Subconsumismo, respuesta a “Prensa Obrera”

Las teorías subconsumistas tienden a alejarse de una crítica más profunda de las concepciones ortodoxas”. es lamentable que corrientes que se reclaman del socialismo científico hayan hecho suyas estas concepciones.


 

En una nota anterior (aquí) critiqué  un artículo de Iván Hirsch, “¿Por qué el gobierno no puede domar la inflación?”, publicado en Prensa Obrera del 17 de junio. El punto central de mi crítica fue motivado por el siguiente pasaje:

“En un régimen en que la producción social se mueve por la búsqueda de ganancia, la cual depende de la explotación de los trabajadores, es fácil comprender por qué los empresarios buscarán por todos los medios posibles reducir el «costo laboral»; pero, contradictoriamente, con ello minan el poder adquisitivo de los consumidores y terminan contrayendo el mercado, que es donde deben realizar la ganancia mediante la venta de sus mercancías” (subrayado mío).

¿Cuál es el error de Hirsch? Pues sostener que la realización de las ganancias de los capitalistas depende de los salarios. Es el enfoque base de los subconsumistas. Esto es, los que dicen que las crisis capitalistas, o el estancamiento, se deben al escaso poder adquisitivo de las masas trabajadoras. En oposición a esta postura, sostenemos que la realización de las ganancias no depende de los salarios. La razón es sencilla de entender: para que haya plusvalía el obrero debe entregar trabajo gratuito al capitalista. Y porque entrega trabajo gratuito su poder de consumo equivale solo al capital variable invertido por capitalista. Esto significa que es menor que el valor que genera. Lo ponemos en fórmula:

Consumo obrero = capital variable ‹ valor agregado (capital variable + plusvalía).

Es el ABC de la teoría de la plusvalía de Marx y es el meollo de su crítica a la tesis subconsumista.

Pues bien, Hirsch responde a mi crítica en una nueva nota, “La inflación, los salarios, el consumo y la crisis capitalista”, Prensa Obrera 21/06/2021 (https://prensaobrera.com/politicas/la-inflacion-los-salarios-el-consumo-y-la-crisis-capitalista/). Pero es una respuesta que no responde. Dice que he “mutilado” la posición de Marx, sin explicar en qué consiste esa “mutilación”. Y no puede explicar la supuesta mutilación porque no hay forma de cuadrar la teoría del valor de Marx (el valor es generado por el trabajo) con la tesis subconsumista de la no realización de la ganancia debido a los bajos salarios.

La salida de las crisis capitalistas

Lejos de rectificarse, Hirsch escribe: “la desvalorización de los ingresos de la población trabajadora limita cualquier expectativa de reactivación económica y productiva”. Es la idea del reformismo burgués y pequeñoburgués: un aumento de los salarios contribuye a la salida de la crisis, ya que aumenta la demanda y mejoran las expectativas de los capitalistas (el consumo obrero, por supuesto, no depende de las expectativas de los obreros).

Hay muchos ejemplos de esa postura, y aquí solo menciono algunos: En la campaña electoral de 1999 Chacho Álvarez diagnosticaba que la recesión que atravesaba en ese momento la economía argentina se debía a debilidad de la demanda, y que la solución era aumentar los salarios. Otro: autores de la escuela francesa de la regulación plantearon que el capitalismo estadounidense salió de la Gran Depresión merced a un acuerdo entre el capital y el trabajo que habría tenido como eje el aumento de los salarios, a fin de aumentar la demanda y dar salida a la producción en masa. Otro: sectores del kirchnerismo (se consideran de izquierda) dicen que para salir de la depresión e incentivar la inversión es necesario fomentar el consumo. Otro: Sismondi pensaba que la desigualdad de la distribución del ingreso y la pobreza de los trabajadores eran los responsables de las crisis. Otro: Rodbertus sostenía que la declinación de la participación de los trabajadores en el producto era la causa fundamental de las crisis.

Frente a estos planteos la crítica marxista debe ser clara: decimos que no es posible la salida de la depresión económica, o la atenuación de la misma, aumentando los salarios. En tanto se mantenga el modo de producción capitalista, la solución capitalista de las crisis pasa por la caída de los salarios, y el empeoramiento de las condiciones laborales de los trabajadores. Un ejemplo criollo y relativamente reciente es la salida de la depresión de 2000 – 2002: la recuperación comenzó a mediados de 2002, antes de que los salarios tocaran fondo. Contra lo que pretende el reformismo burgués, no hubo salida progresista de la crisis. No se trata de un problema menor. Afecta al combate contra las ideologías burguesas y pequeñoburguesas, siempre inclinadas a recomendar la conciliación del trabajo con el capital.

