Ante los nuevos ataques a la educación pública


El curso académico 20/21 va a llegar a su fin. Un curso en el que el alumnado ha demostrado un inmenso sentido de la responsabilidad y capacidad de adaptación ante una situación nueva, estresante y delicada. Lo mismo ha pasado con el profesorado y con los equipos directivos de los diferentes centros que han sabido enfrentar semejante panorama con una profesionalidad y capacidad de organización que ha brillado por su ausencia en una Administración que prácticamente se ha lavado las manos y ha limitado su actuación a repartir unas mascarillas de tela al principio del curso. Mascarillas que, además, los laboratorios han demostrado que son inseguras y poco eficaces.
Como era de esperar, la comunidad educativa llega al mes de junio con una gran sensación de fatiga mental y física y la necesidad de desconexión y descanso después de tantos meses de un gran esfuerzo, en los que se han mezclado la incertidumbre, el ininterrumpido control sobre las medidas sanitarias, las continuas modificaciones de protocolos, los aislamientos ante posibles contagios, la adaptación a la enseñanza semi (o total) presencial, la modificación de rutinas y materiales, el abordaje de situaciones difíciles en las familias y un largo etcétera que ha hecho mella en alumnado y profesorado. Después de todo esto, uno se esperaría que la situación laboral de los profesionales de la enseñanza se viese reforzada, así como las condiciones en que los discentes reciben su educación. El momento histórico y social en que vivimos difícilmente podría ser más adecuado para revertir décadas de recortes por parte de Gobiernos Nacionales o Regionales de uno u otro color que han indiscutiblemente beneficiado a la Educación Concertada o Privada en detrimento de la Pública. Sin embargo, la realidad es tozuda y las pequeñas mejoras que vivimos al inicio del curso (reducción de ratios, mayor contratación, anticipación en adjudicaciones de plazas…) rápidamente se han esfumado. Conocimos esta semana dos noticias relevantes en este sentido y para nada esperanzadoras en lo que a la mejora del Sistema Educativo Público se refiere:
Los docentes interinos conocerán su destino un día antes de incorporarse (El Comercio – 14/06/21): Una reivindicación que el colectivo de docentes interinos lleva años haciendo es que los tiempos entre la adjudicación de destino y la incorporación al centro al inicio de curso sean mayores. ¿Cómo se organiza una persona de Llanes que va a cubrir una plaza en Tineo con un día de margen? ¿Cómo gestiona el alquiler de una vivienda? ¿Se deja un dineral en hotel mientras que la consigue o va todos los días en coche? ¿Y quién tenga que
mover a toda su familia? Sin duda, nadie en la Consejería de Educación se ha parado a pensar en las consecuencias, a todos los niveles, que esto tiene para una persona.
Su respuesta es escudarse en que la celebración en junio y julio de oposiciones docentes son una carga de trabajo muy grande para la Administración y complican la gestión y los tiempos de las adjudicaciones. Pero ¿en qué afectan las oposiciones de Secundaria para elaborar las listas de E. Infantil y Primaria? ¿Realmente dos meses de verano no son suficientes para organizar el nuevo curso? Si esto es así, solamente una palabra define exactamente lo que sucede: incompetencia. Los docentes interinos deben tener el derecho a gestionar su tiempo y a organizar su vida.
Los centros concertados contarán con más personal para las aulas de infantil (La Nueva España – 16/06/21): Por si la eliminación de las plazas Covid y la reducción de espacios entre alumnos (con el consecuente aumento de ratio por aula que esto significa) no fuese poco, las reivindicaciones que la Educación Pública lleva mucho tiempo haciendo y nunca se han cumplido, sin embargo, ahora sí que se le conceden a la Concertada. Pareciera que el aumento de los Presupuestos Generales del Estado en la partida dedicada a Educación traerían consigo una mejora importante en las condiciones en las que, los discentes de la institución que más alumnado (y con mayor repercusión) tiene, recibirían sus enseñanzas. Por el contrario, el trasvase de fondos públicos a bolsillos privados parece imparable, sin haber solucionado los graves problemas que se arrastran y nadie parece querer arreglar. A todo esto, sin entrar a valorar y analizar la instauración de la Universidad y FP Dual y lo que van a significar en la devaluación, precarización y privatización encubierta de la Educación Pública.
Son décadas en las que las peticiones de menores ratios, más profesorado y mejor educación han sido desoídas, burladas e ignoradas, y los docentes ninguneados y poco valorados. Por todo ello, hacemos un llamamiento a las plantillas a aumentar la protesta, a luchar por la educación que queremos y nos merecemos, a reforzar los sindicatos que no firman convenios favorables al ámbito privado y que luchan por los derechos de toda la Comunidad Educativa, a organizarse, exigir mejoras, volver a tomar las calles y a hacerse oír.

Autor: C.T. ENSEÑANZA PCTE ASTURIES

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