¿Quiere saber cómo funciona el ejercito secreto del Pentagono?


 

 

 

 

ENTREVISTA A WILLIAM ARKIN, PERIODISTA DE INVESTIGACIÓN QUE EXPUSO EL «EJÉRCITO SECRETO DEL PENTÁGONO” (Realizada por Branco Marcetic de Jacobin)

¿Cuándo se enteró del programa de “reducción de firmas” y del ejercito secreto del Pentágono”?

Reducción de firmas es un termino que se usa habitualmente para definir la tecnología que permite ocultar los objetos del radar, sin embargo, desde hace más una década el mismo termino lo utiliza el Pentágono para esconder la actividad de su ejercito de espías, quizás la acepción más correcta sería “ocultamiento de rastros”

El termino empezó a aparecer con frecuencia en los anuncios de trabajo que ofrecen trabajo para el departamento de Defensa, sin embargo, nunca el Pentágono ha explicado que realmente significa este programa. No se menciona en sus presupuestos, ni se menciona en ninguna reglamentación. Y, cuando consulte al gobierno, básicamente dijeron: «Es un término que se utiliza, pero, no es un programa oficial». Sabía que no querían decir la verdad, así que me hizo sentir más curiosidad.

Empecé a recopilar currículum y anuncios de oferta de trabajo de las empresas que participan en el programa “reducción de firmas”. A continuación, contacte con algunas personas y con las organizaciones vinculadas al programa para ver si alguien me hablaba. No tuve éxito.

Las redes sociales son una parte esencial de las operaciones de espionaje modernas.

Finalmente, conseguí que un par de personas hablarán, y luego estas personas me comunicaron con otros implicados. Mis entrevistados se mostraban muy reacios a describir el cómo realizan sus operaciones clandestinas, pero se mostraron dispuestas a hablar, muy en general, sobre las técnicas que utilizan. Con esas pistas indague hasta llegar el espionaje real, descubriendo de paso, algún caso que les había permitido capturar a espías reales. Los detalles de estos casos me revelaron las técnicas del oficio de “ocultación de rastros”.

Escribe que hay alrededor de sesenta mil personas que forman parte de este «ejército secreto», que opera tanto en el extranjero como en el país. ¿Qué hacen exactamente?

Hay tres grupos compartimentados que participan en la “ocultación de rastros”, lo que significa que operan con identidades falsas o usan otras técnicas para proteger sus identidades cuando operan en tareas de espionaje.

El primer grupo son las operaciones especiales, en particular, las llamadas operaciones “negras”. ¿Qué son estas operaciones negras? Son todas técnicas de “ocultación de rastros”, que van desde la creación de identidades falsas hasta operaciones de guerra en el Medio Oriente y en otras partes del mundo. Hay, al menos unas treinta mil personas que forman parte de los Navy SEALS, Green Berets, etc., que operan bajo algún nivel de “ocultación”. No todos son completamente clandestinos. Y, como explico en mi artículo, no todos viajan con identidades falsas, pero cuando entran a un país cambian sus identidades.

El segundo grupo son los operadores de inteligencia humana del Departamento de Defensa. Esta actividad también incluye las escuchas a las personas con «vigilancia cercana». Por ejemplo, si quiero interceptar las comunicaciones de un sospechoso, necesito acercarme a él para seleccionar la señal de la torre de telefonía celular que este utilizando. Gran parte de este trabajo lo realizan personas encubiertas. Este grupo ha ido creciendo desde el 11 de septiembre y se ha convertido en una actividad bastante importante para el ejército.

El tercer grupo son los operadores cibernéticos, las personas que trabajan en línea, ya sea recopilando inteligencia o monitoreando a medio mundo (desde el ISIS hasta los rusos) o realizando “operaciones de influencia» tales como propaganda encubierta y operaciones psicológicas. Este es el grupo de más rápido crecimiento, utilizan identidades falsas y las mismas técnicas que acusamos de usar a los rusos durante las elecciones de 2016. Hay más de diez mil personas en la NSA y en el Pentágono utilizando estas técnicas del mundo digital.

¿Tenemos una idea de cómo actúan estas operaciones cibernéticas?

El ejemplo más obvio es la actividad contra el ISIS. Obtuvieron una gran cantidad de datos de inteligencia de las redes sociales. Y, también “plantaron” informaciones falsas en Facebook y en otras redes sociales para que la gente de ISIS se auto-descubriera.

