El prólogo de “Pepe” Mújica al ex juez Garzón… ¿Solo una venial “cagada”?


 

“Cada día son más los que descubren que Pepe Mujica no es más que una estafa tras la cual solo se esconde un filósofo “Kung Fu” de medio pelo”.

“Baltasar Garzón escribió un libro titulado “La Encrucijada. Ideas y valores frente a la indiferencia”, cuyo prólogo fue rubricado por Pepe Mújica, el ex presidente uruguayo, que en la actualidad se dedica a repartir “urbi et orbi” bendiciones y condenas en América Latina. El escritor José María Esparza manifestó en un artículo que aquello había sido “una cagada” por parte de Mújica. Nuestro colaborador Aday Quesada corrige al escritor y mantiene que “de cagada, nada”, sino que se trató de un gesto políticamente coherente con la personalidad de Pepe Mujica.

 

José María Esparza Zabalegui es un escritor  en lengua vasca y   española, que posee una larga trayectoria no sólo en el campo de las letras, sino también en la lucha política y sindical.

En  1980 editó sus primeros trabajos sobre historia local  con trabajos de investigación sobre su comarca . Cinco años después fundó, junto a otros,  “Altaffaylla Kultur Taldea“, publicando  varios libros sobre la Guerra Civil. En 1988 se convirtió en director y editor de la editorial Txalaparta, una editora vasca de la que se ha podido nutrir cultural y políticamente una buena parte del Estado español.

Esparza es, asimismo,  autor de más de 20 libros y de cientos de artículos.  Entre ellos destaca “Navarra 1936”, escrito de manera colectiva. Su libro “Esperanza al Terror”, editada en 1985, fue pionero pionero en el tema de la memoria histórica.

Estos días, Esparza Zabalegui ha publicado un artículo del que por su interés y por el significativo personaje a quien se refiere,  reproducimos algunos párrafos:

“Acabo de leer el libro de Baltasar Garzón “La Encrucijada. Ideas y valores frente a la indiferencia”. El prólogo de Pepe Mújica me partió el alma. La cagaste compañero. Espero que tuvieras un mal día, o un mal consejo, o que algún malsín te lo redactara mientras plantabas flores en tu chacra. Porque si no es así, y eras consciente de lo que escribías, el pecado es mucho mayor que una simple cagada.

Dices en tu prólogo que “siempre hubo sapiens que por lo menos trataron de salvar la dignidad de la especie. Baltasar Garzón es uno de ellos”.

No es eso lo que cuenta mi paisana Eider Olaziregi: 

    “Sufrí vejaciones sexuales y calculo que me desmayé cuatro veces en las sesiones de tortura Todo se lo conté a Garzón, que lo escuchó con absoluta indiferencia. Luego quedé en libertad”. “Cuando me quitaban la bolsa –cuenta Domingo Aizpurua- me aplicaban electrodos por todo el cuerpo: en la punta de los dedos de los pies, en los labios, en los pezones, en las manos, en los testículos, en el pene… Ante Garzón declaré todo lo que me hicieron”. “Me los aplicaban por todo el cuerpo -recuerda el navarro Josu Unsión-.

   Era una breve descarga, una breve parada y otra vez a lo mismo… me quedaron sendas marcas en las sienes… Garzón me envió a la cárcel adonde vino a visitarme una Comisión de Derechos Humanos del Parlamento Europeo… A pesar del tiempo transcurrido los médicos pudieron comprobar las marcas de los electrodos en las sienes”. “Al día siguiente fue similar -narra Encarnación Martínez– colocándome varias veces la bolsa, aplicándome electrodos, simulacros de violación… Delante de Garzón, narré detenidamente todas estas salvajadas. Más aún, cuando intenté enseñarle la marca que tenía en la espalda, ese juez tuvo el valor de decirme que no era nada importante. Y sí lo era: tuve que ingresar en urgencias en el Hospital, donde permanecí cinco días en estado muy grave hasta el extremo que me tuvieron que inyectar 27 litros de suero”.