La crítica de Marx y Engels al subconsumismo y el silencio de Hirsch al respecto

En mi nota sobre el artículo de Hirsch sostuve que Marx fue crítico del subconsumismo, y que el eje de su crítica es que el trabajador solo puede realizar la parte del producto que corresponde al capital variable. Como vimos, Hirsch dice que mutilé a Marx. Pues bien, en aras de clarificar el debate, pregunto: ¿qué parte de la crítica de Marx al subconsumismo dejé de lado? Tal vez Hirsch pueda citar el pasaje (en el tomo 2 de El capital) en el que Marx afirma que generalmente las crisis se desatan cuando los salarios son relativamente elevados. Pero, esa idea, ¿refuerza la posición de Hirsch o refuerza mi crítica? También podría citar a Engels, cuando en el Anti-Dühring (texto revisado por Marx) dice que en toda sociedad de clases hubo escaso consumo de los explotados, y sin embargo las crisis de sobreproducción eran desconocidas en las sociedades precapitalistas. Por lo cual, concluía Engels, el subconsumo no puede ser la causa de las modernas crisis de sobreproducción y sobreinversión. Vuelvo a preguntar, esa idea de Engels, ¿refuerza la tesis de Hirsch sobre la realización de las ganancias, o mi crítica?

Repito: en mi nota expliqué la crítica de Marx al subconsumo. Hirsch dice que mutilé a Marx sin agregar un solo argumento de Marx contra el subconsumo. Ahora los agrego para que tenga el panorama completo, sin molestas “mutilaciones”. Y todo apunta a la misma conclusión: la crítica de Marx a la tesis subconsumista es la que he explicado en mi crítica a Hirsch.

Los textos de Marx sobre “la causa última” de la crisis

Sin mencionar la crítica de Marx al subconsumo, Hirsch cita los conocidos pasajes en los que el autor de El capital afirma que la causa última de las crisis es el escaso consumo de las masas trabajadoras. He tratado esta cuestión en notas anteriores (aquí), ya que marxistas como Paul Sweezy se han basado en ellos para sostener que Marx tenía una visión subconsumista de las crisis. Sweezy era claro: defendía la tesis subconsumista y afirmaba que Marx también era subconsumista, a partir de los mismos pasajes que presenta Hirsch en apoyo de su enfoque. Aunque Hirsch, a diferencia de Sweezy, dice que él no es subconsumista cuando repite los argumentos subconsumistas.

Por otra parte, están los marxistas que critican al subconsumismo y sostienen que los pasajes citados por Sweezy son contradictorios con la crítica de Marx al subconsumismo, o constituyen resabios de un anterior enfoque subconsumista que Marx. De manera que la pregunta pendiente es: ¿son compatibles esos pasajes con la crítica de Marx al subconsumismo? En este respecto, en la nota citada planteo que no están en contradicción con la crítica de Marx (y Engels) al subconsumismo. Resumo mi interpretación: allí Marx está afirmando que si la producción se hiciera con vistas a satisfacer las necesidades de la población, no habría crisis. Con el agregado de que en Marx la crisis de sobreproducción no es sinónimo de crisis por subconsumo. Según Marx (y Engels) las crisis ocurren por la tendencia (espoleada por la competencia) del capital a la sobreproducción, no por subconsumo.

Por supuesto, se puede estar de acuerdo o en desacuerdo con tal o cual interpretación, pero lo que es inadmisible es que en un debate acerca del subconsumismo, y la crítica de Marx al mismo, se pase por alto el tema clave: ¿abandonó Marx la crítica al subconsumismo al afirmar que la causa última de las crisis capitalistas es el escaso consumo de las masas trabajadoras? Más preciso aún: ¿es cierto, o no, que según Marx explicar las crisis capitalistas por el escaso consumo de las masas trabajadoras es simple tautología vacía? “Decir que las crisis provienen de la falta de un consumo en condiciones de pagar, de la carencia de consumidores solventes, es incurrir en una tautología cabal. El sistema capitalista no conoce otros tipos de consumo que los que pueden pagar, exceptuando el consumo sub forma pauperis [propio de los indigentes] o el del pillo” (p. 502, t. 2 El capital, edición Siglo XXI). A ver, estimado Hirsch, ¿por qué no explica cómo cuadran las citas de Marx (en las que se basan los marxistas subconsumistas en la línea Sweezy) con esta crítica de Marx a la explicación de las crisis por el subconsumo? Para entender una teoría no basta con amontonar citas sin ton ni son. Hay que mostrar los encadenamientos y  las fundamentaciones, o la ausencia de ellos.

