Trump abre un nuevo escenario de reparto de poder con Rusia que ningunea a la UE

– Trump no era el preferido para el mantenimiento del status quo en las relaciones internacionales

– Su actitud ha encontrado eco en este tiempo en el palacio del Kremlin y un fuerte rechazo en Berlín y Bruselas

– Los referentes de la ultraderecha nacionalista y xenófoba en Europa han celebrado abiertamente la victoria de Trump

 Putin ofrece a EEUU pactar soluciones a problemas globales

Las muestras de preocupación en la Unión Europea por la victoria de Trump en EEUU son evidentes. Solo la ultraderecha recalcitrante en Francia, Reino Unido, Holanda y los países del Este ha recibido con regocijo la victoria del multimillonario republicano, xenófobo, misógino y racista.

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker han subrayado que “sólo cooperando juntos, la UE y Estados Unidos podrán seguir marcando la diferencia a la hora de responder a los desafíos sin precedentes como Dáesh (Estado Islámico), las amenazas a la soberanía e integridad territorial de Ucrania, el cambio climático y la inmigración”. Ambos mandatarios han felicitado a Trump, pero le han enviado una carta hecha pública inmediatamente recordando que “la relación estratégica” entre la Unión Europea y Estados Unidos está fundada en los valores “compartidos” de libertad, derechos humanos, democracia y la economía de mercado.

La reacción de los líderes europeos nada más conocerse la derrota de la ex secretaria de Estado de EEUU, la demócrata Hillary Clinton, pone de manifiesto que Trump no era el preferido para el mantenimiento del status quo en las relaciones internacionales. Las apariciones de Hollande, Merkel y los líderes comunitarios demuestran una clara intencionalidad para marcar el terreno en el que ha de jugar el vencedor de las elecciones en EEUU. 

Putin ha apelado a la “responsabilidad especial” de los dos antiguos enemigos de la Guerra Fría para mantener la estabilidad en todo el planeta

Otra cosa es que Trump, un personaje forjado en los platós de televisión que no ha demostrado ningún respeto por Europa ni por los valores a los que se refería la canciller Ángela Merkel en su intervención vaya respetar nada. Su trayectoria, sus declaraciones y sus actos durante la campaña electoral evidencian que es un tipo que no se para ante nada ni nadie. Es un racista, xenófobo, machista e irrespetuoso con las instituciones y los valores democráticos.

Su actitud ha encontrado eco en este tiempo en el palacio del Kremlin. Y ayer el presidente de la Federación de Rusia, Vladimir Putin, fue uno de los primeros en felicitar al nuevo presidente de EEUU -tomará posesión a finales de enero-. El mandatario ruso, con un carácter tan arrogante como el del republicano estadounidense, ha abogado por retomar un diálogo entre Moscú y Washington que sea de “interés” para ambos y ha llamado a “tener en cuenta las posiciones de los dos países”, según un comunicado del Kremlin.

Putin ha apelado a la “responsabilidad especial” de los dos antiguos enemigos de la Guerra Fría para mantener la estabilidad en todo el planeta, abordar cuanto antes las “cuestiones acuciantes de la agenda internacional” y dar “respuestas efectivas a los retos de seguridad globales”. 

Con la mayoría absoluta de Trump en EEUU -ha ganado también el Senado y la Cámara de Representantes a los demócratas- y la actitud expansionista y reivindicativa de la vieja gloria soviética de Putin, el futuro no resulta nada alentador para Europa. 

El modelo de liderazgo blando aplicado por los europeos en el tablero internacional da muestras de agotamiento

El verano pasado, el ministro de Exteriores de Alemania, Frank-Walter Steinmeier había afirmado que Trump es “un peligro para el mundo”. Y la portavoz del ministerio aclaró que “la serie de controvertidas declaraciones hechas por el candidato presidencial republicano de EEUU., Donald Trump, muestran que el mundo debería estar preocupado de que sea elegido presidente”. 

Ayer Merkel rebajó la tensión, pero demostró su determinación al recordar que “Alemania y Estados Unidos están ligados por valores como la democracia, la libertad, el respeto al derecho y la dignidad del hombre independientemente de su color de piel o religión. Sobre la base de estos valores propongo una estrecha colaboración al futuro presidente Donald Trump”.

La jefa del Ejecutivo alemán y referencia de la política europea en los últimos años compareció a primera hora de la mañana para lanzar un mensaje de marcado carácter geoestratégico. “Quien gobierne un gran país como Estados Unidos, con su increíble fortaleza económica, potencial militar e influencia cultural tiene una responsabilidad perceptible en todo el mundo”, afirmó Merkel en una declaración que dejaba entrever implícitamente su esperanza en que el magnate actuará con “la responsabilidad que ha decidido poner en sus manos el pueblo estadounidense”.

La ultraderecha irresponsable

Europa, centrada en las políticas económicas de austeridad marcadas por Alemania y amenazada por problemas globales a los que no ha dado respuestas adecuadas -llegada masiva de huidos de zonas de conflictos en Oriente, incorporación de países a la UE en los que no se respetan los derechos humanos, salida del Reino Unido de la UE…- ha visto mermada su capacidad de influencia global frente a Putin. El modelo de liderazgo blando aplicado por los europeos en el tablero internacional da muestras de agotamiento.

No es casualidad de hayan sido los referentes de la ultraderecha, nacionalista, xenófoba y excluyente en Europa quienes hayan celebrado abiertamente la victoria de Donald Trump. El líder del Partido de la Independencia de Reino Unido (UKIP), Nigel Farage, ha afirmado que “parece que el año 2016 será el año de dos grandes revoluciones políticas”. La secretaria general del Frente Nacional francés, Marine Le Pen, felicitó a Trump y escribió “Libre!” en referencia al pueblo estadounidense en su Twitter.

“El pueblo está recuperando el país”, ha señalado Geert Wilders, el líder del Partido de la Libertad de Países Bajos, en una clara expresión de la falta de pudor de algunos personajes de la política contemporánea para abordar desde el populismo la complejidad de los tiempos que vive el planeta.

Foto. El presidente electo de EEUU, Donald Trump, tras su primera intervención después de ganar las elecciones. REUTERS/Jonathan Ernst

http://www.bez.es/43964626/la-victoria-de-trump-inquieta-a-europa.html

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