Las redes sociales son realmente una parte esencial de las operaciones modernas. Los teléfonos celulares y las redes sociales están omnipresentes en todo el mundo. Incluso, en regiones donde la infraestructura no es buena, la telefonía celular e Internet son muy importantes. La mayoría de las personas en África utilizan sus teléfonos móviles para la banca y el comercio. El celular es la vía por la cual la mayoría de la población se ve influenciada por una información falsa o por campañas de propaganda. Es importante decir que parte de estas operaciones cibernéticas están dirigidas a adversarios de los Estados Unidos, como Rusia y China.  Claro, que también hay evidencias que el Departamento de Seguridad Nacional y el ejército operan en las redes sociales dentro del propios Estados Unidos.

¿Esto viola las prohibiciones sobre la propaganda gubernamental dentro de Estados Unidos?

Ciertamente es digno de nuestra cautela. Existe la ley Smith-Mundt, que restringe, específicamente, al gobierno de los Estados Unidos para hacer propaganda dentro del país. Pero, en la era moderna, donde las líneas de comunicación se han vuelto promiscuas, diría que cualquier cosa pueda ser orientada en una campaña contra Rusia o China. Su impacto potencial puede atemorizar a los estadounidenses y a la opinión pública occidental.

Existe un peligro creciente que los estadounidenses sean destinatarios de esta propaganda y que esta se realice, inadvertidamente en los medios de comunicación tradicionales. Este es realmente un grave peligro, porque la gente cree que las noticias que está leyendo son verdad, provienen de fuentes independientes y no son parte de la propaganda gubernamental.

Por ejemplo, canales de noticias como Sputnik o RT son propiedad del gobierno ruso y mucha gente piensan que son independientes. De manera similar, y escondiendo la mano, Washington participa en este mismo tipo de operaciones de intoxicación. Y, dada la forma en que la mayoría de la gente consume información desde sus teléfonos móviles, creo que ni siquiera reconocen la diferencia entre las informaciones de un medio de comunicación y la propaganda oficial.

Parece que pocas personas, incluso en el Congreso, están familiarizadas con el programa de “ocultación de rastros”.

Una de las cosas que me fascina es que este programa tiene varios cientos de millones de dólares (cuesta unos mil millones de dólares) y ha involucrado a más de cien contratistas privados. También, hay decenas de agencias gubernamentales, cuyo único propósito es la actividad clandestina, del cual nada se sabe públicamente. Este es la primera entrevista que me hacen al respecto. Esto muestra el poder de este mundo clandestino.

Creo que gran parte de lo aparece, en los medios de comunicación en línea, es propaganda. En este sentido, la idea que internet iba a crear un periodismo ciudadano, y que internet traería más transparencia ha fracasado rotundamente. Las actividades de los servicios de inteligencia siguen siendo un hoyo negro.

Usted señala que, en un mundo en el que todos somos vigilados, se han creado redes sociales solo para dar informaciones enteramente falsas. Sugiere que muchos de nuestras redes sociales en línea son más falsos de lo que imaginamos. ¿Estoy exagerando las cosas?

Probablemente esté exagerando las cosas. Vamos a analizarlo. Vivimos en una sociedad que probablemente está en la infancia de las redes sociales. Realmente no sabemos todavía su real influencia en la sociedad. El Pentágono tiene un programa de varios cientos de millones de dólares para investigar el impacto de las redes en línea. Por otro lado, estoy en contra de la censura a las redes sociales. Cuando Facebook o Twitter censuran una opinión vamos por un camino muy malo. Estoy en contra del llamado apoyo «liberal» a Facebook – y a otras empresas de redes sociales- que ahora restringir la comunicación porque no les gusta o porque arbitrariamente la califican como «falsa».

Segundo, hay agentes que afirman lo siguiente: “las operaciones de inteligencia son cada vez menos físicas y cada vez más se producen en línea, porque las operaciones en línea son más eficientes, son más productivas». En esta idea hay un grave el problema: ¿estamos creyendo que lo trivial es más importante que lo importante?, ¿acaso vamos a conseguir que alguien cercano a Putin, nos sirva como fuente de información a través de Twitter o Facebook?

Pues, no, están equivocados. Lo que vamos a conseguir es mucha mierda, mucha gente que no tiene acceso a información importante, que lo que informa no es realmente importante para el gobierno o el ejército. Estamos en un mundo en el que irónicamente, un “influencer” es capaz de dar líneas de trabajo a la CIA y ahora, al parecer, los servicios de inteligencia han caído en manos de “influencers”

Entonces, veamos que paso con el trabajo que hizo la NSA contra el ISIS en Siria e Irak ¿tuvo algún efecto? Ninguno. El ISIS, puede haber perdido el califato físico, pero está creciendo en muchas otras regiones. No hay evidencia que demuestre que el gobierno de Estados Unidos haya logrado algún objetivo. Hemos gastado miles de millones de dólares en “influencia” y todo el mundo nos odia.

