El pasado sábado  26 de junio ha tenido lugar la asamblea constituyente de lo que será una nueva andadura del proyecto Adelante Andalucía (AA). Se ha hecho en un ambiente de ilusión ante esta nueva etapa y en el incomparable marco del Sacromonte granadino con la Alhambra de fondo. En uno de los lugares más flamencos de Andalucía y muchas veces desconocido para el gran público. Las limitaciones de aforo provocadas por las medidas de control de la covid no nos han permitido reunir  a toda la gente interesada y hemos tenido que realizar una asamblea por delegación, asumiendo que era imposible encontrar un local con el aforo suficiente para acoger la asistencia prevista  y que no fuese al aire libre, algo descartado con las temperaturas de Andalucía en esta época del año. Más de doscientas personas, la mayoría en representación de sus asambleas, se han dado cita el sábado en Granada, habiendo momentos de dificultad porque no cabíamos a la vez dentro del auditorio por sobrepasar el aforo, pero lo solucionamos todo sin problemas dado el espíritu de colaboración de todo el mundo.

“Salimos con mucha fuerza”.”Nos querían rendidos y nos han encontrado más fuertes que nunca”.”¡Qué buen ambiente de compañerismo!”.”Sin obediencia a nadie”.”Sin tutelas de nadie”.”No vamos a parar ni para coger impulso”. Esto se oía en la tribuna y por los pasillos. Si tuviese que resumir la asamblea del sábado con un gesto lo haría con una sonrisa, la misma sonrisa que vi en las caras de todas y todos los asistentes. Sonrisa que denota alegría por el trabajo bien hecho y una enorme satisfacción al comprobar que relanzábamos un proyecto con mucha fuerza pero también con la libertad de elegir lo que queremos ser y, por supuesto, con nuestra gente. La misma gente que puso todo su empeño en el primer intento de lanzar un proyecto que retomara un andalucismo de clase tan necesario con la construcción de la primera AA. La primera vez no pudo ser, a pesar de los excelentes resultados electorales, seguramente porque algunos de los compañeros de viaje no eran los más apropiados ni se creyeron realmente el proyecto nunca. Pero ahora parece que puede ser, que vamos a ser capaces de trabajar un espacio que no nace para ser flor de un día y que va a intentar suplir una carencia muy evidente para quienes queremos pensar la política con todas las alianzas necesarias fuera, pero en y desde Andalucía. La alegría, los abrazos e incluso las lágrimas de emoción que vimos el sábado son un buen augurio para el futuro. Un futuro en gran parte por construir, del que únicamente hemos puesto los cimientos, pero son unos cimientos fuertes apoyados en años de experiencia común y meses de intenso debate. En lo que toca a las organizaciones que nos agrupamos dentro, podemos decir que no hemos tomado ninguna decisión por votación, todas han sido por consenso, lo cual deja ver un acuerdo en lo fundamental, pero también, y quizás esto es más importante, capacidad de ceder en pro de un proyecto común.

Esta asamblea no es más que la culminación de un proceso de meses que hemos realizado en medio de lo peor de la pandemia  y con todas las dificultades que esto ha supuesto, pero que era necesario afrontar para relanzar y salvar un proyecto tocado en su línea de flotación por las renuncias políticas y las malas artes de algunas de las organizaciones que lo iniciaron hace unos años. Relanzar sí, pero bajo el respeto de las líneas políticas que fueron la base del lanzamiento del primer AA e intentando mejorar en aquello que considerábamos que habían sido carencias. Había que lanzar un proceso de debate amplio con todas aquellas personas y organizaciones que quisieran participar y hacerlo de forma asamblearia y por tanto democrática. Este proceso de debate vinimos a llamarlo  “Andalucía No Se Rinde”, en clara alusión a la necesidad de defendernos de los ataques aparateros de quienes han querido impedir por todos los medios la existencia de una fuerza política de obediencia andaluza, no subalterna al PSOE, y dispuesta a confrontar con los partidos y fuerzas del régimen dentro y fuera de las instituciones.

Ante el vacío de estructura organizativa había que empezar casi de cero, aunque con un bagaje común acumulado en las provincias y comarcas andaluzas de mucha gente que no estaba dispuesta a rendirse. Tres fuerzas políticas que ya estábamos dentro del primer AA (Anticapitalistas, Izquierda Andalucista y Primavera Andaluza),más Defender Andalucía, que se incorporó al proceso de debate en los inicios, tomamos la tarea de dinamizar y conducir el proyecto de forma interina hasta la elección democrática de los órganos correspondientes de un espacio que aglutina también a un buen número de gente no perteneciente a ninguna de estas organizaciones. Se comienza con el acuerdo y publicación de un decálogo político (https://andalucianoserinde.org/decalogo) que era toda una declaración de intenciones y una invitación a sumarse a quienes tuviesen acuerdo político con lo ahí expuesto. Desde ese momento se abrió un proceso de debate absolutamente asambleario a lo largo de toda Andalucía, regido por el principio de una persona un voto y sin recurrir a votaciones de inscritos que pudiesen votar sin haber realizado un debate previo con el resto de compañeros y compañeras. Han funcionado asambleas en todas las provincias andaluzas y en muchas de las comarcas para articular una primera y embrionaria estructura organizativa provisional hasta la elección definitiva de los órganos este pasado sábado. Por todas estas asambleas han pasado cientos de participantes que con su empuje y ganas nos han traído hasta aquí.

