Covid-19: el fracaso del mercado

El Neoliberalismo aborda el problema de la pandemia desde la óptica mercantil. Es un negocio más con el que lucrarse. La vacuna, que sólo es un método paliativo, es por tanto la prioridad porque produce un beneficio inmediato.

La compra conjunta de vacunas por parte de la UE se ha revelado como un enorme fiasco.  En estos momentos, su eficacia y seguridad están siendo cuestionadas. Ni siquiera cumplen los compromisos de entrega acordados (AstraZeneca sólo ha entregado el 25% de las dosis comprometidas). La mortandad aumenta, los servicios médicos en los países europeos están al borde del colapso, la economía (que querían preservar a toda costa) se hunde. Occidente, en un rapto “de superioridad racial”, quiso creer que la Pandemia era cosa de “países atrasados que comían cosas raras” y  decidió “convivir” con la Covid-19. No se tuvo en cuenta la experiencia acumulada en otros lugares, eso no podía pasar en Europa. Nuestros responsables de sanidad llegaron a decir, sin ninguna base científica, que sólo tendríamos uno o dos casos.

El panorama es de tal gravedad que algunos países, cada día más, han roto la disciplina impuesta por Bruselas y vacunan con  Sputnik V o con la china Sinopharm. Los organismos de control de la UE, como la EMA  (que no es un  organismo científico, sino de control de ventas) no dudan en retrasar sin motivo la autorización de nuevas vacunas. Como hemos sabido, este organismo no tuvo presupuesto comunitario porque el Europarlamento, debido a las irregularidades detectadas en su gestión y la gravedad de los casos, decidió no dotarlo financieramente desde 2013 y, según fuentes externas, se han registrado no menos de 43 avisos de irregularidades.

 

Neoliberalismo, pandemia y negocio

El Neoliberalismo aborda el problema de la pandemia desde la óptica mercantil. Es un negocio más con el que lucrarse. La vacuna, que sólo es un método paliativo, es por tanto la prioridad porque produce un beneficio inmediato. Teóricamente, se deberían vacunar unos 7000 millones de personas y eso es un mercado enorme.

Vladimir Putin, en una entrevista del 10 de marzo del 2021, ponía cifras a la Pandemia: el negocio supera los 100.000 millones anuales. Las vacunas son, pues, la tabla de salvación a la que se aferran buena parte de la clase política. Estos personajes se revelan incompetentes e incapaces para aplicar las medidas draconianas de aislamiento que la situación obligaría.

Los modelos de salud comunitaria como el chino o el cubano son impensables en Occidente. Las grandes farmacéuticas verían como disminuiría su cuenta de resultados. Aunque la clase política simula velar por la salud pública, en realidad todo se analiza desde el prisma del beneficio a corto plazo. Los confinamientos parciales sólo consiguen retardar las curvas de contagio durante unos pocos días hasta la siguiente ola (hemos entrado en la cuarta, aunque habrá una quinta).

La falta de criterio y estrategia, atados como estamos a esa balsa de la medusa que es la UE, obliga a los actores políticos a adoptar medidas insatisfactorias que prolongan el sufrimiento social y hunden la economía. Detrás de este marasmo, se ponen en marcha nuevos modelos económicos y nuevos ajustes, desde el recorte de las pensiones hasta la privatización de la enseñanza o la sanidad. Parafraseando a David Harvey, estaríamos asistiendo a un gigantesco proceso de acumulación por desposesión cuya justificación es la pandemia y cuyos ejes serían Washington, Londres y Bruselas.

 

Una Unión cada vez más desunida

Las vacunas no son la solución milagrosa. Estamos lejos de conseguir una inmunidad generalizada en todos los continentes. La campaña de vacunación avanza extraordinariamente lenta y sólo para unas pocas naciones. Por otra parte, conforme la información sale a la luz las dudas sobre la seguridad y la utilidad se multiplican. La aparición de nuevas cepas genera un gran nivel de desasosiego. En estos momentos, ignoramos el tiempo de inmunización que proporcionan las vacunas administradas, así como su resistencia ante los nuevos brotes que van apareciendo.

Mientras, la Comisión Europea nos quiere hacer creer que se alcanzará un nivel de vacunación del 70% en verano ¡fútil engaño!, sabemos que este objetivo, al ritmo previsto, es inalcanzable. La presidenta de la comisión europea, Ursula von der Leyen, en un intento de ocultar su enorme irresponsabilidad, ha lanzado un falso debate en torno al pasaporte de vacunación. El problema no es su existencia sino la falta de vacunas. Por otra parte, el pasaporte obliga a los ciudadanos de la UE a aceptar sólo determinados tipos: se trata de blindar el negocio para unos cuantos.

