Mentiras de la recuperación

No es por ser pesimista, pero en este 2013 que acaba de ser desahuciado (hay gobiernos que no nos dejan vivir en los años, sino que nos los desahucian), se han perdido más de 370.000 empleos. Por mucho que nuestros optimistas gobernantes nos hayan vendido que los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) son prueba irrefutable de que la recuperación es inminente. Y eso lo dice alguien a quien nunca le ha gustado trabajar.

Nunca he creído que el trabajo, como dicen los empresarios y los esclavistas, dignifique al hombre. Lo que dignifica al hombre es la creación, servir una copa en un bar, poner un ladrillo, pintar una pared, recoger la basura, escribir una novela o sanar a un hombre muerto. Siempre que la creación, que es lo que mejora el mundo, te permita sobrevivir. El problema es que estos chicos de los brotes verdes -Rajoy, ZP- nos venden el sacrificio como maná pero no nos dejan que nos lo comamos. No conozco a nadie que hace 17 años, cuando José María Aznar llegó al Gobierno, pensara que en 2013 pudiera haber niños españoles pasando hambre. El otro día, barrio de Tetuán, conocí a un chaval de colegio público que en los recreos, con su pandilla, se va hacia un cercano instituto privado para revolver las papeleras de los niños ricos y comerse el medio bocadillo que el pijo ha despreciado.
Al contrario que en otros aspectos de la vida, en política el político solo consigue engañar cuando el engañado se cree voluntariamente la mentira. Que es lo que está sucediendo en este país.

Dejó Francis Scott Fitzgerald escrito en las notas que dejó antes de morir, mientras intentaba rematar The last Tycoon (su novela inacabada y póstuma), una frase más política que literaria: “Personaje es acción”. Ni nuestros políticos ni nuestros ciudadanos son acción. Unos solo dicen lo que no es, y otros solo son lo que no se dice. Estamos en una España, y en una Europa, donde ningún personaje es acción. Donde los poderes no hacen nada para cambiar las cosas, ni el pueblo hace nada para que los poderes lo cambien. Ni siquiera se usa el voto. Solo el poder financiero, que es la nada, el dinero flotando y creciendo por encima de hombres y mujeres, es acción. Los demás somos declarativos. Nuestros políticos diciendo que estamos en la primavera de un tiempo prometedor y clavel, y nosotros cagándonos en todo tras la cola del INEM, o como se llame ahora.

Objetivamente, los datos de esta EPA son malos datos. Ayer mismo, en Antena 3, entrevistaron a varias personas que acaban de encontrar trabajo en este mes en el que el paro ha bajado en casi 73.000 personas. Ni uno solo de los trabajadores que acaban de encontrar empleo hacía otra cosa que empaquetar regalos de navidad o juguetes. Y ni uno solo dejaba de aludir al hecho de que se trata de un trabajo temporal. Me temo que diciembre, de aquí a la próxima glaciación, va a ser siempre un mes de descenso del paro. Los comercios han despedido a sus empleados fijos para contratar temporales baratos cada vez que crezca la demanda. Temporalidad y eso. Dicen que también ha influido en la contratación digna la recogida de la aceituna, que este año los biznietos doctorandos de Servet y Ramón y Cajal están vareando la oliva muy bien.

Público.es

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