Carta desde los círculos comunistas a Unión Proletaria


150 años después de la Comuna de París ¿Qué nos enseña la historia del movimiento obrero y comunista?

Unión Proletaria publicó este trabajo desde la perspectiva del aprendizaje, en aras de la unidad comunista 150 años después de la Comuna de París. ¿Qué nos enseña la historia del movimiento obrero y comunista? al cual aporto una visión crítica en varios temas, la mayoría de las veces no necesariamente contraria, sino que desde otro punto de vista se llega a conclusiones distintas. El marxismo-leninismo desde sus inicios en España ha sido plural y más, después de la ruptura del movimiento comunista internacional al incorporarse el pensamiento Mao, más profundo que la idea que tenemos del maoísta que traslada la estrategia del comunismo chino a las condiciones de España como al final veremos, pero diferente a la prosoviética, que siguen sin hacer una valoración crítica del XX Congreso del PCUS y por lo tanto de su pasado.

Comienzo con esta apreciación bajo mi criterio errónea “A este respecto, el programa de Unión Proletaria señala: “Las nuevas generaciones de obreros lucharán con ahínco por el socialismo en cuanto venzan los prejuicios anticomunistas que los ideólogos burgueses tratan de inculcarles a diario y desde la más tierna infancia. Para ello, es necesario que comprendan cómo el socialismo se ha llevado a la práctica hasta el presente, cuáles son sus logros y qué causas condujeron a su derrota parcial y temporal”. Hasta ahora, el único socialismo fracasado fue el desarrollado bajo el sistema soviético posterior a la muerte de Stalin, consecuencia de las teorías revisionistas del XX Congreso del PCUS y por la burocratización y muerte de la militancia del partido comunista en la URSS y en el resto de partidos occidentales. En su contrario, tenemos un conjunto de procesos de construcción del socialismo nacidos de la experiencia rusa en China, Vietnam, Cuba, Laos o Corea, que adaptados a las realidades de cada país construyen un socialismo democrático y participativo, desarrollando la soberanía alimentaria, científica, técnica, estado de bienestar socialista, cultura y conciencia de clase y pueblo. Con partidos comunistas, que realizan trabajo de masas con tareas que cumplir en sus ámbitos de intervención política y social, conscientes de la lucha de clases y de nuestra condición humana, que como seres sociales también generamos egoísmo, insolidaridad, burocracia y corrupción, remanentes ideológicos heredados de la cultura burguesa patriarcal.

Continúo, con que el ideal de nuestros sueños no debe suplir nunca ni explicaciones ni defectos del socialismo posible, como se hace en estos párrafos “Nuestro programa parte del objetivo que el movimiento obrero se ha asignado intuitivamente y que ha sido confirmado por el análisis científico del capitalismo…” donde “El comunismo como plena socialización de los medios de producción, la consiguiente eliminación de la división de la humanidad en clases cuya base es la división del trabajo, la consiguiente extinción del Estado como órgano de dominación de clase…” y donde “El socialismo como etapa de transición necesaria, en la que los medios de producción se convierten en propiedad social mediante la expropiación de los capitalistas y la nacionalización de sus propiedades…”. Sin que ello signifique que no los tengamos, porque el objetivo del ideal es quien nos empuja a superarnos, no desde lo abstracto, sino desde la realidad de la lucha de clases. El ejemplo lo tenemos en la situación del socialismo en Cuba y de cómo, la postergación por el cierre de filas patriótico ante la injerencia imperialista y por cierto seguidismo de la URSS, de las reformas políticas, económicas y democráticas, no en el sentido burgués sino en el de la participación militante de la clase trabajadora y el pueblo, en el partido obrero, sindicato, organizaciones sociales y el poder popular, como línea política de trabajo de masas y como base crítica de la democracia participativa bajo el socialismo. Ahora, todo les está saliendo más caro al continuar en similares condiciones externas de bloqueo, pero el Estado de todo el pueblo y el partido en peores condiciones (aunque retomando la iniciativa, el debate y la participación según manifestó el VIII Congreso del PCC) con unos niveles de burocracia y corrupción, que destruyen las bases del socialismo. En la línea critica de Fidel Castro al denunciar que lo que el imperialismo es incapaz de realizar, nosotros lo podemos conseguir si no atajamos la burocracia y la corrupción.

