La derrota de EEUU en Afganistán: nuevo objetivo, “Balcanizar Asia Central”

Afganistán: balcanizar Asia Central


Estados Unidos no quiso aprender -escribe Eduardo Luque – de la historia, que nadie logró conquistar Afganistán. Tampoco Norteamérica ni la Otan. El 7 de octubre de 2001, el entonces secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, sugirió que la guerra contra el “terrorismo” sería una guerra global (…).

 

    EE.UU. no quiso aprender de la historia (tal vez porque carece de ella) ni Alejandro el Magno, ni los zares, ni el Imperio inglés, ni la URSS pudieron conquistar ese país; tampoco Norteamérica ni la Otan. El 7 de octubre de 2001, el entonces secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, sugirió que la guerra contra el “terrorismo” sería una guerra global. El primer paso era Afganistán. Nadie en aquel momento preveía que se convertiría en la más larga en la historia de EEUU. Rumsfeld señaló: “Si bien nuestras redadas de hoy se centran en los talibanes y los terroristas extranjeros en Afganistán, nuestro objetivo sigue siendo mucho más amplio”, dijo a los periodistas. “Nuestro objetivo es derrotar a quienes usan el terrorismo y a quienes los albergan o apoyan”. 

 

[Img #68329]EDUARDO LUQUE PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.

Todo se ha demostrado huero. El Imperio norteamericano decae, no puede mantener el esfuerzo militar en tantos frentes; tiene que priorizar. Los sueños de dominio imperial que impulsara Zbigniew Brzezinski ex asesor de Carter y Obama sólo son eso: sueños.

 

En el mes de abril pasado Biden reconocía implícitamente su derrota. En una rueda de prensa afirmó que no podía “continuar el ciclo de extender o expandir nuestra presencia militar en Afganistán con la esperanza de crear las condiciones ideales para nuestra retirada, esperando un resultado diferente”. Reconocía así su fracaso militar. Biden hubiera querido hablar de la “misión cumplida”, la misma misión que durante sus ocho años de mandato como vicepresidente financió y apoyó. Pero no puede puesto que su ejército abandona el país. Lo hace de forma abrupta. La retirada de las tropas de la mayor base aérea de la zona, el aeropuerto de Bragam, que se hizo de noche, deprisa, corriendo, dejando atrás material bélico e incluso un hospital militar completo, más parece una huida que una retirada. El recuerdo de Saigón en 1975 aterroriza a la presidencia. La retirada  concluirá supuestamente el 31 de agosto. Es probable que Kandahar (la segunda ciudad del país) e incluso la propia Kabul (la capital) estén, en ese momento, seriamente amenazadas.

 

   EE.UU. pretendía comenzar la retirada el 1 de mayo [1] y acabarla en una fecha mítica para los EE.UU. el 11-S. Biden necesitaba un golpe de efecto, pretendía teatralizarlo y convertir la retirada de las tropas en Afganistán en un puntal mediático. El incumplimiento de las condiciones firmadas en Doha ha encendido el conflicto de nuevo. Los aviones norteamericanos vuelven a bombardear a los talibanes. Éstos están seguros de ganar y tienen el tiempo a su favor. Mientras Afganistán arde, los contactos políticos especialmente con China y Rusia, se intensifican.

 

El balance

 

El balance del conflicto no puede ser más terrible: dos décadas de guerra, cientos de miles de civiles asesinados, Inversiones astronómicas despilfarradas, un país y sus escasas infraestructuras arrasadas, hambre, miseria y muerte y todo… para nada. En Alicia en el país de las maravillas hay un personaje denominado Humpty Dumpty que en un momento dado dice: [2] “cuando yo uso una palabra significa exactamente lo que yo elijo, ni más ni menos”. EUU abusa ampliamente de este concepto, quiere vender al mundo que su lucha era contra el terrorismo talibán.

En estas dos décadas, la prensa ha ignorado intencionadamente otra realidad. Sólo hay una versión de esta guerra y el mundo parece creerla. Para aquellos que quieran ir un poco más allá cabría preguntarse como un pueblo atrasado, empobrecido y con escasos recursos ha sido capaz de derrotar al ejército que presume de ser tecnológicamente el más avanzado del mundo. ¿Cómo es posible que cuatro pastores pastunes hayan puesto en jaque a los más de 100.000 efectivos que EE.UU. ha enviado a la zona en estos 20 años?

 

Una guerra inútil

 

El costo de esta guerra, perdida casi desde el primer día, ha contribuido enormemente a incrementar el déficit de las cuentas públicas y ha acentuado el declive de EEUU. Según la Universidad de Brown el costo total de las guerras en la zona (Irak. Siria y Afganistán,) han superado los 6,4 billones de dólares. En el caso de Afganistán la cifra ascendería a unos  600.000 millones, a los que habrá que sumar otros 350.000 millones adicionales para atender a los heridos y mutilados.

