Un atraco a mano armada


 

Desde 2004, el monto medio anual de la factura de la luz subió de 380 euros. En estos últimos meses el precio de la luz en el mercado mayorista se disparó alcanzando, récord tras récord, precios hasta ahora inigualados e incrementando así los beneficios de las eléctricas.  Mientras, la subida de precios aplicada a los usuarios en sus facturas respectivas, atañe también niveles históricos y no son los pequeños remiendos por parte del gobierno “progresista”, como la bajada del IVA de once puntos, que va resolver la pobreza energética en la que se encuentran millones de personas marginadas.

Al inicio de esta escalada hacia las cumbres, del nuevo atraco por parte de las eléctricas, el gobierno intentó justificarlo por la leyenda de que este es debido al uso irracional de la electricidad por parte de los usuarios, y como siempre, una vez trasladado la responsabilidad a estos últimos, la solución, según el gobierno “progresista”, pasa naturalmente por el cambio de sus hábitos para reducir el monto de dicha factura. Este truco de prestidigitador, utilizado en otros campos como por ejemplo la COVID y en el que los principales medios de comunicación son sistematicamente partícipes, no hizo mella; aún menos, cuando en fin de cuentas, una vez hecho el balance, se comprobó que en el mejor de los casos, como mucho, la factura bajaba solo de algunos euros cuando no quedaba igual o incluso se incrementaba.

La segunda leyenda del encarecimiento de la luz es la que pretende que este es debido al incremento del precio del derecho de emitir CO2 y el del gas. Con la apertura del mercado de la electricidad a la competencia, llevándonos hacia la privatización, las empresas — entre otras, TotalEnergies, Endesa, Iberdrola, etc. — llevan años compitiendo por su cuota de mercado. Su principal preocupación no es la de producir energía sino la de especular con la compra y venta de ésta. La compra de energía al por mayor por parte de las eléctricas para complementar su propia producción, es la que después venden en el mercado minorista al precio de la energía más cara adquirida, siendo ésta la que determina el precio de las otras; los resultados económicos de las eléctricas con ingresos financieros históricos están ahí para testificar.

A esto debemos añadir el hecho de que utilizan toda clase de artimañas para ampliar la base de sus clientes con el objeto de enriquecer aún más a sus accionistas: la prospección insistente de clientes a quienes les prometen tarifas mensuales bajas, pero olvidándose de mencionar que el ajuste de fin de año hará que la factura no sea tan ventajosa; la dificultad impuesta al cliente cuando decida darse de baja; las ofertas de precio fijo en las que no entran los impuestos ni la potencia contratada. Entonces sí, poco tiene que ver el coste de los combustibles fósiles en el precio de la luz.

La tercera leyenda es la energía sostenible y respetuosa del medio ambiente; tipo de energía que aparece cada vez más en los folletos publicitarios de las compañías, como si éstas a la hora de venderla en el mercado minorista pudiesen diferenciarla de la energía comprada a Francia, por ejemplo, producida mayoritariamente por centrales nucleares. Cuando las compañías compran electricidad en el mercado mayorista, incluso a proveedores vendiendo exclusivamente energía limpia, no es únicamente ésta la que dichas compañías distribuyen puesto que el cableado de distribución es el mismo.

Muy lejos estamos, y no solo en este campo, de los compromisos que sirvieron de base para la constitución de un gobierno de coalición. Algunos me dirán que la legislatura no ha acabado y que es mejor tener un gobierno como el que tenemos que uno de derechas o/y de extrema derecha, quizá, pero aquellos que querían asaltar los cielos  y sus socios, tendrán que ir a explicárselo a los casi doce millones de personas que se encuentran en el umbral de la pobreza, a los millones de jóvenes que están en el paro, a los mayores de 55 años que están fuera del mercado laboral. Y no solo explicárselo, pero también movilizarlos como pretenden en sus declaraciones.

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