Rusia firma acuerdo con Grecia para construcción de gasoducto

El presidente ruso, Vladimir Putin, dijo este viernes a los inversores extranjeros que Rusia seguirá cooperando con los países occidentales a pesar de las persistentes tensiones, al tiempo que firmó un acuerdo con Grecia para la construcción de un gasoducto.

En declaraciones realizadas durante el Foro económico internacional de San Petersburgo, Putin aseguró que Rusia está “abierta al mundo” y que seguirá cooperando con los países occidentales, pese a las tensiones generadas por la crisis ucraniana.

“Nuestra cooperación activa con los nuevos centros del crecimiento mundial no significa en ningún caso que vayamos a prestar menos atención al diálogo con nuestros socios tradicionales en Occidente”, declaró Putin.

Rusia intenta desde hace un año reforzar sus vínculos diplomáticos y comerciales con países emergentes como China, India y Brasil, sobre todo desde el estallido de la crisis en Ucrania, donde las fuerzas gubernamentales luchan contra insurgentes prorrusos en el este del país.

A raíz de este conflicto, los países occidentales impusieron una serie de sanciones a Moscú.

Con todo, el presidente destacó los éxitos económicos de su gobierno y dijo que la profunda crisis que algunos vaticinaban a causa de las sanciones occidentales y de la caída de los precios del petróleo “no se produjo”.

“Hemos estabilizado la situación”, zanjó Putin.

Acuerdo con Grecia

Tsipras fue uno de los pocos invitados de honor del Foro. En su encuentro, Putin y él abordaron la situación en Grecia, mientras en Bruselas crece el temor a que Atenas no pueda pagar a sus acreedores y el país tenga que dejar la Eurozona.

“Lo que llaman problema griego no es un problema griego, es un problema europeo. El problema no se llama Grecia, el problema se llama Eurozona y concierne a su estructura”, dijo Tsipras.

Fue en el marco de este mismo foro, que los ministros de Energía de Grecia y Rusia, Panayotis Lafazanis y Aleksandr Nóvak, firmaron este viernes un memorando intergubernamental de cooperación para construir en territorio griego la prolongación del gasoducto Turkish Stream, destinado a llevar el gas ruso a Turquía y a ser parte de la alternativa a otro gasoducto (South Stream) al que Moscú renunció en diciembre de 2014.

El memorando es el primer documento de la colaboración energética iniciada al filo de la visita que el jefe del Gobierno griego, Alexis Tsipras, realizó a Moscú el pasado abril.

El gasoducto tendrá un coste de 2.000 millones de euros y será financiado con un crédito ruso a cargo de la compañía de inversión VEB-Capital. Grecia pagará el crédito con su porcentaje de los beneficios del proyecto. Está previsto que la construcción se prolongue de 2016 a 2019, según dijo el ministro Nóvak. Para el proyecto se crea una empresa mixta ruso-griega, siendo la parte rusa la compañía inversora VEB-Capital. El socio griego creará una nueva compañía de inversión de capital para el proyecto. “El memorando firmado confirma el trabajo de muchos meses que hemos realizado para tender el gasoducto por territorio de Grecia. Este gasoducto (…) tendrá un papel estabilizador en toda la región”, dijo Lafazanis, según la agencia Prime TASS.

Moscú se alegra de la posibilidad de avanzar en sus planes en el sector energético, afirmó el ministro Nóvak, según el cual el memorando supone llevar la colaboración entre Rusia y Grecia a un “nuevo nivel”. Grecia quiere convertirse en un nuevo centro de distribución energética en la región, según Lafazanis.

La víspera, el ministro griego se entrevistó con con Alexéi Millar, el jefe de Gazprom, el consorcio de gas controlado por el Estado ruso, y debatió con él sobre la participación griega en el nuevo esquema ruso de abastecimiento de gas a Europa a partir de Turquía. Gazprom había comunicado antes que está dispuesto a examinar su participación en la infraestructura que deberá ser creada en Grecia “en condiciones mutuamente ventajosas”. Según las autoridades griegas, el nuevo gasoducto creará cerca de 20.000 puestos de trabajo. A tenor del acuerdo alcanzado en diciembre de 2014, Rusia y Turquía construirán el Turkish Stream, un gasoducto por el fondo del mar Negro con capacidad para transportar 63.000 millones de metros cúbicos de gas al año. El gasoducto por territorio griego, que será la continuación de aquel, deberá tener una capacidad de cerca de 50.000 millones de metros cúbicos al año.

El proyecto supone un revés para los occidentales: para Bruselas, que ve cómo Atenas se acerca a Moscú, y para Estados Unidos, que se enfrenta a Rusia por la crisis ucraniana y que recela de la intención de Moscú de reforzar sus capacidades de entrega de gas en el mercado europeo.

Comienzo difícil

El Foro Económico de San Petersburgo tuvo un comienzo difícil el jueves, después de que Bélgica y Francia anunciaran el embargo de los activos del gobierno ruso en sus países, en el marco de un procedimiento de compensación por el cuestionado desmantelamiento de la petrolera Yukos, a principios de los años 2000.

La diplomacia rusa aseguró, por su parte, que estaba preparando “una respuesta judicial” a esa decisión.

“Aquellos que se atrevan a hacer eso (congelar los activos rusos) deben comprender que habrá medidas de represalia”, declaró el viceministro de Relaciones Exteriores, Vasili Nebenzia.

La Unión Europea decidió, además, prolongar seis meses las sanciones económicas contra Rusia.

 

Resumen Latinoamericano /Agencias.

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