La única respuesta posible al Estado fascista español: organizaciónn y lucha

“El fascismo no es más que un recurso que tiene bajo la manga la burguesía”


El mal llamado “Régimen del 78”, cuyo nombre debería ser “Régimen del 36”, no es -escribe Andoni Baserrigorri – sino la evolución natural del franquismo a las exigencias que le hacia el Mercado Común, hoy llamado UE, para poder ser un estado “respetable” y “homologable” a los que serían sus socios europeos (…).

 

Decía en uno de sus videos el líder de Formación Obrera, o del PCML, o cómo demonios se llamen sus chiringuitos, que “España no es un estado fascista”.

 

Lo afirmó, tratando de demostrar los argumentos de otro conocido “youtuber”, Y es que parece que ahora la política se desarrolla más a través de “influencers”, “youtubers” y otro tipo de vedettes.

 

Es normal el posicionamiento político de este individuo. Fracasada, desenmascarada la UCE, que no era más que una patética colección de personas a las que hacían viajar de una ciudad a otra del Estado y cuya únicas posiciones políticas eran la defensa inclaudicable de la Unidad de España, coincidiendo en eso con La Falange y otros grupos fascistas españoles, apareció de la nada este grupo que, hay que reconocer, son más frikis, pero también muchísimo más peligrosos.

 

El daño que pueden llegar a hacer a la izquierda revolucionaria es incalculable, precisamente en una época que lo que la clase obrera galega, catalana, vasca, andaluza o castellana, y el resto de pueblos que estamos presos en esta cárcel de pueblos llamada España, necesitamos como el comer, de forma vital, de organizaciones revolucionarias que pongan encima de la mesa, mediante la lucha en la calle, la necesidad de avanzar hacia una república que reconozca el derecho a la independencia, además de desmantelar un estado corrupto al servicio del imperialismo como es el español.

 

Da la sensación de que al sistema capitalista español le hacen falta organizaciones que, desde una presunta izquierda, hagan fuerza junto a los partidos tradicionales para taponar las grietas y salvar de esta manera la Unidad de España. Si por la socialdemocracia tienen atados y bien atados tanto a Podemos como al PCE-IU, necesitan de otros que, desde una presunta extrema izquierda, aporten su granito de arena.

 

Este individuo al que hago referencia es especialmente beligerante con el derecho a la independencia de los pueblos que son oprimidos por “su” España. No creo que merezca más tiempo ni mas letras, el tiempo pondrá a cada uno en su lugar y a este lo pondrá donde le corresponde también. Su “hoxismo” no puede tapar su españolismo casposo

 

 

España es un Estado fascista

 

El mal llamado “Régimen del 78”, y decimos mal llamado porque su nombre debería ser “Régimen del 36”, no es sino la evolución natural del franquismo a las exigencias que le hacia el Mercado Común, hoy llamado UE, para poder ser un estado “respetable” y “homologable” a los que serian sus socios europeos.

 

Las concesiones que hizo el Estado responden a esta etapa histórica, en la cual tanto la lucha de clases, como las luchas nacionales en busca de la Autodeterminación, estaban en pujanza. El estado tuvo que abrir un poco la mano para poder respirar y encauzar estas luchas hacia el pesebre parlamentario donde no había salida. Eran un campo de juego y unas reglas pensadas para que ganasen siempre ellos, la burguesía y quienes ya tenían pensado un lugar en el engranaje imperialista para que lo ocupase el Estado español.

 

La aprobación de la Constitución tuvo como objetivo dos cuestiones fundamentales:

 

-Garantizar la llamada economía de mercado, lease capitalismo, y

 

-Garantizar la Unidad de España, negando por lo tanto el derecho democrático de la Autodeterminación.

 

Esto lo saben perfectamente todos los partidos reformistas o que se han hecho reformistas a lo largo de estos 40 años… ¿Verdad Sortu? ¿Verdad ERC?

 

Aún así, esta operación política, pensada para perfeccionar el sistema legado por Franco, tuvo que hacerse bajo un intenso ruido de sables. Y la monarquía fue metida de “de aquella manera“, como confesó Suárez en una entrevista a Victoria Prego, tapándose el micrófono.

 

Y recurrieron a la Loapa para contentar a los sectores más cabestros que temían que “España se rompiese”.

 

Y recurrieron a los GAL y a otros grupos paramilitares para asesinar militantes de organizaciones que no habían pasado por el aro constitucionalista.

 

Y hubo un goteo incesante de muertos provocados por la extrema derecha en la llamada “Transición” y después de ella. La práctica totalidad de estos crímenes ha quedado impune o con condenas ridículas. Solamente en la Transición el periódico “Publico” habla de 591 muertos (“La Transición, un cuento de hadas con 591 muertos”, publico.es).

 

Según La Vanguardia, se habla de 88 crímenes de odio realizados por grupos fascistas y nazis (‘Crímenes de odio’: mapa 88 asesinatos registrados en España, Lavanguardia.com).

 

En fin. Ya sabemos que ahora no hay un enano con voz molesta presidiendo desfiles. Ni un Fhürer o un Mussolini. Pero es que se trata precisamente de esto. El fascismo es un recurso del que echan mano la burguesía y el resto de clases dominantes cuando las cosas se le ponen feas. ¿Era fascista la Alemania que asesinó a Rosa Luxemburgo y Liebknecht? En teoría, no. Pero en ese espacio histórico la burguesía alemana acudió a métodos fascistas y asesino a los dos líderes comunistas, ante la evidencia de que podían hacer triunfar la revolución en Alemania.

