Marxismo, ¿ciencia o relato libre?

 

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Mi nota (aquí) sobre expansiones y crisis globales entre 1950 y 2019 ha sido criticada por Pablo Hernández Parra en “Una breve nota al artículo: Recesiones y recuperaciones en la economía global 1950-2019” aquí.

La crítica de PHP es representativa de la forma en que hacen “ciencia” algunos marxistas: mezcla de verdades dogmáticamente aceptadas y desprecio por la evidencia empírica, en tanto esta vaya contra lo que se ha establecido de antemano. El escrito de PHP me da entonces una oportunidad de tratar con alguna extensión el asunto-

“Se acabó la libre competencia”

Mi crítico empieza diciendo “me parece que no se puede analizar la actual realidad mundial –y no solo la economía-con la visión de la guerra fría y especialmente como una expresión del capitalismo de la libre competencia…”. Es la idea de que la libre competencia ya no opera en el capitalismo contemporáneo porque ha sido reemplazada (Hilferding, Hobson y Lenin lo dijeron) por el capitalismo monopolista.

He tratado este asunto en varias notas, y no voy a repetir los argumentos. Simplemente dejo señalado que PHH se limita a repetir la vieja idea, sin responder a los argumentos empíricos y teóricos que he presentado (y han presentado otros marxistas). Por caso, a)  la guerra de precios sigue siendo central en el capitalismo contemporáneo; b) las recurrentes crisis de sobreproducción ponen en evidencia que las grandes empresas no controlan la producción; c) no existen tasas de ganancias sistemáticamente más elevadas en las ramas más concentradas. Con el agregado de que ni siquiera hay teoría económica que explique el precio de monopolio, u oligopolio (a menos que se quiera considerar “teoría” lo que dicen los habituales manuales de Micro neoclásica cuando abordan “competencia imperfecta”).

Todo esto a mi crítico lo tiene sin cuidado. Sentencia que no se puede entender nada con la tesis de la libre competencia, y punto. Para aquellos que deseen ampliar remito, entre otras notas, aquí, aquí, aquí, aquí.

Guerras y gasto improductivo

En la misma frase con que acabo de analizar PHP me acusa de desconocer “el hecho enteramente verificable que las guerras y las crisis a partir de la irrupción del capital financiero en el siglo XIX, han sido los grandes mecanismos de acumulación de capital, en manos de la burguesía, en los cuales la industria militar ha ocupado un lugar de especial importancia en el desarrollo  científico y tecnológico”.

Por empezar, la crisis es lo contrario de la acumulación: es el momento de desvalorización de los capitales, de retroceso de las fuerzas productivas. En esos períodos se interrumpe la acumulación de capital y se destruye capital. Así, cuando el producto estadounidense se hundió entre 1929 y 1933, la inversión también se hundió. ¿Cómo se puede afirmar que un escenario de ese tipo es “el gran mecanismo de acumulación de capital”?

Algo similar vale para las guerras: significan destrucción de medios de producción y/o producción para la destrucción. Si se produce una bomba, esta no entra en la reproducción ampliada de capital (véase aquí). En concreto, ¿a quién se le puede ocurrir que Alemania acumuló más capital entre 1939 y 1945 que entre, por ejemplo, 1950 y 1970?

Por otra parte, la tesis de Baran y Sweezy sobre que la condición para la supervivencia del capitalismo era el aumento del gasto militar, sencillamente no se verificó. El gasto militar en proporción al PIB, en EEUU (escenario preferido de la tesis de B y S) tuvo tendencia descendente entre 1950 y 2010, como puede verse en el siguiente cuadro.

En definitiva, ni evidencia empírica ni teoría que respalden la afirmación de mi crítico. Por otra parte, no es ninguna novedad que la industria militar ha impulsado el desarrollo del capitalismo. Pero eso no es un fenómeno de los tiempos de “la no libre competencia”. Ya Marx registraba ese hecho. No se entiende entonces para qué PHP mete este asunto aquí.

¿La mayor acumulación de capital entre 2008 y 2020?

En seguida PHP escribe: “Lamento que Astarita un excelente economista desconozca el hecho claro  que desde el 2008 al 2020 se ha operado el mayor proceso de acumulación de capital en toda la historia del capitalismo. Hoy 10 grandes fondos de inversión y unas 156 empresas transnacionales controlan la economía mundial, como nunca antes”.

