Descarbonización… ¿Y después qué?


Ahora que la sociedad está sumida hasta el cuello en términos como descarbonización, medioambiente, sostenibilidad… nos viene a la memoria aquel 2017 en el que desde nuestra modesta sección sindical vía varios comunicados animábamos a reflexionar, debatir y tomar conciencia sobre la contaminación medioambiental partiendo de una defensa absoluta de los puestos de trabajo. Dichos debates internos derivaron el la organización de una charla en Avilés, bajo el lema de “mantener el equilibrio entre empleo y medioambiente”. Desde algunos “ámbitos” se nos llegó a tachar de auténticos ”talibanes y descerebrados” que poníamos el medioambiente por delante del empleo.

Ya de aquella resaltábamos que apostar por la sostenibilidad y la viabilidad de la industria es apostar por el futuro frente a los planes de productividad y competitividad cuyo único objetivo es exprimir al máximo las factorías, y teniendo claro que si la Fabricona invierte en adaptar sus instalaciones para cumplir todos los protocolos y tasas medioambientales establecidas nos aseguraremos el futuro, o parte de él.
Para la CSI, cualquier plan de futuro ha de sostenerse sobre tres pilares: inversiones tanto en innovación como en mantenimiento, sostenibilidad y empleo.

Vemos con preocupación, como el anuncio realizado la semana pasada desde la Dirección con el apoyo de la Administración, no ha dejado en claro el último punto. Calculando muy por encima, con el cierre de el Horno Alto A y un Sínter más la pertinente bajada de producción en la Acería LDA de Avilés y el envío de parte de la producción actual a Sestao, donde en 2025 esperan tener un 0% de emisiones, podemos hablar de la pérdida de unos 800 puestos de trabajo directo, que las nuevas instalaciones anunciadas, Acería con Horno de Arco Eléctrico y la Planta de Reducción Directa de mineral de hierro (DRI) no van a suplir ni de lejos.

Y eso hablando de empleo directo. Si lo hacemos sobre el indirecto y por poner un ejemplo, el Puerto del Musel puede sufrir un golpe definitivo con la bajada de entrada de graneles ante la desaparición de un Horno Alto. Para más inri, la empresa reconoce que el puerto de Bilbao está mejor situado para descargar la chatarra necesaria para alimentar parte de la producción.

Es cierto que las nuevas inversiones crearán cientos de empleos estacionales mientras duren las obras, pero ¿y después? Pues probablemente Arcelormittal Asturies bajará en pocos años de los 4000 empleos directos. Y si nos vamos un poco más allá, no nos queda otra que pensar en el año 2032, cuando el Horno Alto B llegue a su final de vida y no sea renovado, lo que lleve al cierre de aún más instalaciones: Sínter, Acería LDlll, ¿Baterías?… el empleo con ciertas garantías que genera la siderurgia temblará y se encaminará hacia una posible extinción.

Hace años ya denunciábamos el plan encubierto de Mittal para dejar la plantilla en 5000, hoy en día ya estamos por debajo de esta cifra.
De aquella los voceros patronales nos tachaban de “alarmistas”.

Pero la cosa no acaba aquí. Lo que a día de hoy hay sobre la mesa son intenciones pero no realidades. Las inversiones están ”lanzadas” y aún no “aprobadas” y no hay ningún compromiso sólido de la Dirección con el Gobierno, si no un “memorándum de entendimiento”, lo que viene siendo papel mojado en caso de que Arcelormittal de marcha atrás. ¿Acaso alguien se puede creer que con negociaciones pendientes como el Plan Social para la salida de los prejubilables o un nuevo Convenio, la Dirección va a dejar pasar la utilización de la amenaza de retirar inversiones cuando le sea necesario?

Vienen tiempos complicados, donde la maquinaria empresarial utilizando sus voceros habituales, tratará de actuar como apisonadora ante cualquier disidencia. Desde la CSI nos enfrentaremos a quien haga falta para tratar de frenar la sangría de empleo, pero también tenemos la obligación como Sindicato de Clase de comprender la realidad y proponer alternativas, aunque sea a modo de debate como ya hacíamos en 2017. Si hablamos de sostenibilidad y de nuevas maneras de producir, deberíamos hacerlo también sobre reparto del empleo, sobre trabajar menos para trabajar todas y todos, la eliminación de horas extra y dobles automáticos, sobre adaptación de horarios para hacerlos más “humanos”, y que las inversiones en materia de seguridad y mantenimiento sean prioritarias.

CORRIENTE SINDICAL D’IZQUIERDA EN ARCELORMITTAL

 

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