¿A qué ‘normalidad’ quieren que vuelva Palestina?


Foto: Manifestantes en Ramala contra la muerte por torturas de Nizar Banat enfrentan a la policía de la Autoridad Palestina, que reprimió las protestas con brutalidad. 24/6/21 (Flash90)

Como suele suceder, tras la última escalada de mayo en Gaza, Palestina salió de las portadas de los grandes medios. Los 11 días de cruces entre masivos bombardeos israelíes y cohetes caseros de la resistencia gazatí (siempre es bueno aclarar la asimetría entre uno y otro lado) dejaron 12 israelíes y más de 250 víctimas mortales palestinas (incluyendo 67 niñas y niños). Tras el alto el fuego, todo ‘volvió a la normalidad’; es decir, Gaza siguió bloqueada por aire, tierra y mar, aunque más destruida que antes; la represión y la limpieza étnica continuaron en los barrios palestinos de Jerusalén Este; y los ataques y robos de tierras de colonos judíos armados y soldados continuaron contra las comunidades palestinas en Cisjordania.

Más aún: si hubo un cambio en esa normalidad del statu quo fue el brutal incremento en la represión y la violencia de la ocupación colonial. Los números hablan por sí solos: antes y después de la masacre en Gaza, solo en el mes de mayo las fuerzas israelíes asesinaron a 34 palestinos en Cisjordania, una cifra récord considerando que incluso durante el período de inusual violencia de 2015-2016 (recordado como la ‘intifada de los cuchillos’) el promedio de palestinos asesinados por mes en Cisjordania fue 26. Además, también este mes de mayo las fuerzas israelíes arrestaron a 3100 palestinos/as (incluyendo y 42 mujeres y 471 niños), ya sea en manifestaciones pacíficas, al azar o en arrestos nocturnos. Entiéndase: hablamos de 20 o más soldados armados a guerra tirando abajo las puertas en la madrugada, invadiendo con violencia los hogares y apuntando con sus ametralladoras a niños, mujeres, jóvenes y adultos que dormían en sus camas; y junto con el arresto, el saqueo, la destrucción y vandalización de bienes, simplemente para mostrar quién manda, y que pueden hacerlo con impunidad porque no hay a quién reclamar.

Solo en Jerusalén hubo 677 arrestos en el mes de mayo, incluyendo niños de 13 años, candidatos a las elecciones palestinas y prisioneros recién liberados. La feroz represión también se extendió a periodistas que cubrían las protestas, como Givara Budeiri, de la cadena Al Jazeera, que fue brutalmente golpeada, sufrió fractura de un brazo y estuvo detenida por varias horas. En varias ocasiones, además, hordas fascistas desfilaron provocativamente por la Ciudad Vieja y los barrios palestinos con banderas israelíes, gritando consignas como “Muerte a los árabes”, “Vamos a quemar sus casas y aldeas”, “[El profeta] Mohammed está muerto”. A muchos jóvenes y adolescentes, tras ser arrestados y puestos en libertad sin cargos, se les prohibió pisar sus barrios por períodos de 15 días hasta 6 meses. Estas ‘deportaciones temporales’ son habituales en barrios populares y combativos como Silwan, Isawiyya, Jabal Al-Mukaber y Al-Tur.