Primero, si hubo acumulación de capital, hubo desarrollo de las fuerzas productivas. Acumular capital, como explica Marx, consiste en reinvertir plusvalía para generar más capital para que genere más plusvalía. Lo cual no puede ocurrir sin aumento de la producción de bienes de uso, de riqueza material; un hecho que entra en contradicción lógica con lo que PHH dice más abajo sobre el estancamiento en las últimas décadas del capitalismo.

Sin embargo, lo paradójico es que en todas mis notas sobre la situación económica post 2009 sostuve que la acumulación fue débil. ¿En base a qué? Principalmente en base a que la inversión se mantuvo débil (BM, FMI, UNCTAD y OCDE). La realidad entonces es que hubo acumulación de capital, aunque no creció a la tasa a la que lo hizo en otros períodos, por ejemplo, entre 1992 y 2008. O sea, ni acumulación de “boom económico”, ni recesión; el crecimiento de la economía global entre 2009 y 2019 fue vacilante, con profunda debilidad de la inversión, y crecimiento de las deudas. En consecuencia, nunca pude haber dicho que en la última década hubo “la mayor acumulación de capital”.

Concentración y centralización del capital, aspectos teóricos

Mi crítico afirma que la acumulación del capital ha llevado al control de la economía mundial por las grandes corporaciones. En este punto voy a utilizar los términos que emplea Marx en la cuarta edición de El Capital: concentración es la reunión de fuerzas productivas por el capital (en la primera y segunda edición le llama acumulación); y centralización del capital son las fusiones o compras de empresas (en las ediciones primera y segunda le llama concentración).

Según las interpretaciones mecanicistas de la tesis sobre la concentración y centralización del capital, a fines del siglo XIX se habría llegado al monopolio, u oligopolio. Pero la realidad es que la concentración y centralización avanzan desplegando tendencias contradictorias: a la par que aumentan la concentración y centralización, también aumenta el número de capitales que entran en competencia. Marx escribe: “El incremento del capital social se lleva a cabo a través del incremento de muchos capitales individuales. Presuponiendo que no varíen todas las demás circunstancias, los capitales individuales -y con ellos la concentración de los medios de producción- crecen en la proporción en que constituyen partes alícuotas del capital global social. Al propio tiempo, de los capitales originarios se desgajan ramificaciones que funcionan como nuevos capitales autónomos. (…) con la acumulación del capital crece en mayor o menor medida el número de capitalistas” (p. 777, t. 1, El Capital). Como complemento, para entender este asunto de las tendencias contradictorias recomiendo alguna dosis de dialéctica.

Evidencia empírica sobre corporaciones y economía global

PHP sostiene que las grandes corporaciones, unas 156, según él, y los grandes fondos de inversión (que en realidad, no manejan dinero propio, ni participan en los directorios de la mayoría de las empresas en que tienen acciones) controlan la economía mundial.

Pues bien, tomemos las cifras de las 500 empresas más poderosas del mundo, según el ranking que confecciona Fortune. En 2019 las 500 globales de Fortune tenían ingresos por 32,7 billones de dólares, y beneficios por 2,15 billones, empleando 69,3 millones de obreros, y tenían presencia en 34 países. Son cifras impresionantes y proporcionan evidencia empírica acerca de la tendencia señalada por Marx. Sin embargo, es necesario hacer tres aclaraciones.

  1. Siendo cifras gigantescas, están lejos de comprender la totalidad del modo de producción capitalista mundial: el producto mundial, en 2018, era de 86 billones de dólares; y el número de asalariados a nivel global llegaba a 1800 millones (dato OIT, 2018-19). Lo cual condice con lo que preveía Marx: el fortalecimiento y concentración de los capitales va de la mano con la constante aparición de nuevos capitales.
  2. La economía capitalista global no se reduce al puñado de las 500 (o 1000) empresas más grandes. Se trata de cientos de miles, o millones, de empresas que operan en infinidad de ramos. Por eso la capitalista es una clase social (no se reduce a “los grupos concentrados”).
  3. La competencia existe, e incluso en grado exacerbado, entre esas 500 o 1000 empresas globales. Competencia en la cual las armas son los cambios tecnológicos y la aceleración de los tiempos de trabajo (o caída de salarios) y las balas las guerras de precios. Es incluso, más aguda que en el siglo XIX porque ahora entran en liza unidades del capital gigantescas, de alcance mundial. En este contexto, las guerras de precios se renuevan periódicamente.