Tampoco parece muy correcto pensar que en la URSS todo era ideal hasta la muerte de Stalin “De este modo es como el proletariado de Rusia conquistó el Poder político y lo supo defender de la contrarrevolución burguesa. Cuando en 1924 falleció el dirigente bolchevique más destacado –Lenin-, fue Stalin quien lo remplazó al frente del Partido. Hasta la muerte de éste en 1953, la edificación socialista de la Unión Soviética se convirtió en el vivo ejemplo de que los oprimidos del mundo pueden liberarse de los capitalistas y satisfacer cada vez mejor sus necesidades. Esta hazaña despertó las energías revolucionarias de las masas y las fortaleció en todos los países”. Imposible que en tres años (el XX Congreso del PCUS es del 1956) se crearan las condiciones ideológicas y políticas, que destruyeron la revolución triunfante del proletariado por inanición treinta años más tarde. Bajo la dirección de Stalin tuvieron que existir contradicciones en la esfera del partido y del estado que estallaron con su muerte, pero este problema, más allá de la visión crítica de cada persona, corresponde dar la respuesta a los comunistas de Rusia y del resto de países que pertenecieron a la Unión Soviética. Pero la figura de Stalin a los comunistas obliga a una línea de demarcación en su defensa, como principal dirigente del estado soviético en la derrota del fascismo, principal enemigo de la humanidad y de defensa del socialismo, como máxima aspiración de los pueblos con la formación de la Unión Soviética.

Sin ir a la fuente, no es reconocible esta frase en Lenin contraria a la necesidad del estado, como instrumento necesario para la ejecución de la dictadura del proletariado entendida, como máxima expresión de defensa de los derechos y libertades democráticas del pueblo “Como bien deduce Lenin [12], si hay derecho burgués, debe haber un Estado que vele por su cumplimiento y, en este sentido, el propio Estado socialista ejerce de Estado burgués, aun sin burguesía” Es evidente, que en la construcción del socialismo el estado es tan fundamental como el partido y el poder popular, al ser el instrumento colectivo que representa al conjunto del pueblo y al poder popular, para la ejecución de las decisiones del gobierno. La administración del estado socialista, es el ejecutor de las políticas del pueblo y dependiendo del nivel de desarrollo socialista, mantener las políticas que defiendan derechos de la burguesía. En la experiencia nicaragüense, mantener el proceso electoral burgués les costó perder las elecciones y durante más de una docena de años gobernó la derecha proimperialista, que al no cambiar la estructura del estado sandinista y volver de nuevo al poder, la derecha buscó el golpe de estado con la lección aprendida de destruir el estado de todo el pueblo, pero este representado por el ejercito, policía y judicatura como instrumentos del poder popular del pueblo nicaragüense, a las órdenes de su presidente Daniel Ortega reprimieron a los golpistas y agentes del imperialismo. El estado en sí no es burgués ni proletario, depende del ejercicio que de él haga la clase dominante y se entiende, que con la destrucción del estado burgués el socialista de todo el pueblo lo forma gente al servicio del pueblo. Nicaragua y Venezuela lo entendieron pero en Bolivia y Honduras no, de ahí las diferencias en los procesos revolucionarios. Solo con la superación del socialismo el estado se irá extinguiendo en un proceso por inanición, no por decreto.

Esto señalado como un gran éxito “En cuanto pudo, allá por los años 30, la Unión Soviética dio un gran paso hacia el comunismo suprimiendo los últimos vestigios de propiedad privada capitalista y sustituyendo, en lo fundamental, la pequeña propiedad individual campesina por la propiedad colectiva” también puede ser lo contrario: un error; el cierre por la unidad patriótica duró tantos años que dio tiempo a negar la NEP y la lucha de clases. Parece más que evidente que del comunismo no se puede volver al no quedar rastro de ninguna ideología, al estar superados los sistemas de producción capitalista de libre mercado y el planificado socialista. La cultura marxista dice, que los propios comunistas rusos deben sacudirse su polvo, igual que los comunistas cubanos empiezan a sacudirse el polvo de sus errores por su seguidismo de la URSS, iniciando un proceso largo y complejo de construcción socialista de acuerdo a sus condiciones, de profundización de la democracia del pueblo, de intervención en la lucha de clases y de fortalecimiento del partido y el poder popular mediante el estado de todo el pueblo, en defensa del socialismo y la soberanía.

