La CSI debe decidir entre sindicalismo para la revolución o para la cría de cuervos…


Hace más de cuatro años, los círculos comunistas hicimos este balance que hoy se mantiene en su actualidad: VII Congreso de la CSI debate entre sindicalismo y revolución Con el VIII congreso aún pendiente por la pandemia y el sindicato desguazado por un movimientismo identitario anárquico y liberal, al que se le dio el poder por los errores ideológicos y políticos de una vieja dirección, más pendiente del comunista y medio que participa del sindicato, que del revisionismo liquidacionista del pensamiento de clase, imbuidos de un anticomunismo nacido de la lucha contra la corrupción y el autoritarismo eurocomunista en el movimiento obrero y sindical y crecidos en las batallas contra la reconversión, cierres de empresas y privatizaciones. Pero ahora, cuando más profundiza la crisis global del sistema capitalista de libre mercado y después de resistencias heroicas, sucumben por debilidad ideológica e incomprensión política ante el cambio de ciclo económico, bajo un proceso agresivo de precarización de la vida y del trabajo, que al seguir instalados en el viejo ciclo fordista, siguen sin dar respuestas políticas ni organizativas. Veamos dos causas y consecuencias.

En la lucha del movimiento obrero y sindical contra la reconversión industrial de los años ochenta, confundieron el privilegio de una prejubilación concedida por el capital por abandonar las luchas con una victoria, cuando es un derecho que bajo el sistema capitalista neoliberal, el grueso de la clase trabajadora nunca tendrá. Las tácticas de división de la clase obrera no son nuevas para la patronal y gobiernos burgueses, vienen del precedente de la exclusión en la negociación colectiva ya desde los setenta, de la mediana y gran empresa que apostaron por la negociación individual de convenio de empresa con el apoyo de los sindicatos, abandonando a su suerte al grueso de la clase trabajadora dispersa en pequeñas empresas sin capacidad de defensa. Todavía algunos lo postulan autodenominándose, cuando fue un abandono de la lucha por el privilegio de ser un prejubilado y sin entender, que la descomposición como clase que hoy padecemos por la precarización de la vida laboral y social, fue construido por el capital y gobiernos neoliberales, con la derrota política del movimiento obrero en la lucha contra las reconversiones y privatizaciones de lo público de los años ochenta y estos dos medidas, el convenio de empresa y la prejubilación, fueron los instrumentos de la patronal y el gobierno para la posterior derrota de la clase trabajadora, tanto en su división, como para la compra de la conciencia de clase de su vanguardia. Con la colaboración inestimable de la teoría de la reconciliación de clases del revisionismo eurocomunista y la socialdemocracia neoliberal. De este error también son enteramente responsables la vieja guardia.

Nunca desde su nacimiento a principios de los ochenta, la CSI ha pintado tan poco en lo político y social como en la actualidad, por la cesión de la dirección del sindicato realizada por los viejos dirigentes por prejuicios y sectarismos hace doce años, a un movimientismo anárquico y liberal, muy dependiente ideológicamente de lo que la antropóloga y feminista Nancy Fraser define como neoliberalismo progresista, nacido del globalismo financiero internacional o capital financiarizado. Bajo esa nueva dirección política, se embocó al desastre y casi a la desaparición de un sindicato de clase, que se mantiene por la asesoría sindical y jurídica y de esto también es responsable la vieja guardia. Y la pregunta que nos hacemos ante el acoso interno, apoyado por las instituciones y el poder mediático, levantado por la colaboración de un pederasta condenado judicialmente, con una asociación de parados y precarios relacionada con la CSI, de lo cual tuvieron el conocimiento al ser denunciado públicamente, siendo expulsado inmediatamente de la asociación con disculpas a los perjudicados y a sus familias públicamente, es la de ¿porqué esta saña ahora con un perro flaco, al que todo le son pulgas? La verdad la buscaremos en los hechos, que la lucha de clase manifiesta en cada acto y movimientos de las partes en lucha.

Internamente los puntos de presión son tan contados como antiguos, que a pesar de la debilidad y los errores de la vieja dirección, el movimientismo identitario anarcoliberal siempre fue derrotado en el Órgano de Dirección, incluso con mayoría en la Ejecutiva, a la que nunca dotaron de iniciativa política, excepto en las prácticas movimientistas identitarias con baja participación. Tiempo hace que vienen entre otros de la mano de la sección sindical de THYSSEN, que en la Ejecutiva dimitida tenían la responsabilidad de organización y siempre en alianza política, con el revisionismo teórico de la desaparición de la clase trabajadora como sujeto revolucionario, los más avanzados poniendo a la clase obrera a la misma altura que el feminismo o el ecologismo y otros simplemente, reducían su carácter como sujeto al sector precarizado, siendo el grueso parte de la clase media. Sumamos a estos el sector de la administración autonómica, de los que hay que decir, que su entrada en la CSI procede de su derrota en las peleas internas por el control de la dirección de la antigua FESAP de CC.OO, no de su práctica sindical por formar parte del sector crítico de CC.OO. Están en general de acuerdo con los postulados revisionistas del liquidacionismo liberal y del nacionalismo. Por último y como lo más nuevo, un colectivo de mujeres organizadas como CSI Feminismu, del que podemos decir que en su inicio con la batalla que dieron contra la violencia machista de género, ganaron la empatía de la vieja guardia, pero en un proceso de lenta sustitución desde la ejecutiva dimitida, se iniciaron en el feminismo burgués, bajo la teoría de interseccionalidad de la filósofa feminista de género Judith Butler, de la que hacen seguidismo de corta y pega, en línea con el feminismo de la socialdemocracia neoliberal mediática, sin marcar diferencias en temas tan reaccionarios como la legalización de la prostitución, los vientres de alquiler o sencillamente, en que responsabilizan de la violencia de género al hombre y nunca el sistema capitalista con su patriarcalismo.