Y así podríamos continuar, ad nauseam, hasta las casi 5.000 denuncias de tortura que hasta ahora ha reconocido el Gobierno Vasco, una parte de las cerca de 10.000 que esperamos recoger. Con 24 años en un tribunal de excepción, dedicado a perseguir la disidencia política, Garzón es, sin duda, el juez europeo que más denuncias de tortura ha escuchado, sin que jamás, jamás, hiciera nada que no fuera negarlas y ocultarlas. Denuncias accesibles en las webs de las ONGs; periódicos y organismos contra la tortura; sumarios; libros; informes de Amnistía Internacional, Tribunal de Estrasburgo…

    Garzón sabía que la tortura es delito de lesa humanidad, imprescriptible, y optó por poner tierra por medio de sus felonías anteriores, proclamándose, con un cinismo propio de una mente enferma, en brigadista internacional de los derechos humanos. Ahora es presidente de la Fundación Internacional Baltasar Garzón Pro-derechos humanos y Jurisdicción Universal; presidente y director ejecutivo del centro internacional de derechos humanos de la Unesco y doctor honoris causa en 29 universidades. Un zorro cuidando gallinas”.

Hasta aquí los párrafos extraídos del  artículo de José María Esparza Zabalegui. Sin embargo, nos sentimos en la obligación de hacer una breve pero importante puntualización a lo escrito por Esparza. Contrariamente a lo que él mantiene en uno de los párrafos que hemos seleccionado de su artículo, Pepe Mujica “no la cagó” en el instante en el que decidió prologar  el libro de un personaje tan siniestro como Baltasar Garzón. Cuando Pepe Mujica rubricó ese prólogo, el uruguayo ya venía “cagado” y “bien cagado”  con una una trayectoria de miserables declaraciones  y posicionamientos políticos que se remontan a muchos años atrás.

Para más inri, el expresidente Mujica, que supuestamente había sido también víctima de la tortura durante la dictadura militar en su país, se prestó a prologar el libro de un juez que precisamente  ha sido acusado por detenidos torturados en las comisarías vascas de haberse comportado de manera tolerante con  la práctica de la tortura, y de mirar hacia otro lado cuando quienes las habían sufrido formulaban la correspondiente denuncia ante el juez del tribunal heredero del TOP franquista.

Este despreciable “blanqueamiento” de la figura del ex juez Garzón  es solo comparable con el que hace tan sólo unos días se permitió hacer el propio Pepe Mujica, cuando  afirmó públicamente que el presidente de Chile, Piñera, es una “persona muy valiosa”. Como posiblemente  recordará el lector, Sebastián Piñera es el mandatario protagonista de la más dura represión y sangrienta, -con decenas de muertos-, que ha tenido lugar en Chile después de la dictadura militar de Augusto Pinochet.

A estas alturas no se explica uno cómo un nombre tan informado como Esparza Zabalegui ha podido despistarse hasta el punto de perder de vista quién es realmente “Pepe” Mujica. En cualquier caso, no vamos a entrar ahora aquí a relatar por enésima vez las “cagadas” protagonizadas por este miserable embaucador de progres en la inopia. De sus  monumentales “cagadas” ya se encargan de dar fe los numerosos enlaces a artículos publicados en este mismo digital que las relatan para ilustración de quienes las desconozcan, y que figuran al final de esta misma página.

La cuestión, señor Esparza, es que a “Pepe” Mujica no lo va a liberar de esas “cagadas” ni siquiera el presunto “pasado  heroico” -muy cuestionado, por cierto, por algunos uruguayos-, y que el expresidente uruguayo exhibe como escudo frente a las críticas, cada día más frecuentes, de aquellos que ya han descubierto  la estafa que se esconde tras su ridícula fachada de filósofo “New Age” de medio pelo.

De manera, señor Esparza Zabalegui, que podrá convenir  usted con nosotros en que  el prólogo de Mujica al libro de Garzón fue un gesto de plena coherencia consigo mismo. Pero nunca  una  inofensiva “cagada”.

VÍDEOS RELACIONADOS:

El tipo de torturas de las que fueron cómplices necesarios jueces como Baltasar Garzón, ahora “blanqueado” por su amigo Pepe Mujica

https://canarias-semanal.org/art/30991/el-prologo-de-pepe-mujica-al-ex-juez-garzon-solo-una-venial-cagada-video

 

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