De nuevo, las afirmaciones de PHP están desprovistas de fundamento empírico (y teórico).

“Los asalariados no recuperaron el nivel de vida de fines del siglo XX”

En mi nota presenté las tasas de crecimiento del producto bruto global y del producto bruto global por habitante entre 1950 y 2019. Mi crítico no dice que los datos estén equivocados, ni presenta otros. Sin embargo escribe: “… al amigo Astarita le costará demostrar desde el punto de vista de la situación de trabajo y los asalariados, en ese periodo de análisis que estudia [1950 -2019], cuál es la etapa de auge que conoció el trabajo y  los asalariados en el mundo cuando no ha recuperado sus niveles de vida  de finales del siglo XX”.

En principio, aclaro que en ninguna parte hablé del “auge” del trabajo. En otras entradas del blog sí me referí a la participación del trabajo en el ingreso. Pero lo hice para destacar su caída en las últimas cuatro décadas (por ejemplo, en la nota sobre acumulación y crisis dedicada al profit squeeze; o en las entradas dedicadas a Piketty). Me pregunto entonces de dónde sacó PHP esto del “auge del trabajo”.

Pero más importante es que PHP afirma que “los asalariados no recuperaron el nivel de vida de fines del siglo XX”. ¿Qué prueba brinda? Pues que aumentó la desigualdad. Sin embargo, el nivel de vida de los asalariados puede mejorar, y paralelamente aumentar la desigualdad social. La teoría de la plusvalía relativa lo explica, y no voy a repetirla ahora. De manera que no se puede decir, como hace PHH, que la prueba de que los salarios están por debajo del nivel de 1999 es el aumento de la desigualdad del ingreso.

Dado entonces que PHP no presenta datos sobre evolución del salario real global en las últimas décadas, los presento. Según el “Global Wage Report 2018-19” de la OIT, entre 1999 y 2017, en promedio, los salarios reales en los países del G-20 crecieron 55%. En los países “emergentes” del G-20 se triplicaron. En los países avanzados del G-20 el salario real promedio creció 9%, mucho menos que en los países en desarrollo. Sin embargo, no descendió, sino creció. Otro dato: entre 1999 y 2017 los salarios reales promedio en 52 países de mayores ingresos aumentaron 13%.

Además, en los últimos 25 años el número de asalariados aumentó en 750 millones de personas, llegando a 1800 millones en 2018. Esto es imposible de explicar si no se admite que hubo desarrollo de la producción capitalista, y por lo tanto aumento de la producción de riqueza. Es claro que ninguno de estos datos verifica lo que afirma PHP.

Lo que sí se verifica, es que la distribución del ingreso entre el capital y el trabajo empeoró a favor del primero. La razón es que la productividad (otra expresión del desarrollo de las fuerzas productivas) aumentó más que lo que aumentaron los salarios. Así, en el caso de la muestra que he citado, de los 52 países adelantados, la productividad por trabajador aumentó 17%, contra 13% de los salarios. Por eso disminuyó la participación de la fuerza laboral en el ingreso. Pero esto no significa que los salarios reales sean hoy, a nivel global, menores que hace dos décadas.

Los datos sobre recesiones y expansiones de la economía global

 En mi nota presenté datos que dicen que entre 1976 y 2019 hubo 37 años de expansión de la producción capitalista, con una tasa promedio de crecimiento anual de 3,3%. Esto echa por tierra la tesis de que el capitalismo está estancado desde 1999.

Amplío ahora mi argumento: si la mano de obra asalariada en los últimos 25 años aumentó (750 millones de personas, como vimos); si la productividad también aumentó; si además las tasas promedio de crecimiento durante las cuatro últimas expansiones superaron el 3% anual;  y dado que esos crecimientos no fueron anulados en las fases de recesión, ¿cómo se puede afirmar que la producción de riqueza está en descenso desde 1999? La crítica de PHP hace agua por todos lados.

Pero por otra parte, ¿cómo puede afirmar que la acumulación fue mero “parasitismo”? ¿Parasitismo de los miles de millones que producen bienes de uso y valor y plusvalor? La extensión de las relaciones capitalistas a nivel mundial, la proletarización de pequeños productores, la incorporación de tecnologías computacionales y comunicacionales, ¿todo parasitismo? ¿Qué sentido tiene? La realidad es que no hay forma de que el producto por habitante crezca, en términos  reales, a lo largo de dos décadas, o más, en base a “parásitos”. En última instancia, para que el parásito viva tienen que haber algún organismo viviente que produzca la sangre llamada plusvalor. Es el ABC de la concepción materialista.