 

El fascismo no es una ideología uniforme a nivel mundial. Ni siquiera es una ideología. El fascismo no es más que un recurso que tiene bajo la manga la burguesía. En realidad, los partidos “constitucionalistas” son el poli bueno. Y los partidos que de forma más abierta defienden el sistema desde posiciones salvajes son el poli malo. Pero todos defienden el Estado capitalista.

 

 

El contexto internacional

 

El contexto internacional, dicho en una frase,  es para echarse a temblar.

 

El sistema capitalista hace aguas por todas partes del planeta y quienes lo gestionan no están dispuestos a perder ni un euro de sus tasas de ganancias.

 

La única manera de garantizar esto es mediante un endurecimiento de las medidas anti obreras, con un recorte total y salvaje de todas las políticas sociales y terminando con la clase media. Una clase media que es la más reaccionaria de todas clases sociales. Temerosa y egoísta por definición, ocupa un lugar en el escalafón social que la hace muy permeable a las practicas del fascismo.

 

Son las clases medias y los grupos que forman el lumpen los que enseguida echan la culpa de todo a la inmigración, los que se ponen en posturas más beligerantes contra la lucha de clases por muy leve que esta sea (¿Quién no conoce en su trabajo al típico esquirol que no hace una huelga y que se harta de hacer genuflexiones al jefe? Eso sí, cuando las huelgas salen victoriosas jamás renuncian a los beneficios de la victoria…).

 

Las clases medias son racistas y xenófobas en un porcentaje altísimo. Temen perder su posición en una crisis de grandes dimensiones y eso las hace especialmente peligrosas.

 

Es curioso como gentes de clase media pasan de ser progres o socialdemócratas a ser casi abiertamente fascistas. Esta su posición en juego.

 

Lo que son siempre es anticomunistas y reaccionarios. Cuando adoptan su pose progre nos tratan de vender que ser progre es apoyar determinados movimientos postmodernistas o ponerse hasta el culo de determinadas sustancias.

 

Y en este contexto, el fascismo avanza en toda Europa, lugar donde se ubica el Estado español. No solo en Hungría o Polonia. También países de tradición más democrática-liberal, como Francia o Gran Bretaña, ven crecer organizaciones fascistas o cómo los partidos tradicionales se escoran hacia la derecha más rancia y casposa.

 

El Estado español no iba a ser menos y se sube a esta ola. Los representantes de las clases sociales cuyos intereses representa, y sus representantes institucionales, saben perfectamente que la estrategia para salvar el Estado surgido en 1936, para salvar el capital y la Unidad española, pasa por palo y tentetieso,

 

Una combinación de poli bueno y de poli malo. Un PSOE-Podemos por aquí y un PP-VOX por allá.

 

Grupúsculos como el de Formación Obrera, que distraen a ciertos sectores de las clases clases populares del verdadero objetivo y que, al mismo tiempo, tapan un posible agujero que tenga el barco, militantes supuestamente antifascistas que se dan golpes de pecho porque según ellos han parado a la ultraderecha, al mismo tiempo que apoyan a un gobierno que niega derechos democráticos como el de la Autodeterminación o que ha subido la carestía de la vida a límites insospechados. O que han firmado, junto a sus sindicatos serviles, una reforma de las pensiones que cuasi nos convierten en esclavos.

 

¿Gobierno antifascista? ¿Qué harían los fascistas en el plano social que no estén estos dispuestos a hacer o que no hayan hecho ya? Poli bueno-poli malo. O me votas o viene el poli malo y te parte la cara. O te ilegaliza. O te mete en el talego. O aceptas estas medidas fascistas por las buenas o lo harás por las malas. Ese es el mensaje.

 

 

Y ante esto, ¿qué hacer?

 

Tal y como plantea Iñaki Gil de San Vicente en su última aportación al debate,  que llevará a varios lugares este verano, no hay más opción que organizarse. No hay otra. O los pueblos nos organizamos o estamos condenados a la esclavitud.

 

Los pueblos que padecemos este “Régimen del 36” debemos empezar a organizarnos y a entendernos y coordinar nuestras luchas. Y que esas luchas sean reales, en la calle y mediante lucha de clases tal y como nos enseñó Lenin.

 

Plantear el derecho a la independencia y la salida de esta banda criminal que es la OTAN y de la Unión Europea. El derecho a construir el socialismo es una programa de máximos que no se puede dar de aquí a dos años.

 

Seguramente ni a tres, ni a veinte. Pero si no empezamos ahora mismo a organizarnos y trabajar para crear las condiciones para ello, ese escenario no llegará nunca.

 

La referencia revolucionaria, comunista, debe empezar a andar. Aquí, en Euskal Herria, pero también en toda Europa

 

Y en esto sí que nos va la vida. Rosa lo dijo clarito: “socialismo o barbarie”. La barbarie ya está a la vuelta de la esquina, y nosotros con debates posmodernos que no nos llevan a ninguna parte. El camino es largo. Mao dijo que toda gran caminata empezaba por un primer paso. Démoslo cuanto antes.

https://canarias-semanal.org/art/30901/la-unica-respuesta-posible-al-estado-fascista-espanol-organizacion-y-lucha

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