En el séptimo congreso de la CSI, la vieja guardia cerró los ojos ante la trama que delante de toda la afiliación coordinaron estos tres colectivos, con la maniobra del cambio del proceso congresual al poner a la misma altura desde la Mesa de la Presidencia, las ponencias de los responsables de la ejecutiva que las aportaciones individuales, estas desde la interseccionalidad individualizada de las luchas y en especial, la feminista y la nacionalista, que fueron las que les dieron posteriormente legalidad a sus postulados, negando así el principal acuerdo congresual de unificar en un informe, las aportaciones de sector y sección sindical, de forma que situasen al sindicato en una perspectiva sociopolítica, para responder de forma colectiva y organizada a la crisis global del capitalismo de libre mercado. Pues por prejuicios sectarios y no por ingenuidad, dieron la mayoría de la ejecutiva a una línea política revisionista antisindical, apoyada en el movimientismo feminista neoliberal y el anarconacionalismo radical asturiano. De esto también es responsable la vieja guardia.

Solo de esta línea antisindical burguesa, se puede entender la confluencia de estos tres colectivos que reniegan del sindicalismo de clase, con el neoliberalismo institucional y mediático de un PSOE, que presidiendo el gobierno asturiano, cerró a cal y canto los geriátricos públicos y privados en línea Ayuso, impidiendoles una muerte digna ante la pandemia. Responsables del cierre de los Centros de Salud dejando al pairo a la clase obrera, en línea con los intereses de la patronal, para que la gente que se lo pueda pagar se apuntase a la sanidad privada. Responsables de poner trabas cuando no negar desde el gobierno asturiano y ayuntamientos, las ayudas sociales que mal o bien, el gobierno progresista puso en marcha. Un PSOE asturiano neoliberal al servicio de la patronal y la banca, como se puede ver en la principal medida tomada contra la pandemia: se puede salir de casa nada más que para trabajar, sin medidas preventivas de rastreo, seguimiento, control y cuidados de los enfermos. Por último, corresponsables también de lo que es clave en este asunto del pederasta, que quien lo sacó públicamente porque sabían del sujeto, es la alcaldesa de Gijón del PSOE, declarada neoliberal en el ejercicio de su responsabilidad en el gobierno asturiano del que participó, montando una trama en confluencia con estos colectivos, en el acoso y derribo de una CSI políticamente más débil que nunca en la defensa de la clase trabajadora. Pero quien tiene retiene, quedando una sección sindical que como resistente aldea gala, tiene presentada una denuncia por el equipo jurídico de la CSI, que pocas veces falla, por la práctica corrupta del fondo de inversión propietaria de la antigua TENNECO, en concomitancia con el gobierno asturiano, el ayuntamiento de Gijón y los sindicatos CC.OO, UGT y USO.

Bien pillados que deben de estar todos, para jugársela públicamente en el acoso y derribo de la CSI, porque ese es el único objetivo de este montaje con la complicidad del revisionismo interno, con el intento de defenestrar, no solo a Morala en plan venganza por viejo tiburón de la bahía, sino del actual secretario general de la CSI, miembro del comité de empresa de la esquilmada TENNECO por un fondo de inversión, bajo el paraguas institucional del gobierno asturiano, del ayuntamiento de Gijón y las secciones de los sindicatos CC.OO, UGT y USO, con el objetivo de anular al sindicato y si fuera posible, obligar a la retirada de la denuncia del fondo de inversión.

Esto es lo que nos jugamos en este acto de acoso y derribo de la CSI, desde el gobierno asturiano y ayuntamiento de Gijón en manos de un PSOE neoliberal, de la patronal, sindicatos corruptos y el revisionismo liquidador interno de la CSI. Decir a la afiliación y militancia, que la defensa de la CSI para su mantenimiento como sindicato de clase es posible y necesaria, porque no tenemos ni en Asturias ni en España, un sindicato para la emancipación de la clase trabajadora y la CSI por su origen, si apostamos por ello y recuperamos su historia de nacimiento y la organización de sus inicios como movimiento sindical sociopolítico, como la experiencia más avanzada del sindicalismo de clase en España, sí podemos cumplir el papel histórico para la unidad del sindicalismo de clase, en la reconstrucción del sindicato único de la clase trabajadora española.

Alonso gallardo militante de los círculos comunistas y de la Corriente Sindical de Izquierda  

    1 comentario

    1. Xuana
      1 agosto 2021 - 12:24

      “Feministas burguesas”, así era como llamaban a las sufragistas en su día.

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