siquiera el alivio a nuestros problemas. Lo importante es que, votemos o no, estemos a continuación trabajando en la calle por la organización de los trabajadores y las trabajadoras, por un proyecto de sociedad socialista.

 

Nativa o extranjera, joven o adulta, hombre o mujer, somos la misma clase obrera porque nos une el hecho de tener que vender nuestra única propiedad, la fuerza de trabajo, al capitalista que nos explota y se apropia de la riqueza que generamos.

 

Convertir esta realidad material dada en organización política de clase -que no necesariamente parlamentaria- es el primer paso que tenemos que efectuar de forma consciente para optar a la verdadera libertad de poder satisfacer nuestras necesidades, terminar con la explotación, las desigualdades y las opresiones, y establecer una relación equilibrada con el medio ambiente.

No os lamentéis, organizaos

Espacio de Encuentro Comunista

   Se puede acceder al texto completo en el siguiente enlace:

https://encuentrocomunista.org/articles/eec-ante-elecciones-4m/

https://canarias-semanal.org/art/30418/ante-las-elecciones-de-madrid-del-4m-las-necesidades-del-capital-marcan-las-politicas-viables

    1 comentario

    1. Eloy Suárez Vega
      29 abril 2021 - 09:22

      De momento vamos a votar a la izquierda que se presenta a estas elecciones y así evitar dos años de cabreo diario con el gobierno de ultraderecha en Madrid que se nos avecina si no vamos a votar los que nos consideramos más o menos progresistas. Gracias por volver a encontrarnos en Asturbulla.

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