Las alas de la libertad


Occidente no gana para sustos, poquito a poquito se deshace sin remisión. Por si lo de Afganistán fuese poco (y toda la parafernalia de los medios de propaganda sobre “la resistencia” de Panshir ha explotado com un globo al que se infla demasiado) ahora le toca el turno a Israel: seis presos palestinos se han fugado de una cárcel de máxima seguridad. Con 32 cámaras de seguridad funcionando las 24 horas, con suelo de hormigón con una capa de acero, un acero utilizado en la construcción de los tanques Merkava, y se han escapado seis presos.

Seis de 4.650 es una cifra insignificante, pero esos seis son las alas de las mariposas aleteando en libertad. Y ya se sabe lo que pasa con el aleteo de las mariposas. Israel está en estado de shock, sobre todo porque tuvieron que contar con apoyo externo. El tiempo que estén en libertad hundirá un poco más el escaso prestigio del régimen fascista de Israel, ya duramente golpeado tras su derrota en la penúltima agresión a Gaza donde la inesperada respuesta de la resistencia palestina, conocida como “La espada de Jerusalén”, le puso contra las cuerdas y se tuvo que rendir.

El desasosiego es palpable, al igual que la euforia palestina. Si a eso se le añade que en Siria sus ataques ya no tienen efectividad porque los misiles con derribados, el círculo se va cerrando. O la llegada a Siria del petrolero iraní que va a surtir de combustible a Líbano. O el primer encuentro de ministros de Egipto, Líbano y Jordania con Siria para que a través de este país pase energía eléctrica para Líbano. Toda la tela de araña occidental se va deshaciendo y las mariposas siguen aleteando.

Esta era una imagen de Gaza después del triunfo que no os puse en su momento. Cómo Palestina se reconstruye una y otra vez con tesón, como el mostrado por los seis presos huidos.

 

Lo mismo pasa en Afganistán, donde la euforia talibán es proporcional al desasosiego occidental que pretendía que “la resistencia” de Panshir iba a ser el comienzo de una revuelta contra los talibanes. Y ¡puf!, el globo explotó. Todo lo que habían dicho los pro-occidentales ha resultado ser falso y si bien unos pocos remanentes se han trasladado a las montañas, las ciudades del valle están en poder talibán. Esta es la primera foto de ellos en la ciudad de Bazarak, la capital de Panshir, con el retrato del glorificado (por Occidente) Mashoud en una de las puertas de la ciudad. Pues bien, Mashoud ha reconocido la derrota desde las montañas.

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