Espacio público, memoria y democracia: los nombres de las calles como síntoma

Autores: Rafael Velasco – FAMYR / Carme Prado – La Comuna d’Asturies


«[…] (a) En origen, naturaleza, estructura y conducta general, el régimen de Franco es un régimen de carácter fascista, establecido en gran parte gracias a la ayuda recibida de la Alemania nazi de Hitler y de la Italia fascista de Mussolini;

(b) Durante la prolongada lucha de las Naciones Unidas contra Hitler y Mussolini, Franco, a pesar de las continuas protestas de los Aliados, prestó una ayuda considerable a las potencias enemigas […]

(c) Pruebas incontrovertibles demuestran que Franco fué, con Hitler y Mussolini, parte culpable en la conspiración de guerra contra aquellos países que finalmente en el transcurso de la guerra mundial formaron el conjunto de las Naciones Unidas […]» (Resolución 39(I) de la Asamblea General de la O.N.U. de 12 de diciembre de 1946).

Han pasado 75 años desde la publicación de esta Resolución aprobada al calor de la condena internacional por el asesinato del guerrillero Cristino Garcia y más de la mitad de ellos en democracia, pero cuestiones tan importantes como ésta siguen sin aparecer en los libros de texto, convirtiendo a generaciones de estudiantes en analfabetos de nuestra propia historia. Y es sabido lo que se dice de los pueblos que ignoran su propia historia.

Pero la historia no solo se cuenta en los libros. Los pueblos y las ciudades también tienen su propio libro de texto urbano, que son los nombres de las calles, las estatuas y monumentos que los salpican. Y entre ellas tenemos muchas que exaltan la Dictadura de Franco, a representantes de los militares golpistas que acabaron con el régimen legítimo de la II República, a sus valores antidemocráticos y fascistas, a personas que incluso en muchos casos destacaron particularmente por sus acciones represoras y genocidas. Y eso, en una sociedad democrática, no se puede permitir: son hechos y personas indignas de figurar en un espacio público de una sociedad sana.

Por otro lado, asistimos a un mix de viejo franquismo y nuevo negacionismo en el marco de una ola de relativización cultural y científica que plantea la reinterpretación de todo y que cuestiona la verdad histórica. En los últimos años estamos viviendo un resurgir del pensamiento y de las acciones de la extrema derecha: negacionismo de los crímenes del franquismo, profanación de lugares de la memoria, exaltación de la dictadura, defensa del fusilamiento masivo de opositores/as políticos y, últimamente, amenazas graves a dirigentes de partidos. Y, lo que es más preocupante, en muchas ocasiones con complicidades evidentes de personas vinculadas a aparatos del Estado y de ciertos medios de comunicación, así como de representantes electos en parlamentos.

Después de mas de 40 años de vivir en un sistema democrático, seguimos manteniendo una rémora fascista en nuestra sociedad. Las heridas siguen abiertas y es preciso curarlas para poder pasar página y abrir un nuevo tiempo de sana convivencia democrática. En los últimos años se han interpuesto cerca de cien querellas (por torturas, asesinatos, bebés robados…) por los graves crímenes contra la humanidad cometidos por el franquismo, sin que ninguna de ellas haya podido atravesar los umbrales de los juzgados y del propio Tribunal Constitucional aduciendo la vigencia de la Ley de Amnistía de 1977 y la prescripción de los hechos, desoyendo los reiterados informes de los Relatores de Derechos Humanos de la ONU que señalan que la falta de acceso a la justicia efectiva por parte de las víctimas constituye el principal obstáculo de cara a la consecución de la Verdad, Justicia y Reparación reclamadas. Todo esto no se puede entender sin el tipo de transición política realizado y el modelo de impunidad español instaurado.

Necesitamos democratizar nuestras calles y plazas tanto como nuestros libros de texto y nuestro sistema judicial. Es preciso remover todos los obstáculos legales existentes para permitir el acceso a la Justicia de las víctimas de la Dictadura.

Es necesaria la participación protagonista de la ciudadanía en la defensa de los valores democráticos y de la consecución de la Verdad, Justicia y Reparación con garantía de no repetición, pero el papel de las instituciones en este proceso es fundamental. Apoyando la concentración del martes 29 a las 19 horas en la Plaza del Fresno de Uviéu, instamos al equipo de Gobierno municipal a ponerse del lado de la democracia, eliminando de una vez los nombres franquistas del callejero de la ciudad y retirando inmediatamente símbolos como placas y monolitos que aún permanecen en nuestras calles.

 

 

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