¿Tenemos idea que están haciendo las empresas privadas dedicadas al espionaje por Internet?

Hay más de cien contratistas privados en esta área, un porcentaje son pequeñas empresas dedicadas a la construcción de dispositivos, al estilo James Bond, hasta las empresas especializadas en crear identidades o finanzas falsas. Pero, no solo hay pequeñas empresas también hay grandes como General Dynamics, BAE Systems y Lockheed Martin.

Una empresa puede estar involucrada en una pequeña parte de este tinglado, por tanto, mi sensación es que muy pocos conocen el tamaño y alcance de estas “empresas del secreto”. Estamos ante un programa del Pentágono que no ha recibido ningún tipo de supervisión. Hasta donde yo sé, nadie en el Congreso ha tenido una audiencia sobre los “encubrimientos o reducción de firmas”, o la creciente naturaleza clandestina de las operaciones militares.

¿Por lo que sabemos parece haber una increíble sofisticación en las nuevas tecnologías del espionaje?

No estoy seguro de estar de acuerdo contigo. No se sí los medios que utilizan son eficaces. Impedir, por ejemplo, el reconocimiento facial, no requiere un maquillaje al nivel de Hollywood. Esto, pese a que la biometría se ha vuelto cada vez más esencial en el mundo del espionaje.

Cuando la identidad se convierte en una cuestión de registro, es decir, que el gobierno registra tus huellas digitales, tu firma, y tu identidad en las redes sociales, entonces todo este ecosistema es esencial para controlarte.

Muchas personas involucradas con el espionaje estudian la biometría con el propósito encontrar la manera de engañar estos sistemas. Es una historia que se repite. Durante la Guerra Fría las superpotencias se dedicaron a la investigación de la guerra biológica y química, siempre con la justificación de que no podrían derrotar estas armas a menos entendieran la tecnología que hay detrás.

Esto mismo es lo que está pasando ahora. Si un país no se comprende cómo funcionan los datos ¿cómo puede operar dentro de una nación adversaria de manera clandestina? ¿como puede actuar un agente infiltrado cuando los sistemas de reconocimiento facial, lectores de matrículas, cámaras en la calle, están tomando imágenes permanentemente?

¿Esta diciendo que nuestros portaviones, acorazados, bombarderos y tanques, son cada vez más irrelevantes?

Tenemos una visión muy distorsionada por la televisión y Hollywood. En la televisión puedo presionar algunas teclas en el ordenador y sé el nombre de tu perro. En la vida real, aunque tenemos una vigilancia ubicua, la mayoría de estos datos se pierden o no se utilizan.

En este momento, vivimos en un mundo en el que hay mucha más información que gente para procesarla, mirarla o almacenarla. Pero estamos llegando a un punto en el que la inteligencia artificial y el almacenamiento ilimitado harán que esa información sea más aprovechable y útil. Lo estamos consiguiendo.

¿Cuáles son las implicaciones, legales y políticas de la existencia de este programa?

En primer lugar, recordemos para qué sirve. Es una reacción al 11 de septiembre y a la necesidad de operar en lugares remotos. En segundo lugar, creció porque el mundo se transformó de un mundo analógico a un mundo digital.

El programa muestra la escala de la guerra contra el terrorismo. Muestra, también, la transformación del ejército tipo Segunda Guerra Mundial en un nuevo Ejercito basado en la moderna informática. Si bien todavía tenemos acorazados, bombarderos y tanques, cada vez son menos relevantes. Lo que hace el programa de ocultación es una ventana para comprender las transformaciones del ejercito del futuro.

¿Es esto algo que debería preocupar al ciudadano estadounidense?

El ciudadano siempre debe preocuparse por las operaciones secretas del gobierno estadounidense y comprender por qué son secretas. ¿Son simplemente secretos porque estamos protegiendo las fuentes, o son secretos porque hay una burocracia que no quiere ningún tipo de supervisión?

En el caso de la reducción de firmas, antes de mi artículo no había ningún tipo de información, ¿cómo se supone que vamos a supervisar estas actividades?


    Fuente(s):
  • https://observatoriocrisis.com/2021/06/14/quiere-saber-como-funciona-el-ejercito-secreto-del-pentagono/

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