Doy ahora otro dato que no encaja con lo que afirma PHP: el producto bruto global por habitante, medido en dólares constantes de 2010, en 1999 era US$7923 y en 2018 US$10.891. Es un aumento de 37%. Pero también se incrementó la concentración de esa riqueza. Lo cual encaja en la tesis de Marx de la dinámica de la acumulación capitalista: crecen las fuerzas productivas; crecen las fuerzas de la clase obrera; y crece la polarización social, o sea, la crece la pobreza en términos relativos, aunque no necesariamente en términos absolutos.

Mejoran las condiciones materiales para el socialismo

Si la tesis “los salarios obreros son menores que a fines de los 1990” es correcta, esto debería reflejarse en indicadores sociales como expectativa de vida, o escolarización de la población. Al respecto, un dato del PNUD: la tasa de alfabetización de los jóvenes entre 15 y 24 años a nivel global aumentó del 83% al 91% entre 1990 y 2015. Ahora otro de la OMS: entre 2000 y 2020 la esperanza de vida promedio a nivel global pasó de 66 a 72 años. Es imposible compatibilizar estos datos con la tesis “los salarios son más bajos que hace 20 años”.

Agrego: el crecimiento de la clase obrera es el crecimiento de la fuerza productiva con capacidad de acabar con el sistema capitalista y avanzar al socialismo. Por eso es un error pensar que cuanto peor estén los trabajadores en términos de condiciones materiales de vida, más posibilidades existen para el socialismo. Una clase obrera que puede poner un límite a las jornadas de trabajo; o que accede a niveles de educación que antes les estaban vedados, está más preparada para politizarse y absorber las ideas del socialismo que aquellos que están hundidos en el pauperismo más absoluto. Una clase obrera sumida en la postración y el hambre, no tiene por ello más potencialidades revolucionarias. No siempre, ni con frecuencia, los hambrientos eligen el camino de las barricadas; también pueden caer en el desánimo, la desorientación, el exilio o la inanición (Venezuela es un ejemplo). .

Ciencia o relato libre

Carente de evidencias para lo que afirma, y sin categorías teóricas sólidas (parasitismo, monopolios moviendo la economía a voluntad), PHP se desliza alegremente hacia el “relato libre”. Se dice cualquier cosa, total, a quién le importa verificar algo. Y si lo que se dice no encaja en los datos que se presentan, pues peor para los datos. El discurso siempre estará a salvo. De todas formas,, la opinión pública de la izquierda está acostumbrada al guitarreo.

Como no podía ser de otra manera, una consecuencia de esta actitud es convertir al marxismo en una secta incapaz de explicar la realidad. Y el que cuestione este “método” será pasible del cargo de olvidar que “Marx y Engels nos legaron un método de análisis de la historia y sociedad, y no un simple “modelo económico” (Amén).

Para terminar, una observación de Engels

Para cualquiera que haya al menos sobrevolado la obra de Marx, sabrá de la importancia que otorgaba a los datos, a la evidencia empírica. También Engels. Por ejemplo, en el Prefacio a Las luchas de clases en Francia señalaba la importancia de “la prensa técnica competente” para seguir “día a día la marcha de la industria y el comercio en el mercado mundial y las modificaciones sobrevenidas en los métodos de producción”. Destacaba también la importancia de la estadística. Y decía que el análisis de la situación económica era “la base misma de todos los acontecimientos a examinar” (los adictos a la especulación abstracta alzan las cejas, ¿no es esto economicismo?).

Agregaba que en el tiempo en que Marx había escrito el libro (fines de los 1840 – 1850) le faltaban datos para conocer las fluctuaciones económicas, y que tuvo que hacerse una representación de los acontecimientos a partir de “materiales insuficientes”. ¿Y qué buscaba determinar Marx? Pues la dinámica de la crisis (1847-49) y la posterior recuperación (1850), la cual fue “la fuerza vivificadora de la cual la reacción europea extrajo nuevo vigor” (Engels). ¡¡Vadre retro empirismo!! ¿Se puede concebir semejante “economicismo”? Datos, estadísticas, estudio de ascensos y descensos del ciclo económico… ¿para qué perder el tiempo? Basta la invención libre, y la adjetivación cargada. Y a esto le llaman marxismo.

https://rolandoastarita.blog/

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