 

Se vendió la invasión como un proceso de reconstrucción social. Paradójicamente la única industria que ha florecido en Afganistán ha sido la droga. En estos momentos produce el 80% del opio del mundo. Antes de la intervención norteamericana los talibanes estuvieron a punto de erradicar el cultivo en todo el país. Occidente casi se queda sin heroína (la producción mundial cayó un 75%) la invasión norteamericana reactivó el negocio.

 

Privatizar la guerra: el ejército en la sombra

 

Las bajas Occidentales en este tiempo han sido limitadas; unos 2.500 muertos norteamericanos y unos 20.000 heridos. Reino Unido tuvo según cifras oficiales unos 450 muertos; mientras nuestro país superó el centenar y otros tantos heridos. La tropas del gobierno afganos sufrieron 60.000 bajas, los muertos en la población civil superan los 241.000 [3] sobre un total de treinta millones de habitantes.

 

Una de las enseñanzas de esta guerra es la utilización masiva de los soldados de “fortuna”. Son militares que no contabilizan en las estadísticas porque representan la privatización de las guerras, útiles porque permiten que los dirigentes políticos y militares queden al margen de las acciones de desestabilización. Las tropas mercenarias, responden siempre al interés de sus financiadores, que son en general, gobiernos y grandes compañías. Valiosos para intervenir allá donde los soldados “normales” no deben actuar puesto que el costo asociado recaería sobre los dirigentes políticos.

 

Vemos a estos “contratistas” en Siria, donde se funden con los grupos yihadistas a los que lideran o entrenan. Sabemos de su presencia en África, acompañando a la legión extranjera francesa; en Libia combatiendo contra las tropas leales al coronel Gadafi. Los hemos visto movilizarse en la crisis ucraniano-rusa o en la guerra entre Azerbayan y Armenia donde tropas turcas se hacían pasar por mercenarios para dirigir los combates. En la guerra afgana estas fuerzas, que en su momento superaron los 90.000 efectivos, estaban presentes en todas partes, desde el transporte, al entrenamiento o el mantenimiento de “servicios mejorados de interrogatorio (tortura)”. El ejército norteamericano hoy no se concibe sin esas tropas.  El aumento de su número ha sido constante. En 1991 en las guerras de Oriente Medio la proporción era de 50/1 militares por un “mercenario”, en Bosnia cinco años más tarde era uno de 10/1, en Afganistán ahora es casi de 1/1. Son tropas más baratas que los soldados. Son carne de cañón. Los diferentes presidentes pueden ignorar los miles que han muerto, son prescindibles y no cuentan en las estadísticas.  Este ejército en la sombra es lo que permite las retiradas aparentes de EEUU. Se supone que tras la retirada de las tropas, EEUU deje unos 16000 efectivos asesorando al ejército afgano, dispuestos además si fuera necesario a desestabilizar  la zona. El propio Departamento de Defensa dice ignorar el número exacto de estos “soldados en la sombra”.

 

Está claro de todas formas que EEUU se retirará de la zona; Afganistán está siendo abandonado, hay negociaciones también para retirarse de IRAK. En este país Biden pretende mantener las tropas cambiando el nombre del dispositivo pero la presión militar que reciben sus tropas les obligará a retirarse. Todo esto condicionará mucho la estrategia de apoyo a los yihadistas y a los Kurdos que esperan, que la ayuda estadunidense, les permita fraccionar Siria. La derrota de EEUU es inapelable, pero como afirmó su Secretario de Estado Anthony Blinken, EEUU no “abandonará la zona”, y es ahí donde interviene ese ejército de mercenarios. Se evidencia que EEUU no puede estirar más sus líneas, está alcanzado los límites de sus capacidades con los medios actuales. Sólo puede trasladar recursos de un escenario a otro pero no incrementarlos. Afganistán demuestra otra vez la paradoja vietnamita, se pueden ganar las batallas pero perder la guerra.

 

El hundimiento del gobierno afgano [4]

 

El gobierno actual fue impuesto por Washington en unas elecciones donde la abstención se acercó al 70% y estuvieron rodeadas de graves acusaciones de fraude. Finalmente el “presidente elegido” fue Ashraf Ghani. Es un hombre de paja con un ejército que se sustenta gracias a los 4.000 millones que inyecta Washington anualmente. Aún así no es capaz de vencer a los talibanes. El ejército afgano está desmoralizado y en descomposición. Frente a esta situación el Pentágono juega con la idea de crear, a través de los yihadistas que aún combaten en Siria, una alternativa a los talibanes o una fórmula de presión contra ellos. Washington oculta que estos terroristas, calificados por los medios como “rebeldes moderados”, tienen desde hace meses un pasillo expedito desde Siria para ir a combatir a Afganistán contra los talibanes.

 

¿Cómo proteger la heroína?