Las preguntas y las dudas se acumulan mientras las respuestas nos asustan. Respondiendo a la pregunta que nos hacíamos en anteriores reflexiones sobre: ¿Beneficios privados o vacuna pública? ya podemos extraer una conclusión: se sigue apostando por el beneficio de unos pocos antes que por la salud de todos.

La Comisión Europea entiende que el derecho humano más importante, el derecho a la salud, se ha de supeditar al interés de unos pocos, es la primera enseñanza que podemos extraer de la actual situación.

La segunda es el nulo respeto que se tiene hacia la ciudadanía. Los cambios de criterio continuos en la dosificación por edades y la falta de rigor científico que envuelven esas decisiones es una de sus manifestaciones.

La tercera es la falta de liderazgo político (tanto de derecha como izquierda) desorientados e incapaces de organizar la resistencia a una UE que está multiplicando el sufrimiento inútilmente.

La cuarta expone a la luz pública que el edificio europeo no es sino un cascarón vacío, lleno de arrogancia y corruptelas que se muestra incapaz de velar por el bien público. Una organización puesta al servicio de algunos países que ejercen el dominio en el mercado interno protegiendo a su clase dominante que es, ahora, parasitaria.

La quinta muestra como el andamiaje que iba a salvarnos, los Fondos Europeos contra la Covid-19, no son sino una entelequia más, una cortina de humo para hacernos creer en la bondades de una Unión Europea que solo es, cuando hay problemas, una “desunión Europea”.

La sexta, y más concluyente, es que la UE se ha encomendado al Dios-mercado para resolver la crisis sanitaria. La estrategia ya ha fracasado por completo como era predecible. El director de la OMS lo ha vuelto a señalar:

Los mecanismos de mercado son insuficientes por sí solos para detener la pandemia mediante la inmunidad de grupos vacunados. La oferta limitada y la demanda abrumadora crean ganadores y perdedores. Ninguna de las dos cosas es, moral o médicamente, aceptable durante una pandemia”.

La UE está sometida a una gran presión interna; quién define su estrategia,  la Comisión Europea, es muy “sensible” a las “sugerencias” de las farmacéuticas. Tanto es así que está utilizando todas las armas a su alcance para evitar que las vacunas rusas y chinas entren. La Agencia Europea del Medicamento (EMA) bloquea las autorizaciones (¡siempre falta el último sello, en la última ventanilla del funcionario que precisamente hoy coge las vacaciones!).

El Fondo Ruso de Inversión directa (RDFI), el desarrollador de la vacuna rusa, se ha comprometido a proporcionar 51 millones de vacunas a partir de junio. Las evidencias científicas de su utilidad ya no se pueden discutir. Se calcula que la inmunización tras las dos dosis puede llegar hasta los 2 años. Para la EMA eso es un tema menor; poco importa la salud, el bienestar e incluso la economía frente al interés desmedido de unos  poquísimo ejecutivos y del tropel de parlamentarios que esperan que sean recompensados sus esfuerzos. Sectores de las élites sociales europeas ya se organizan para que, a un precio prohibitivo, puedan volar a Moscú (Sputnik V) o Qatar (vacunas chinas) como hicieron las infantas españolas para recibir sus dosis de las vacunas más seguras.

La UE, por otra parte, ha invertido cerca de 2.700 millones de dinero público, es decir de todos, para que las farmacéuticas investigaran pero han permitido la  privatización de la patentes: la propia  presidenta de este organismo, Úrsula von del Layen, en la reunión de la Agenda Davos el 26 de enero pasado, afirmaba:

Europa invirtió miles de millones de euros para ayudar a desarrollar las primeras vacunas frente a la Covid-19, para crear un bien público global real. Y ahora las empresas deben cumplir. Deben hacer honor a sus obligaciones”. 

La realidad es más prosaica, es solo un discurso; el personaje, tras el fracaso de su gestión, ha perdido toda credibilidad. La Comisión bajo su mandato ha permitido que las farmacéuticas impongan los precios, determinen la producción e, incluso, incumplan los contratos. Los lobbys que influyen enormemente sobre los europarlamentarios pugnan por un mercado controlado por unas pocas empresas.

La desunión europea alcanza niveles nunca imaginados. La ineptitud y la corrupción, que anidan en la UE y que, cada vez más, quedan al descubierto, ha propiciado este auténtico caos político. Los datos son escalofriantes; mientras escribimos, murió un español por Covid-19 cada cinco minutos durante el año pasado.