Sintetizando lo de Hirsch: a) repite la tesis del subconsumo sobre la realización de las ganancias; b) cuando se le dice que es la tesis subconsumista, responde que la posición de Marx ha sido mutilada; c) a continuación cita los pasajes de Marx en los cuales se basan los marxistas subconsumistas para afirmar que Marx fue subconsumista, sin ponerlos de acuerdo con la crítica de Marx al subconsumismo; d) en consonancia con lo anterior, no explica en qué consiste la crítica de Marx al subconsumo. Para culminar esta sarta de desatinos, cita pasajes de Marx en que este explica las crisis por sobreproducción, sin decir palabra sobre la diferencia entre esta explicación y la tesis subconsumista.

Contradicción diluida

En la crítica a Hirsch sostuve que en el enfoque subconsumista desaparecen las contradicciones fundamentales del capitalismo (particularmente entre capital y trabajo; entre producción social y apropiación privada). La razón es simple: si la realización del beneficio depende de la demanda de la clase obrera, existe un punto de convergencia entre los intereses de la clase obrera y los intereses del capital: la suba de salarios beneficia a los obreros (viven mejor) y al capital (realiza el beneficio).

De manera que la contradicción capital –  trabajo ya no es tan “contradicción”. Se ha transformado en apenas una oposición, cuando no en un malentendido (¿los capitalistas no entienden que la suba de salarios, al aumentar la demanda, también los beneficia?). Por eso la afirmación de que la realización de la ganancia depende, al menos parcialmente, del salario, significa ubicar las contradicciones del capital al nivel de la distribución (salarios bajos / ganancias elevadas / debilidad de la demanda) y no al nivel de las relaciones de producción (capital / trabajo, sean los salarios relativamente elevados o bajos).

Planteadas las cuestiones fundamentales, señalo algunos de los varios problemas que presenta la respuesta de Hirsch

  • Consumo e inversión, ¿qué relación?

Mi crítico escribe: “Obviamente la contracción del consumo interno no es el único factor de la crisis. Se suma una enorme depresión de la inversión, que finalmente reduce el consumo productivo de los propios capitalistas”.

Así planteada la cuestión está mal, porque el consumo y la inversión no discurren por canales separados. No es que por un lado el consumo sea débil, y este es “un factor” de la crisis; y por otro lado la inversión también esté deprimida, y sea “otro” factor de la crisis. Es que en el capitalismo la inversión condiciona y determina las posibilidades de consumo. En otros términos, este último está subordinado a la acumulación. Por eso la centralidad del ciclo capitalista: Dinero que adquiere fuerza de trabajo y medios de producción – producción – mercancía valorizada – dinero valorizado (esto es, conteniendo plusvalía). Aquí el consumo de los trabajadores está condicionado a que los capitalistas inviertan, sea para mantener el nivel de producción, sea para ampliarlo. El problema no es menor para la crítica del discurso reformista. Por ejemplo, en relación a la idea de que se puede sostener indefinidamente la demanda vía consumo financiado con gasto estatal. Comprensiblemente, los adoradores del estatismo se cuidan de señalar este aspecto de la cuestión.

En cualquier caso, el problema de fondo: en una sociedad basada en la propiedad privada de los medios de producción la condición para que consuman los que solo son propietarios de su fuerza de trabajo es que acepten ser explotados por el capital. Pero si esto es así, de nuevo, se derrumba la idea de que el gasto de la clase obrera contribuye a la realización de las ganancias del capital.

  • Inversiones y la declinación del capitalismo argentino

Escribe Hirsch: [la huelga de inversiones] “es el resultado -y a su vez un factor- del agravamiento de la declinación del capitalismo argentino”. Decir que la huelga de inversiones es el resultado de la declinación del capitalismo argentino plantea la pregunta de a qué se debe la declinación del capitalismo argentino. Si se explica la declinación del capitalismo argentino por la debilidad de la inversión, hay que explicar entonces a qué se debe esa debilidad de la inversión. Y en particular, qué relación tiene con la tesis que ha planteado Hirsch, de que los bajos salarios dificultan la realización de la ganancia (y sin ganancia no hay inversión).

  • El chantaje de la huelga de inversiones

Escribe Hirsch: [la huelga de inversiones] “es también un arma de las patronales para una recomposición de la tasa de beneficio a fuerza de reformas laborales, jubilatorias y tributarias que han marcado la agenda tanto del kirchnerismo como del macrismo”.

