Viva Bankia y que se joda el cine

La nclinación que tiene nuestro Gobierno del PP a rescatar negocios ruinosos y estafadores como los bancos, mientras arruina una industria buena, bonita y barata como la de nuestro cine

A uno, que es filibustero y cultureta, le agrada profundamente que nuestros presupuestos generales del Estado anuncien la presunta subida de la pasta destinada al teatro en el 2014 que viene. A uno le gusta el teatro, y que pasemos de 36 a 58 millones de presupuesto para comprarle tangas a Talía es una inversión cultural de primer orden. Para que los iletrados os hagáis una idea.

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El teatro le cuesta al Estado este año 58 millones, 25 veces el sueldo que cobró Rodrigo Rato el año en que hundió Bankia. Imaginaos el país idílico en el que viviríamos si, en vez de gastar 58 millones para que exista el teatro, gastáramos 58 millones para pagar el sueldo de 25 Rodrigos Ratos. Sin duda seríamos el motor de Europa, y no esta banda de cejijuntos en la que nos estamos convirtiendo los nacionales de tanto subvencionar cultura. De todos los españoles es sabido que 25 Rodrigos Ratos valen mucho más que un solo Lope de Vega entero, y por eso invertimos nuestros presupuestos más en la banca que en el teatro, con enorme sentido común y perspectiva de futuro. Jamás he atisbado fórmula mejor para salir del agujero en el que nos la han metido.

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Peor parado ha salido el cine. En los pasados presupuestos generales del Estado, se destinó a esta industria el montante equivalente al sueldo que cobró Rodrigo Rato el año en que hundió Bankia multiplicado por 24. Este 2014, el cine español solo recibirá para su subsistencia el sueldo que percibirían 20,8 Rodrigos Ratos el año en que dicho señor hundió Bankia. Basta ya de dispendios, que los de la ceja se lo están llevando crudo. Con 20,8 Rodrigos Ratos hasta el más tonto levanta la cultura de este país. y dirige, escribe, ilumina y protagoniza un Fuenteovejuna inverso para solaz intelectual de nuestros oligarcas. Un Fuenteovejuna en el que se acaba dando la razón al Comendador, conforme tendría que estar prescrito en el Código Penal. Y en el que a Laurencia se la folla el Comendador dos veces: una por derecho de pernada y la otra por puta y por haberse dejado violar la primera vez. Y es que nuestros clásicos van provocando, coño.


Con el sueldo anual de 20,8 Rodrigos Ratos a nuestro cine le sobra. Que los presupuestos condenen así a nuestra industria del cine, que es una industria, un valor de presente y de futuro, no es ni un suicidio intelectual ni económico. La noche en que se presentaron los presupuestos para su tramitación, encadené en el proyector de casa esa obra maestra titulada El crack, de mi nada admirado José Luis Garci, y el Camina o revienta de Vicente Aranda.

Son dos ejemplos de que el buen cine español siempre ha sido absolutamente político, de una manera o de otra, porque el buen arte siempre es político. Cito tan de memoria a Carlos Fuentes que seguramente apenas lo parafraseo: escribir es conducir con una sola mano dos caballos al galope, el de la estética y el de la política. El de la política no gusta ya, desde el Gobierno, que se cabalgue, se conoce.

Esta inclinación que tiene nuestro intachable Gobierno del PP a rescatar negocios ruinosos y estafadores como los bancos, mientras arruina una industria buena, bonita y barata como la de nuestro cine, demuestra que la estupidez y la falta de perspectiva no solo nos incumbe a los ocasionales votantes de a pie, sino que también afecta a los que deambulan colectando votos en coche oficial. Es un consuelo.

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Desde la época del añorado Francisco Franco, cuando la censura de las películas se perpetraba después de rodadas y no antes, España sabe que puede convertirse en una potencia cinematográfica de primer nivel. No solo por el cine que hagamos, que no está nada mal y lo entienden más de 500 millones de hispanohablantes terrícolas. Es también por el cine que podemos dejar hacer en nuestro país.

Sin salir de esta pequeña parcela del mundo, aquí hemos visto rodar la Siberia del Doctor Zhivago, el árido desierto tejano de La muerte tenía un precio y las muy británicas e invernales campanadas a medianoche que tañó el Enrique V de Orson Welles. Tenemos todos los paisajes y tenemos todas las luces. Se puede rodar aquí cualquier película. Pero no conviene invertir en cine, que es cosa de titiriteros. La industria titiritera estadounidense es la segunda fuente de riqueza de aquel enorme país. Aquí le destinamos el sueldo de 20,8 Rodrigos Ratos y ni una peseta más, no vayamos a pasarnos de inteligentes a los ojos del mundo.

En España se sigue rodando algo de cine extranjero. Pero se podría rodar mucho más. Si tuviéramos un sistema de producción potente (el de nuestras productoras nacionales), la exportación para cine extranjero de nuestro paisaje y nuestra luz podría ser una fuente de ingresos nada desdeñable. Un dato para los sargentos de infantería que se creen que eso de invertir en cine es una mariconada y un lujo. Yo, la verdad, es que prefiero que le quiten las ayudas al cine y nos sufraguen a 20,8 Rodrigos Ratos. No sé por qué un contribuyente honrado como yo tiene que dar de comer con sus impuestos a esos ganapanes de la ceja. Los 36.000 millones de presupuesto por haber rescatado a la banca sí los pago con gusto y picardía. Pero 58 millones para el cine… No me vengas con películas, que yo soy muy de derechas y solo discuto en miles de millones. Viva Bankia y que se joda el cine. ¿Para qué soñar un Berlanga pudiendo disfrutar 20,8 Rodrigos Ratos?

Público.es

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