Esta frase es contradictoria pero clara con respecto a la visión del marxismo y del socialismo “Los más destacados fueron los de China y Albania. En el aspecto positivo, defendieron muchos de los principios revolucionarios atacados por el revisionismo moderno, reconocieron la existencia de contradicciones sociales en el socialismo, abogaron por continuar la lucha revolucionaria de clases hasta el comunismo y lo intentaron en su práctica de edificación socialista. Pero, a la vez, y ésta es la enseñanza negativa principal, bascularon metafísicamente hacia el extremo opuesto, hacia una revisión del marxismo-leninismo de carácter idealista, dogmático, ultraizquierdista”. Con esta frase se afirma que en China no hay socialismo y siguiendo la línea ni en Vietnam ni en Cuba. Por confianza en los procesos revolucionarios que muestran vida propia en la lucha de clases y del acierto y del error en el desarrollo del socialismo, en China se vivió una de lucha de líneas ideológica y política que acabó en la revolución cultural. Hicieron una autocrítica de izquierdismo al llevar graves consecuencias para las condiciones de vida del pueblo, siendo el balance negativo por esta resultante el fundamento de la crítica a la revolución cultural y a la camarilla que la instrumentó, pero sin negar las aportaciones de Mao al marxismo leninismo. Supieron rectificar y desde la política de bajo perfil inaugurada en los años setenta, mantuvieron los principios de la dictadura del proletariado y del socialismo, para alzarse en el siglo XXI como la potencia económica que confronta la guerra imperialista global, con la construcción internacional de la multipolaridad desde la igualdad de todas las naciones, ante la unipolaridad agresiva del imperialismo yanqui y occidental en crisis global sistémica. Con un partido comprometido con el socialismo, la soberanía, la paz y la solidaridad con todos los pueblos y la naturaleza.

El marxismo leninismo proveniente del pensamiento Mao, no el maoísmo dogmático y sectario, niega el carácter positivo de la revolución cultural china por el perjuicio que trajo para el pueblo y por corresponsabilidad comunista. El único el balance objetivo conocido desde la perspectiva de los intereses generales del pueblo, es el realizado por el Partido Comunista de China, lo correcto para los demás es asumirlo sin intromisiones. El proceso revolucionario de una nación con cultura milenaria, no se puede analizar con una visión eurocéntrica, recuerdo, que a igual que a nosotros se nos mide el trabajo como dirigentes comunistas, por las tareas que realizamos de movilización y organización de la clase trabajadora y no por el intelecto de cada uno, en el Partido Comunista de China los dirigentes propuestos a cargos y responsabilidades, tienen que demostrar su valía en la dirección y gestión en las tareas que se les requiera en lugares atrasados y remotos, demostrando su valía en la resolución de los problemas y atrasos del pueblo y si ganan su apoyo, logran avanzar en mayores responsabilidades y tareas, como bien dice la historia del actual presidente de China el camarada XI, práctica heredada por cierto, de la revolución cultural china.

Decía Mao sobre la contradicción “La ley de la contradicción, es decir, la ley de la unidad de los contrarios en las cosas, es la ley más fundamental de la dialéctica materialista. Lenin dijo <En su significación correcta, la dialéctica es el estudio de la contradicción dentro de la esencia misma de las cosas> Lenin solía calificar esta ley de esencia o núcleo de la dialéctica. Esto dice, que lo fundamental en el análisis de las “cosas” es profundizar en su conocimiento y de su interacción con lo que le rodea y a partir de ahí, ir sacando nuestras propias conclusiones y veremos como los principios del marxismo se cumplen, forma diferente a pretender entender la realidad con aquello que en su momento dijeron nuestros dirigentes históricos, encajando la verdad en los dogmas. Y para terminar elementos que terminan en lucha de líneas: el papel del estado y del socialismo y la salida para una respuesta en el tiempo: centralismo democrático y línea política de masas.

 

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