Para combatir el coronavirus, las vacunas son la única opción disponible. La investigación sobre fármacos que curen esta pandemia está muy retrasada. Pocos países están investigando en este campo. Cuba es de los pocos, ya ha ofrecido sus logros a la OMS. Los médicos cubanos han conseguido con sus cócteles de fármacos reducir la mortandad a tasas muy bajas: en el país caribeño, han muerto menos de 500 personas y han sido contagiadas 52.000 en todo este año; en la República Dominicana, con una población similar, han fallecido más de 3.000 personas mientras los contagiados alcanzan los 256.000. Todo da igual, los grandes medios ignorarán estos datos o los cuestionarán como hicieron con la ayuda cubana y rusa a Italia en la primera oleada.

Se desmorona la supuesta Unión Europea, y esta vez no es por el euro. Hungría está vacunando con la Sputnik  V (su presidente lo hizo con la china) así como la República checa y Eslovaquia. Austria ha comprado más de un millón de dosis y ha hecho oídos sordos a las recomendaciones europeas. Todo depende de la voluntad política. Alemania, Francia e Italia amenazan con usar la vacuna rusa si AstraZeneca no cumple sus compromisos. Hay contactos directos entre Macron, Merkel y Putin sobre el tema.

Se aprecia que, dentro del bloque político dominante, hay intereses enfrentados. Mientras el conglomerado farmacéutico pugna por mantener este estado de cosas, obteniendo beneficios extraordinarios a costa de retener artificialmente las dosis, otros sectores de la burguesía, como el relacionado con el comercio o el ocio, presionan en sentido contrario puesto que sus tasas de beneficio se han derrumbado.

 

La UE en la picota

El cuello de botella en la UE sigue siendo el número de dosis. La escasez artificial, como ya hemos analizado, les beneficia. Según la revista Forbes, el beneficio para la multinacional “Moderna” a cuenta de su vacuna superará los 35.000 millones de dólares en 2020 y eso sin contar los derechos sobre las patentes.

Las farmacéuticas se comportan como auténticos trileros; apoyándose en estas urgencias Pfizer y AstraZeneca quieren renegociar los precios al alza a pesar de que no han cumplido sus contratos. Por esta razón, el suministro se para; también influye otro hecho: los países ricos, con el 16% de la población, ya acaparan el 60% de las dosis en una espiral que continuará.

Todo forma parte de una maniobra de ralentización porque, a partir de julio del 2021, el coste de las dosis podrá volver a aumentar. El margen fijado para los actuales precios finaliza en junio del 2021. ¿Cómo se pudo firmar una cosa así? ¿Quién obligará a AstraZeneca a cumplir a partir de julio la entrega de lo contratado sabiendo que puede subir el precio de las dosis, sin riesgo? Los miembros de la Comisión Europea se olvidaron o quisieron olvidarse de incluir cláusulas de transparencia y fiscalización del contrato por parte del resto de instituciones europeas.

 

Por fin, se hizo un poco de luz

Se publicitó hace pocas semanas en la Televisión Italiana el documento “secreto” firmado entre la Comisión Europea y la farmacéutica AstraZeneca sin tachones, como habían tenido que leerlo los europarlamentarios. Ahora sabemos que se ha pagado por adelantado entre junio y septiembre del 2020 un total de 336 millones de € de un total que asciende a 870 millones de €. El resto será abonado antes de finales de junio del 2021.

La empresa ha recibido su dinero aunque no ha cumplido ni uno sólo de los plazos de entrega. El primer retraso se dio, como recordaremos, en el primer trimestre de este año. Incomprensiblemente, la UE aceptó el recorte. Ahora, la compañía farmacéutica anuncia un nuevo tijeretazo que hace imposible seguir los planes de vacunación previstos e incide muy negativamente en la recuperación económica. El aspecto más increíble del contrato es que no existe ni una sola cláusula que obligue a los productores a cumplir los plazos previstos: el contrato se limita a señalar que se hará “todo lo posible” para producir y entregar las dosis pactadas. El millón de vacunas inyectadas a finales de marzo parece que procedía del decomisado de 29 millones de vacunas de AstraZeneca localizado en un laboratorio italiano destinado al Reino Unido.

 

La UE: un enorme tufo a corrupción

El silencio sobre el escándalo de las vacunas que no se entregan continúa. Ursula von der Leyen no se hace responsable de nada; los partidos mayoritarios – PP, el grupo socialista y el grupo Liberal- callan sobre estos hechos vergonzosos. Hay un enorme tufo a corrupción en el ámbito europeo. Bruselas es un imán para los grupos de presión, empresarial, lobbys y lobbistas. En muchos casos, vemos como los eurodiputados se convierten en meros intermediarios que transfieren las demandas de la industria al ámbito legal. Las puertas giratorias están bien engrasadas en Bruselas.