Efectivamente, la huelga de inversiones ejerce una fuerte presión sobre la clase obrera para que se allane a las condiciones de explotación que exige el capital (véase, por ejemplo, aquí). Pero por esta misma razón es que no tiene sentido la propuesta de mejorar las expectativas empresariales de inversión vía los aumentos de salarios. Sobre este punto, vale el planteo de Marx, contenido en el capítulo  23 del tomo 1 de El capital: a medida que progresa la acumulación puede ocurrir – en especial cuando la acumulación es extensiva- que los salarios se incrementen al punto en que la ganancia es afectada en un grado tal que la acumulación se hace más lenta. Lo cual pone en evidencia que no hay manera de mejorar las expectativas de inversión de los capitalistas aumentando los salarios. Esto hay que decirlo.

  • Una dosis de nacionalismo, faltaba más

El reformismo subconsumista va de la mano de la exaltación nacionalista. Expresiones como “la economía nacional, explotada por los grandes pulpos” dan lugar al desplazamiento, típico en todo nacionalista de izquierda, de la centralidad de explotación del trabajo por el capital.

Por supuesto, desde un enfoque marxista en lugar de “economía nacional explotada” hablamos de “clase obrera explotada”. Precisamos entonces que la burguesía argentina es tan explotadora como la clase capitalista de cualquier país adelantado o atrasado. Participa de la explotación de la clase obrera argentina, y de otros países, en igualdad de condiciones societarias con los capitalistas del resto del mundo. Agregando que de conjunto Argentina es acreedora – esto es, los activos en el exterior de los residentes argentinos superan a los activos que tienen los extranjeros en Argentina. ¿Economía nacional explotada? ¿No pueden parar con la fiebre nacionalista?

  • “Astarita rechaza el programa de transición”

La realidad es que no rechazo el programa de transición, sino la táctica trotskista en torno al programa de transición. Me explico: no rechazo el programa de transición tal como fue planteado por Marx y Engels, ya que se trata del programa a aplicar por la clase obrera desde el poder. O sea, por un Estado de la clase obrera (no el mero gobierno obrero, fórmula edulcorada de presentar el asunto en su forma burguesa más aceptable). Rechazo, además, la táctica trotskista de exigir a los gobiernos burgueses que apliquen medidas de transición al socialismo. Para una introducción al tema, puede verse aquí (es significativo que los trotskistas nunca han respondido los argumentos de Engels comentados en la nota).

  • ¿Contrarrestar los efectos de la inflación indexando salarios y jubilaciones?

Escribe Hirsch: “un aumento general de salarios y jubilaciones y su indexación a las variaciones de precios aportaría una «solución», aunque sea provisoria, al mal de la inflación destruyendo los ingresos de los trabajadores”.

Esto supera cualquier cosa que pude haber imaginado en materia de remiendos chapuceros. El propio Hirsch parece no tomar en serio lo que propone y escribe solución entre comillas, además de calificarla de “provisoria”. Pregunto: ¿en qué lugar del mundo, en qué momento, la clase obrera tuvo éxito en sostener sus salarios reales indexándolos según ritmos crecientes de inflación? ¿Me pueden nombrar aunque sea un caso?

El problema de fondo: la moneda es expresión de relaciones sociales, y estas no se modifican en base a decretos o leyes de “indexación”, y menos dictados por el Estado burgués. Pretender que se pueden sostener los salarios en términos reales (o sea, el valor de la fuerza de trabajo) en un contexto de alta inflación es caer en el más ramplón de los reformismos subjetivistas. Significa creerse el cuento de los estatistas, de que los precios (entre ellos, los salarios) se pueden establecer por decreto, desde las alturas estatales (he dedicado varias notas del blog a este asunto). No hay que mentir ni engañar a la opinión pública con estas tonterías.

Para terminar, y retomando el eje de mi crítica a Hirsch, vuelvo a citar pasajes, referidos al rol político del subconsumismo, tomados de Teoría de las crisis de Bleaney. Plantea que “las teorías subconsumistas están en estrecha relación con la ideología dominante, aunque los autores subconsusmistas generalmente se consideran a sí mismos como adalides en el campo del radicalismo teórico. Las teorías subconsumistas en ningún momento suministraron una crítica completa de la ideología dominante, ni definieron su posición en relación a ella… A pesar de su carácter eminentemente crítico, en el sentido político, y de que desafiaron algunos dogmas importantes de la ortodoxia, las concepciones teóricas fundamentales no representan un rompimiento con ella” (pp. 272-3). Luego: “debido a que destacan un solo factor [la insuficiencia de la demanda asociada al consumo] las teorías subconsumistas tienden a alejarse de una crítica más profunda de las concepciones ortodoxas” (p. 274).

Es lamentable que corrientes que se reclaman del socialismo científico hayan hecho suyas estas concepciones.

Para bajar el documento: https://docs.google.com/document/d/1fo50g15btDQPCRpyIh9viy0dTb-O7PN5py_HTG-rU90/edit?usp=sharing

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