¿Segundas partes de qué?

Sobre el artículo ¿Segundas partes?, de Carlos M. García

Ayuntamiento de Gijón

 

No se trata de compartir ideas o no, pero sí, al menos, de atenerse a una mínima lógica argumental más allá de las descalificaciones sin fundamento alguno lejos de cualquier dialéctica, o más bien negándola de principio a fin.

Aparte de los descalificativos personales -merecidos o no- y aparte también de moverse solamente en el círculo de los nombramientos, cargos, dimisiones, etc., más todo ello sin que Carlos M. García exprese contenido político concreto alguno, no queda otra que llegar a la conclusión de que en su pretendido análisis solo se trata de la “lucha” por el poder. Es decir, la lucha por colarse en cualquiera de las puertas giratorias tan a mano de cualquiera que alcance el poder dentro de cualquier partido. Algo que no solo es frecuente, sino que más bien y desgraciadamente, se ha convertido en norma para la mayoría de los políticos o también, como mal menor, en un empleo bien pagado y fuera del alcance de la mayoría en el “mercado” laboral cada vez más complicado, además de precario.

Francamente, por lo leído en el artículo –¿Segundas partes? – no se puede saber si se refiere a un partido de izquierda, de derecha o de extrema derecha. En ningún momento hay contenidos ni lucha por los mismos, ni tampoco, como decía el insigne Anguita ¡programa, programa, programa! Vamos, que ateniéndonos estrictamente al contenido del artículo no se sabe ni bien ni mal de qué va, ni a qué nos conduce, aparte de perjudicar de forma indiscriminada a unos y a otros, a todos, pero sin saber qué línea política -si es que la ha habido- es la que se critica o bien si por discrepancias con la misma han dimitido de sus respectivos cargos las personas citadas en el artículo, concretamente Emilio León, David Alonso, Estefanía Puente, Lorena Gil, Verónica Rodríguez y Mario Suárez del Fueyo. A unos se los coloca en el “sector oficial”, a otros en el “sector crítico” y a otros se los deja como huérfanos. A partir de aquí, con este criterio, sin más, se reparten gracias y desgracias sin valoración alguna conocida. Así de simple.

Especial mención merece la colección de calificativos que Carlos M. García dedica repetidamente a Suárez del Fueyo, tales como: nefasto, desfachatez, ruin mezquindad y otras expresiones de descalificación personal. Con esta línea argumental, a partir de aquí, cualquier cosa que haga o deje de hacer el “agraciado” es deleznable de principio a fin y ya no hacen falta más argumentos. Pero se olvida, algo que no es banal, que Suárez del Fueyo, desarrolló sus tareas políticas -mejor o peor- sin abandonar su puesto y sueldo en un colegio Público donde ejercía como profesor, algo nada frecuente.

Supongo que Mario Suárez del Fueyo, p,e., a donde quiera que vaya llevará consigo sus personales principios y criterios, por supuesto. Pero para eso está, o debiera de estar, la crítica y la democracia interna, para discutir, corregir y decidir lo que sea, pero poniendo los temas a tratar encima de la mesa y no en un artículo que no solo descalifica a la persona. Quedan así por el suelo todo lo que debiera ser la izquierda, incluido algo que Podemos parece que podría representar o que podría haber representado. Así las cosas, cualquier llegado a Gijón y con la información dada procuraría cambiar de calle cuando se cruzara con alguno de los mencionados en el artículo.

Con la que está cayendo, reducir los conflictos de Podemos en Gijón, o en Asturias, de modo a cuestiones personales no deja de ser la mejor estrategia para que todo siga a peor, si es que puede ir a peor. Como si atrás quedara la crisis socioeconómica iniciada en los años 70 y que colapsó en 2009 y que pone ahora en primer plano la incapacidad del sistema para atajar la pandemia del Covid-19 para el que todo pasa por “rentabilizar” la sanidad recortando las necesarias prestaciones o privatizando servicios, hospitales, residencias de ancianos, etc.

Todo este entramado político y económico ha puesto a Asturias en cabeza de la cola de casi todo lo malo, paro, precariedad, deslocalización, desmovilización social, emigración de jóvenes y en un sinfín de problemas de todo tipo…, y una alcaldesa en Gijón que nada tiene que envidiar al alcalde de Oviedo (tan parecido a Pinochet), sin olvidar a Barbón, un Presidente más que acabará haciendo bueno a los anteriores y a su clan de Consejeros, cargos de confianza y toda la nube de asesores con funciones y cometidos nada claros pero que, en cualquier caso, no sirven de ayuda alguna a los ciudadanos y menos a los problemas que tal parece que no acaban de tocar fondo ni que se les vea salida en años.

Se dice que cuando el diablo no tiene nada que hacer, con el rabo mata moscas, pero aquí y ahora, con todo lo que se avecina cuando la verdadera crisis de la postpandemia aún no ha empezado, parece que lo mejor es perderse en planteamientos y descalificaciones ad hominem tan eficaces cuando se carece de argumentos o cuando, como también parece, se quieren ocultar y eludir los reales problemas de los ciudadanos. Así nos va.

Notas

  • Mario Suárez del Fueyo, Secretario General de Podemos Gijón y Concejal del Ayuntamiento de Gijón 2015-2019
  • David Alonso, concejal del Ayuntamiento de Gijón 2015-2019
  • Emilio León, Diputado Parlamento de Asturias 2015-2019 y Portavoz en el Parlamento, 2015-2018
  • Estefanía Puente, Concejal del Ayuntamiento de Gijón, 2015-2019
  • Lorena Gil, Diputada Parlamento de Asturias 2015-2020 y Portavoz en el Parlamento
  • Verónica Rodríguez, Concejal del Ayuntamiento de Gijón, 2015-2018

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