Nihilismo o rebelión


 

 

Viendo lo que ocurre con los jóvenes españoles, que son capaces de reunirse a millares para beber los fines de semana, un fin de semana tras otro, pero son incapaces de hacer lo mismo para reivindicar, ya que lo luchar, por una vivienda digna, por ejemplo, he sentido la tentación de ponerme filosófico y hablar del nihilismo, eso de negar toda creencia o principio que está muy arraigado en los genes de toda una generación. Que sea el país europeo con mayor indice de paro juvenil no importa, que sea el país europeo con más contratos -basura les da igual, que sea el país europeo donde más tarde se emancipan, lo mismo, que no haya un parque público de viviendas en alquiler les es indiferente… y así se puede seguir y seguir.

Algo normal cuando se vive en un continente zombi donde la apariencia de vida queda circunscrita a un fin de semana de botellón.

Sin embargo, hay pequeños núcleos de resistentes que contraponen la rebelión al nihilismo. Esos pequeños núcleos están en Noruega, en Alemania, en Austria, en Portugal…

Hace una semana hubo elecciones en Noruega y el Partido Rojo (se llama así) consiguió el 4’7% de los votos, consiguiendo 8 parlamentarios. Histórico no solo porque tenían uno sino porque son imprescindibles para echar del poder a los derechistas clásicos. No ocultaron su discurso de clase y les fue bien. Especialmente, porque su voto fue básicamente joven, menor de 35 años. Ni qué decir tiene que los medios de la burguesía arremetieron contra el peligro, literal, que suponía Rodt (Rojo) para la Noruega “moderna y atlántica” (sic) y no faltó quien dijo que su modelo era Corea del Norte. ¿Cuál fue su respuesta? Provocar a los millonarios pidiendo expropiaciones de aviones privados, yates, coches de lujo y cosas así. No se quedaron callados, no agacharon la cabeza, no les amedrentaron los medios de la burguesía. Y ahí están.

Este fin de semana ha habido elecciones en los otros tres países. En Alemania, una izquierda que no lo es, Die Linke, ha sufrido un descalabro general, perdiendo la mitad de su apoyo, pero sosteniéndose en aquellos lugares donde el discurso se enfrentaba con el oficial, ya casi indiferenciable respecto a la socialdemocracia. Ha sido el caso de Leipzig, donde ha conseguido el 22’8% (4’9% a nivel global) y dos distritos emblemáticos de Berlín Este como Treptow (35’5%) y Lichtenberg (25’8%). Poco teniendo en cuenta el resultado global, pero significativo en tanto en cuanto son muestras de cómo rebelarse contra la dirección tiene recompensa. Sobre todo, porque en estos tres lugares mencionados, el voto joven a Die Linke ha sido determinante para su crecimiento porque apostó, en concreto, por la vivienda social y la regulación de alquileres. Igual que Los Verdes, por ejemplo, pero con la diferencia que estos no consideran bajo ningún procepto la expropiación a los grandes propietarios y dicen que acturán (porque han ganado) con mesura y respetando “al mercado”.

Exactamente igual que en Austria, donde la historia se repite con mucho mayor énfasis puesto que el Partido Comunista ha logrado triunfar en la segunda ciudad del país, Graz, con un histórico 29’3%. No es probable que se haga con la alcaldía porque se vislumbra un acuerdo entre el resto de partidos para impedirlo, pero ahí queda. Sobre todo, porque el PC de esta ciudad es especial por su resistencia y su rebelión.

Aquí tenéis una pequeña historia de cómo actuar cuando se tienen las cosas claras.

Érase una vez un partido que, como todos los de su especie, entró en una crisis existencial tras la desaparición de la Unión Soviética. Había que reciclarse porque el comunismo había muerto y había que arrojar por la ventana cualquier atisbo de lo que se fue y ya no se quería ser. Lo primero, el marxismo-leninismo. Lo segundo, el rechazo a la Unión Europea, que ya no se veía como “una herramienta para promover la desregulación económica y la privatización de bienes y servicios del sector público en beneficio del privado” (sic).

Pero una organización local se resistió y dijo que no, que de renuncias nada, que nanai. Ni a una cosa ni a otra. El PC de Austria (KPO) era irrelevante desde 1970 y a partir de 1991 fue mucho más irrelevante aún. Excepto los irreductibles de Graz. Al oponerse a las renuncias, la dirección les dejó por imposibles y, en consecuencia, ellos renunciaron a la escisión, pero gracias a ellos, en 1998, el PC austriaco logró su primer representante institucional en 30 años y desde entonces no han hecho más que crecer. Y con el mismo discurso. Y así hasta el éxito de ahora, que está extendiéndose a otros lugares.

Con una militancia que no deja de crecer, con un ejemplo de trabajo y de austeridad personal, con un discurso sin concesiones respecto a la lucha de clases, han llegado hasta aquí. Lo que para muchos como Lula, Pablo Iglesias, Varoufakis… hablar de lucha de clases es un discurso “tóxico”, para otros es una forma de entender la vida y la política. No han tenido que buscar subterfugios ni palabras políticamente correctas para ganarse la confianza de la gente. Su credibilidad está en el compromiso directo, en la formación de la militancia y en el distanciamiento comprometido de cualquier enfoque burgués. Uno de sus logros ha sido mantenerse distantes de los discursos alentados por los medios de propaganda de la burguesía y crear, y mantener, los suyos propios. Y otro de sus logros: la penetración entre la juventud.

Y queda Portugal. Menos mal que nos queda Portugal, que decía una canción. Este domingo el Partido Comunista ha retenido, y crecido, en alcaldías significativas. Aunque a nivel global su porcentaje ha bajado un par de puntos, sus alcaldías han sido reforzadas en lugares emblemáticos como Grandola (sí, el pueblo de la canción que dio inicio a la Revolución de 1974) con el 43’8%, Seixal (33’4%), Loures (una parroquia, municipio, de Lisboa) con 29’7%, Évora (27’4%)…

Enlazando con el principio, y como no me he podido resistir, os dejo con un cartel soviético de 1958 que habla de la bebida. Dice: “¡Avergonzado! Me emborraché, rompí un arbolito y ahora me da vergüenza mirar a la gente a la cara”.

Ya que nada les importa, ni se importan a sí mismos, tal vez deberían hacerse una camiseta con él estos (y estas) nihilistas de hoy.

 

http://elterritoriodellince.blogspot.com/

    1 comentario

    1. José Perez Miranda
      3 octubre 2021 - 12:13

      Esos ejemplos están muy bien, pero yo preferiría otros que me parecen más significativos de rebeldía como pueden ser Chile, Colombia y otros.

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