 

Aunque concluya la retirada “oficial” EE.UU. pretende seguir siendo un factor  determinante en la zona. En ese sentido la retirada no sea real. Para el estado profundo, salir de Afganistán es un anatema. Hay una intersección entre la geopolítica y la venta de drogas muy querida para los servicios de inteligencia occidentales. Las rutas de la droga hay que mantenerlas y en especial la frontera turco-afgana desde donde llega la droga al Mar Caspio y desde allí a Rusia, Uzbequistán, Kazajastán y Azerbaiyán. El general McKenzie el responsable del CENTCOM [5] actual, en una audiencia a puerta cerrada en el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes de EE.UU. llego a afirmar que aún estaban pensando que hacer tras la retirada de las tropas. Se estudian varias opciones mantener las “operaciones antiterroristas dentro de la región” véase crear una enorme base de drones en Pakistán desde donde bombardear Afganistán, eliminando de paso las  bases permanentes y mantener la asistencia a las Fuerzas de Seguridad y Defensa Nacional de Afganistán (no hay detalles del como). El objetivo para el CENTCOM es mantener el flujo de estupefacientes y la presión militar sobre el gobierno afgano que salga. Los escenarios son múltiples, aunque la balcanización de Asia Central, en un escenario de múltiples guerras civiles, es muy plausible.

 

Un espacio convulso

 

Rusia, China, Pakistán e Irán no lo ven de igual forma. La prioridad de estos países es evitar que cualquier grupo yihadista y/o fuerzas especiales se instalen en la zona. En el mes de abril Rusia muy preocupada por la evolución del conflicto organizaba un ejercicio militar con Tayikistán[6]. En este mes de agosto se repiten estos movimientos; recordemos que la frontera entre Tayikistán y Afganistán supera los 1200 km en una zona especialmente abrupta. Las maniobras se repitieron también con Uzbekistán cuya frontera con el país afgano supera los 140 km. Los ejercicios antiterroristas se realizan a unos 20 km de Afganistán e implican a varios miles de efectivos. En Rusia se teme que la ruta de la droga penetre en la Comunidad de Estados Independientes (CEI) La frontera entre Afganistán y Tayikistán es enormemente porosa. Moscú que oficialmente no reconoce a los talibanes ha participado de las conversaciones de paz incluso haciendo de anfitrión. Rusia persigue a través de la CEI (comunidad de Estados independientes) mantener las relaciones privilegiados con sus vecinos que en la época de la URRS formaban parte de su territorio. Algunos de estos estados son escasamente viables sin apoyo de Moscú.

 

Como es lógico el espacio político que abandona EEUU es rápidamente ocupado por sus rivales. China promete fuertes inversiones en el país. Es un espacio geográfico clave para la expansión de su ruta de la seda. Rusia también ha puesto sus ojos en las enormes reservas minerales que atesora ese territorio valorado en más de un billón de dólares y sobre todo evita la influencia norteamericana en sus fronteras. Para EE.UU. las derrotas en Afganistán, Irak y Siria es el reconocimiento de su incapacidad como Imperio mundial, aunque intenta a través de una política de caos total mantener su hegemonía. Estamos asistiendo a la transición de un mundo unipolar a otro multipolar. Será, está siendo, un proceso largo y enormemente peligroso. Nadie se hace excesivas ilusiones, EE.UU. intentará mantener desestabilizada la zona utilizando alguno de los grupos terroristas a los que financia; están en juego aspectos geográficos claves.

Un avance imparable

Las fuerzas talibanes avanzan de forma incontenible. Afganistán tiene unos 447 distritos, los talibanes controlan el 80% del territorio, las capitales de provincia caen más rápidamente de lo esperado. Kandahaar y Kabul están amenazadas. La situación del ejército afgano es crítica, el gobierno ya no puede reabastecer y reforzar las posiciones sitiadas. La ayuda de EE.UU. con 7 helicópteros Blackhawk UH 60 y los bombardeos masivos con los B-52, han ralentizado su avance, pero no pueden cambiar el sentido del conflicto.

 

En este espacio Ankara y Bulgaria querían jugar su rol. Erdogan ofreció a sus tropas, conjuntamente con las búlgaras, para controlar el aeropuerto de Kabul. La propuesta fue rechazada inmediatamente por los talibanes. Orban (el presidente búlgaro) acosado por la presión de la UE quiere reforzar los lazos con la OTAN y afianzar su posición internacional frente a los devaneos de Bruselas, Endorgan por su parte sigue soñando con restaurar el Imperio Otomano. Afganistán nuevamente hará honor a su apodo: tumba de imperios.

 

(*) Eduardo Luque Guerrero. Periodista, analista político y miembro de COESPE.

[1] Los acuerdos de paz de Doha ser firmaron en febrero del 2020.

[2] Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carroll.

[3] Según el Watson Institute de Estudios Internacionales de la Universidad Brown

[4]https://www.bing.com/videos/search?q=dertras+de+la+razon+y+afganistan&docid=608042072159827824&mid=C3589C8F10AD69FD638CC3589C8F10AD69FD638C&view=detail&FORM=VIRE

[5] Comando central de EEUU.vvv:centcom.mil

[6] Este país tiene una frontera de más de 1000 Km con Afganistán.

https://canarias-semanal.org/art/31121/la-derrota-de-eeuu-en-afganistan-nuevo-objetivo-balcanizar-asia-central

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