De la asamblea del pasado sábado ha salido elegida la mayor parte de la coordinadora, el resto será elegido por las provincias. Esta será la dirección, que conducirá este espacio político hasta su renovación, que será llevada a cabo cuando toque en una nueva asamblea de ámbito andaluz. En el horizonte más inmediato va a tener posiblemente dos tareas fundamentales, a saber: afianzar una construcción territorial que ya está bastante avanzada pero inconclusa y afrontar unas elecciones andaluzas que no podemos descartar que sean adelantadas. Las previsiones electorales, según las encuestas, no son malas. Todo puede variar, para lo bueno y para lo malo, de aquí a los comicios andaluces, pero insisto en que las condiciones de partida no son malas, tenemos buena previsión en las encuestas y, sobre todo, una organización estructurada a lo largo de toda Andalucía con mucha gente dispuesta a aportar su esfuerzo para que este proyecto tan necesario para la izquierda andaluza y andalucista  sea un éxito.

Los retos que tenemos por delante son, en cualquier caso, muy grandes. Andalucía sigue estando, como desde hace siglos, en una situación de subalternidad económica de difícil solución sin cambios profundos. Somos productores de mano de obra barata y materias primas que nunca son transformadas aquí, dejando el valor añadido fuera de nuestra tierra. La especulación inmobiliaria, el turismo de Sol y playa, los restos de los polos químicos contaminantes hasta la vergüenza y los cultivos intensivos que degradan la tierra y producen miles de toneladas de productos contaminantes cada año han sido las recetas de desarrollo aplicadas por el PSOE durante 40 años en el gobierno andaluz y cuyo testigo ha sabido recoger a la perfección el nuevo gobierno de Juan Manuel Moreno del PP.

La mano de obra necesaria para la mayor parte de esta economía especulativa es de baja cualificación, temporal y, por supuesto, mal pagada. Un ejército de jóvenes camareras y camareros inundan el litoral andaluz cada verano trabajando por un sueldo mísero y en muchas ocasiones sin llegar a cotizar la mitad de las horas trabajadas. Limpiadoras de piso haciendo habitaciones a destajo y sin mucha capacidad de protesta porque en la mayor parte de los casos su sueldo es el único que entra en casa. Los sueldos de miseria se quedan aquí para apoyar algo la economía familiar durante el invierno o para ayudar a pagar unos estudios cada vez más caros, pero la riqueza producida se va fuera.

Si hablamos de la agricultura nos encontramos jornadas de ocho horas  bajo plástico por 35 euros y apoyadas en miles de inmigrantes sin papeles que malviven en asentamientos chabolistas y trabajan por lo que sea para poder comer.

Gran parte de estos trabajos recaen sobre las mujeres andaluzas, añadiendo si cabe aún mayor discriminación de género. Trabajos muy feminizados que suelen coincidir con los menos valorados y peor pagados.

Nos encontramos por tanto ante una Andalucía dependiente en lo económico, degradada en lo ecológico y con empresas que explotan con la connivencia del poder, y lo hacen fundamentalmente a la mujer en los peores trabajos. Por lo tanto, necesitamos una fuerza política andalucista, anticapitalista, ecosocialista y feminista. Esta es la tarea, de largo recorrido, que no permite atajos, que tenemos por delante. Tarea ambiciosa por supuesto, pero tan necesaria como ambiciosa y por lo tanto merece la pena.

Somos perfectamente conscientes de que el reto que tenemos por delante es muy grande, y también de que se van a sumar intereses varios para que todo salga mal. Ya lo hemos visto hace unos meses con la vergonzosa operación de estado orquestada desde Madrid con un acuerdo que aglutinaba desde UP a VOX para expulsar a la mayoría del grupo parlamentario de AA y que cinco de ellos (pertenecientes a IU) terminaran controlando el grupo, las políticas a desarrollar y, lo que seguramente es fundamental para ellos, los recursos. Somos molestas en el parlamento y en los ayuntamientos donde estamos y lo somos porque no pertenecemos a esa camarilla que se une siempre para que todo siga igual, porque les decimos las verdades y eso duele. No entramos a las instituciones para ser uno más de los partidos del régimen, entramos para cambiar las cosas, para hacer política pensando en las clases populares, en la mayoría de la sociedad en realidad. En ello vamos a seguir de forma tozuda, y lo vamos a hacer con una organización estructurada territorialmente, sin prisa pero sin pausa. Una organización que quiere distinguirse por la toma asamblearia de decisiones aprobadas o rechazadas con luz y taquígrafos. Porque un espacio político no es más que la suma de la gente que lo compone, que decide y trabaja en grupo. Bajo estos principios vamos a trabajar con toda la ilusión  necesaria y siendo sabedores de  la trascendencia de lo que tenemos entre manos.

Me gustaría cerrar esta crónica con dos frases vertidas en la asamblea por otros compañeros, pero que a mi entender resumen a la perfección lo acontecido el sábado en Granada:

“Tenemos las ganas, la organización y ahora también la estructura, únicamente nos queda darle el último impulso”.

“Somos la única organización de la izquierda andaluza que ejercemos la oposición a las derechas en Andalucía pero también a las políticas de derechas del gobierno central”

Floren Ramírez es militante de Anticapitalistas Andalucía y miembro de la mesa de partidos de Adelante Andalucía.

https://vientosur.info/asamblea-constituyente-de-adelante-andalucia/