La cifra de  unos 15.000 lobbystas con dedicación completa y que representan a las grandes industrias está comúnmente aceptada. La facturación anual rondaría los 1.000 millones de euros. Es tanto el poder de estos grupos que fue uno de ellos- la Mesa Redonda Europea de Industriales (ERT)- la que dictó en su momento el diseño y el proceso para alcanzar la Unificación Europea y la Moneda única. Su propuesta de integración de los mercados está en la base de las reformas neoliberales que azotan al continente y que ahora miran con ojos golosos a las patentes farmacéuticas. La epidemia es una enorme oportunidad de negocio para este “sindicato” de empresarios.

 

La vergüenza española

Por su parte, España, más papista que el papa, ha programado la compra de 136 millones de dosis de la vacuna contra la Covid-19 procedentes de cinco farmacéuticas (Pfizer, AstraZeneca, Moderna, Janssen y Curevac). El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sigue apostando por la privatización de las patentes como ha manifestado la actual ministra de Sanidad, Carolina Darias, en una comparecencia ante los medios. Mientras Macron, Merkel o Dragui se mueven para obtener rápido la vacuna rusa, nuestro presidente parece que duerme el sueño de los justos.

En paralelo, la vacuna española del CSIC, que se desarrollaba con resultados prometedores, puede desvanecerse si no lo ha hecho ya. Sabemos que no habrá más financiación que la conseguida hasta el momento, unos 700.000 euros, y que el proyecto está a punto de ser abandonado. Su investigador principal trabaja Ad Honorem (sin cobrar). Se incorporó al trabajo desde su sillón de jubilado.

No hay dinero para los contratos, no hay dinero para animales de laboratorio, algunos investigadores son meros becarios… El proyecto español, como ocurrió con el dedicado a investigar sobre el virus de la gripe de Juan Ortín y Amelia Nieto y que también era muy prometedor, corre un riesgo inminente. El ministerio de nuestro flamante astronauta, responsable de la financiación, tiene otros intereses seguramente más elevados.

No hay dinero para la investigación en horas tan críticas, pero sí lo hay para armar nuestro primer y flamante submarino de ataque: el S-81. Será botado y estará operativo este mismo año. Su costo ha doblado al presupuesto inicial: se acerca a los 900 millones de euros. Esta nave de guerra, así como las otras cuatro similares que se construyen, son sin duda imprescindibles para combatir la Pandemia ¡¡¡a misilazos!!!

La pandemia está poniendo a prueba los esquemas sociales más arraigados: muestra de forma descarnada cuales son las prioridades sociales, pone al descubierto las propias contradicciones de clase y tensiona, más allá de lo que podríamos imaginar, las propias costuras sociales. El COVID-19, y no nos cansaremos de repetirlo, es un parte-aguas social. Los estallidos sociales se harán más frecuentes, también en nuestro país; la inexistencia de una alternativa progresista creíble, al margen de líderes o lideresas que entronizan o derrumban los medios, proyecta otras posibles salidas que pensábamos pertenecientes a otras etapas históricas más oscuras.

 

Notas:

  • 1 Agencia Europea del Medicamento.
  • 2 https://www.redaccionmedica.com/secciones/industria/la-ema-recibe-43-avisos-de-agentes-externos-por-irregularidades-en-su-labor-3358
  • 3 A día de hoy y con datos oficiales, sólo un 4,6% de la población ha sido vacunada con doble dosis.
  • 4 https://www.elviejotopo.com/topoexpress/beneficions-privados-o-vacuna-publica/
  • 5 https://es.weforum.org/agenda/2021/01/construir-la-confianza-esto-es-lo-que-hay-que-saber-sobre-la-agenda-de-davos-2021/
  • 6 Los medicamentos utilizados son el Interferon un agente antiviral desarrollado en Cuba, producido en China y utilizado en todo el mundo. Como complemento los médicos cubanos utilizan el antiinflamatorio “Jusvinza” y el anticuerpo monoclonal “Itolizumab”, en Cuba y China esta combinación se ha demostrado muy eficaz para reducir las muertes por COVID-19.
  • 7 Este país lo hace desde comienzos del mes y ha hecho otro pedido de 2000000 de dosis complementarias.
  • 8 Darias rechaza cambios en las patentes por las vacunas de la covid-19 | @diariofarma
  • 9 https://elpais.com/ciencia/2021-01-21/exito-en-22-ratones-la-odisea-de-la-vacuna-espanola-mas-adelantada.html

 

Fuente: Crónica Popular

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